El congresista Francisco Sagasti asume la presidencia de Perú con una lista de consenso para frenar la crisis política

Sagasti, del centrista Partido Morado, fue elegido por los legisladores luego de que se presentó en una lista única para dirigir el Parlamento. Al no existir presidente, de acuerdo con la ley, asumirá también la presidencia del país.

El parlamentario Francisco Sagasti se convirtió el lunes en el nuevo líder del Parlamento de Perú y se espera que pronto sea designado presidente de la nación luego de la renuncia de su antecesor y tras sucesivas protestas que dejaron dos muertos y más de 100 heridos.

El ingeniero, de 76 años, reemplazará a Manuel Merino, quien dimitió el domingo tras gobernar por seis días entre manifestaciones que provocaron un vacío de poder por más de 24 horas.

Sagasti, del centrista Partido Morado, fue elegido por los legisladores luego de que se presentó en una lista única para dirigir el Parlamento. Al no existir presidente, de acuerdo con la ley, Sagasti asumirá la presidencia del país.

Las elecciones presidenciales están programadas para abril y Sagasti gobernará hasta el 28 de julio de 2021, cuando deberá entregar el poder al ganador de los comicios.

La designación de Sagasti es urgente porque la renuncia que presentó Merino a la jefatura de Estado ya fue aceptada por el Legislativo, lo que hace que Perú actualmente carezca de Gobierno.

Una mujer enciende una vela por las víctimas de las recientes protestas frente al edificio del Congreso en Lima, Perú, el domingo 15 de noviembre de 2020.AP Photo/Rodrigo Abd

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Analistas y periodistas han criticado al Parlamento por mantenerse ajeno a las exigencias de la ciudadanía, ya que el pasado lunes también destituyó a Martín Vizcarra a pesar de la opinión mayoritaria en contra de los peruanos, lo que desató la crisis política y social en el país.

La ciudadanía rechazó la posterior toma de mando de Merino, quien era presidente del Congreso, con marchas multitudinarias que fueron duramente reprimidas por la policía en Lima y este sábado dejaron dos muertos y decenas de heridos.

Sagasti es una figura de relativo consenso, bien visto tanto por la izquierda y la derecha, y con un perfil que puede ayudar a tranquilizar a una ciudadanía hastiada con los manejos políticos y los intereses subalternos evidenciados por los partidos que impusieron la destitución de Vizcarra y la asunción de Merino.

De hecho, Sagasti fue uno de los pocos diputados (solo 19 de 130) que se opuso activa y pasivamente a esa destitución por su carácter ilegítimo, desestabilizador y su alejamiento de la voluntad popular, lo que finalmente se ha evidenciado en los hechos.

El político, ingeniero de profesión y quien trabajó durante varios años como consejero técnico en el Banco Mundial, tendrá aparentemente más facilidades que su predecesor para conformar un gabinete de "ancha base" que asegure la celebración de las elecciones generales de 2021 y una transición pacífica del poder en julio.

Sin embargo, la elección de Sagasti no fue fácil y llegó tras un intento fallido en la noche del domingo, en la que otra lista que estaba liderada por la diputada de izquierdas Rocío Silva Santisteban y que lo tenía a él como primer vicepresidente, fuera rechazada por los congresistas.

Esa lista, que hubiera supuesto que por primera vez en la historia una mujer asumiera la presidencia del Perú, entró a votación tras haber sido consensuada por los portavoces de los partidos.

Sin embargo, en un acto que Sagasti calificó como "traición", muchos de los votos prometidos no llegaron, lo que forzó una nueva jornada de negociación entre los congresistas.

Mientras, tanto la presidencia de la República, como la presidencia del Congreso quedaron vacantes y dos de los tres poderes del Estado peruanos inoperativos en el contexto de una crisis social y política sin precedentes que se suma al drama económico y sanitario causado por el COVID-19.

Crisis por corrupción

La crisis política empezó el 9 de noviembre cuando el Congreso acusó y destituyó al entonces presidente, Martín Vizcarra, por cargos de corrupción.

Merino lo reemplazó, pero su Gobierno fue impopular desde el primer momento y provocó protestas multitudinarias. La policía desplegó una violencia extrema contra los manifestantes y dos fueron asesinados a tiros. Eso provocó que 13 de sus 19 ministros abandonaran a Merino. Los militares también le restaron su apoyo.

Manifestantes contra la destitución del presidente Martín Vizcarra se reúnen frente al edificio del Congreso en Lima, Perú, el domingo 15 de noviembre de 2020.AP Photo/Martin Mejia

Merino renunció la madrugada del domingo y Vizcarra, un político popular porque inició una cruzada anticorrupción en 2018, reapareció en escena reclamando que el Tribunal Constitucional definiera si su destitución era legítima.

Merino calificó de “ladrón” a Vizcarra, y el domingo éste  lo llamó “dictadorzuelo”. Vizcarra tiene prohibido salir del país por 18 meses mientras un fiscal lo investiga por supuestamente recibir más de 630,000 dólares por otorgar dos obras de construcción hace seis años, cuando era gobernador de una pequeña provincia del sur de Perú.

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Vizcarra fue destituido según una cláusula de la Constitución del siglo XIX, que según los expertos puede usarse al antojo de quien la invoque. Aunque en su origen aludía a trastornos mentales de los dignatarios, ahora muchos interpretan que puede aplicarse a casos de corrupción.

La fuerte inestabilidad ha golpeado a un país muy afectado por la pandemia de coronavirus y los analistas políticos afirman que la crisis constitucional ha puesto en peligro la democracia del país.

“Creo que esta es la crisis democrática y de derechos humanos más grave que hemos visto desde Fujimori”, señaló el analista Alonso Gurmendi refiriéndose al gobierno turbulento del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

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La noche del sábado, la policía reprimió a miles de manifestantes que repudiaban a Merino. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos informó de 112 heridos.

Artistas folclóricos locales frente a una línea policial afuera del edificio del Congreso, en Lima, Perú, el domingo 15 de noviembre de 2020.AP Photo/Rodrigo Abd

Los dos manifestantes muertos eran una evidencia de la brutalidad policial, que también provocó heridos entre la prensa. Jack Pintado, de 22 años, recibió 11 disparos, incluso en la cabeza, mientras que Jordan Inti Sotelo, de 24, recibió cuatro golpes en el tórax cerca del corazón.

Organizaciones de derechos humanos denunciaron ante la fiscalía como autores mediatos de asesinato agravado a Merino; a su primer ministro, Antero Flores-Aráoz, al ministro del Interior y a varios jefes policiales.

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Los defensores de los derechos humanos reportaron además el empleo de gas lacrimógeno cerca de iglesias y hospitales. “Estamos documentando casos de brutalidad policial en el centro de Lima”, escribió en Twitter el sábado José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, “todo indica que la represión contra manifestantes pacíficos se está intensificando”.

El Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas dijo en un comunicado que los uniformados “pondrán todos sus medios y capacidades en la defensa de su pueblo y del Estado de derecho”.

La noche del domingo, los manifestantes con camisetas y banderas rojiblancas colocaron velas, flores y postales en honor de los dos jóvenes asesinados frente al Parlamento, pero también regresaron a sus hogares sin conocer al nuevo presidente. Las tarjetas mostraban frases como “Sangre derramada, jamás será olvidada”, o “De luto, pero jamás en silencio”.

Con información de EFE y AP.