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De una vida humilde en El Salvador a tarimas de ópera en el mundo: a este inmigrante lo consideran un "doctor de las almas"

Vivió la extrema pobreza en su natal San Vicente, pero consiguió vencer las adversidades. Mario Arévalo agradece que Estados Unidos le ha abierto puertas como cantante de ópera y ahora, a través de proyectos personales, trata de ampliar el acceso de jóvenes latinos de bajos recursos a las artes escénicas.
El tenor salvadoreño, Mario Arévalo, celebra el Mes de la Herencia Hispana.
El tenor salvadoreño, Mario Arévalo, celebra el Mes de la Herencia Hispana. Arévalo fue incluido en la lista de latinos más influyentes de la plataforma de pagos digitales, WorldRemit.Cortesía de Mario Arévalo
/ Source: Telemundo

WASHINGTON — En el humilde mesón (vecindad) de su niñez en El Salvador, Mario Arévalo soñaba con ser médico, pero en Estados Unidos le aguardaba otro destino: con el apoyo de maestros, aprendió a cantar hasta convertirse en una estrella ascendiente en el mundo de la ópera o, como algunos de sus fanáticos lo describen, en un “doctor de las almas”.

Como miles de jóvenes que han emigrado de Centroamérica, Arévalo, de 35 años, también vivió la extrema pobreza en su natal San Vicente, pasando de un mesón a otro cuando su madre, que lo crió sola, no podía pagar el alquiler.

En entrevista telefónica con Noticias Telemundo por el Mes de la Herencia Hispana,  Arévalo–radicado en Nueva York– reflexiona sobre cómo venció las adversidades, con el apoyo de su madre, y de la maestra de Inglés como Segundo Idioma (ESL, por su sigla en inglés) que lo alentó a perseguir una carrera artística.

“Mi maestra de ESL fue la que descubrió que tenía talento y me introdujo a clases de coro y música, después conocí a maestros de canto, y creció mi amor por la música”, explicó Arévalo.

De fácil reír, Arévalo no olvida las polvorientas canchas de fútbol en las que jugó de niño en San Vicente, ni sus pantalones remendados, ni aquellos zapatos de coloridas luces que un amigo recibió de regalo de su madre en Estados Unidos.

El tenor salvadoreño, Mario Arévalo, llevó la ópera por primera vez a su natal pueblo de San Vicente en 2019, en un evento que atrajo a 16,000 personas a la página de Facebook. Foto cortesía de Mario Arévalo / Noticias Telemundo

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Su propia mamá, una empleada doméstica, lo dejó con su abuela cuando sólo tenía 8 años para poder emigrar a Estados Unidos, pero le prometió comprarle unos iguales cuando volvieran a verse en este país. El reencuentro tardó seis años.

“Ella se vino sin papeles a EE.UU., luego obtuvo la residencia cuando se casó y me trajo. Al principio, como niño, no entendía nada, pero ahora le digo que entiendo sus sacrificios… ella y mi padrastro son mis fans número uno, no se pierden ninguna función”, dijo Arévalo. “Mi mamá es mi heroína, aunque de pequeño tuve resentimientos por la separación, ella es todo”, afirmó Arévalo, con nostalgia agridulce.

“Doctor de las almas”

Arévalo sonríe al asegurar que nunca tuvo esa “cosquillita” por cantar, porque su sueño de niño era ser médico, pero sus fanáticos con frecuencia le dicen que la vida lo convirtió en un "doctor de las almas".

A lo largo de su carrera, Arévalo ha actuado en numerosos escenarios y casas de la ópera en Estados Unidos, y ha llevado su talento de tenor a países como Austria, Canadá, Italia, Perú, y en toda Centroamérica.

“He sido una persona afortunada, porque no es un mundo muy fácil para los latinos... esta carrera conlleva muchos sacrificios porque, como artista, te pierdes muchas Navidades, muchas fiestas con la familia”, señaló.

El tenor salvadoreño, Mario Arévalo, llegó a EEUU a los 14 años, tras una separación de seis años de su madre, y agradece que sus maestros lo alentaron a perseguir una carrera artística. Foto cortesía de Mario Arévalo / Noticias Telemundo

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“Fue muy complicado poder llegar a espacios donde sólo había anglosajones; no fue fácil ser un latino en audiciones con 500 o 600 personas, que compiten por uno o dos puestos en una producción”, agregó.

El año pasado, Arévalo participó en el XXII Concurso y Festival Internacional de Canto Lírico, en Perú, donde representó por primera vez a El Salvador.

El artista, que ha sido nombrado “embajador de buena voluntad para la Cultura y Bellas Artes” por la Asociación de Naciones Unidas de El Salvador, también dedica su tiempo a impartir clases de canto y formar nuevos talentos.

La ópera es “para todos”

Debido a mitos y estereotipos, para muchos jóvenes latinos la ópera puede ser una experiencia ajena e intimidante, especialmente si la cultura popular los atrae con baladas, bachatas o reguetón, pero Arévalo insiste en que la ópera “es para todos”.

“La ópera es un drama actuado y cantado: una canción de Camilo Sesto, sólo la puedes escuchar, pero con la ópera la puedes ver, sentir, escuchar. La ópera te traslada a lugares emocionantes, increíbles, aunque no entiendas el lenguaje”, precisó Arévalo.

Algunos de los mitos, según Arévalo, es que las óperas sólo existen en italiano o alemán; que son solo para gente adinerada; que hay que vestirse de esmoquin o vestidos largos para una función, o que el cantante o la cantante siempre son gordos y usan cascos vikingos.

Con el compromiso de acercar la ópera a futuras generaciones, Arévalo viajó el año pasado a San Vicente donde ofreció una función gratuita, en un poblado rural que nunca había presenciado una ópera.

La función, que contó con artistas nacionales y uno de Alemania, atrajo a casi mil personas en el teatro, y a otras 16,000 que la vieron en vivo a través de Facebook.

“Fue lo mejor en mi vida… pero lo que más me tocó el corazón es que después del concierto, se me acercó una vendedora de frutas y me dijo que estaba agradecida de que llevé la ópera al pueblo 'y a sus oídos, que nunca la habían escuchado'”, recordó.

Arévalo ayudó a recabar fondos para la construcción de un centro cultural para familias pobres en San Vicente, el primero de su tipo en la zona y que previsiblemente será inaugurado en 2021.

Ese proyecto, producto de la iniciativa ciudadana “Yo quiero mi teatro”, incluirá una biblioteca y clases de arte, música y ballet, en el antiguo edificio del Teatro Jiboa, y ha contado con el apoyo tanto del anterior gobierno izquierdista de Salvador Sánchez Cerén, como del de Nayib Bukele.

También fundó la organización “Una Voz, Un Mundo”, una iniciativa artística desde donde ha entregado instrumentos musicales a niños del poblado de San Esteban Catarina, en San Vicente, además de promover el talento musical de las mujeres y minorías.

El tenor salvadoreño, Mario Arévalo, fundó una organización para fomentar la enseñanza de las artes y música a niños de escasos recursos dentro y fuera de EEUU. En esta foto, entregó instrumentos musicales a niños pobres en San Vicente, El Salvador, en 2019. Foto cortesía de Mario Arévalo / Noticias Telemundo

Empecé esa iniciativa para que los jóvenes latinos tuvieran una plataforma para presentar su música, de Latinoamérica, de compositores latinoamericanos, porque también existe la ópera latinoamericana”, precisó.

En enero pasado, su organización distribuyó regalos a niños pobres en San Vicente, con motivo del festejo de “los Tres Reyes Magos”, pero su principal meta es promover el acceso de jóvenes de bajos recursos a las artes, especialmente porque muchas escuelas en Estados Unidos han perdido fondos para programas de arte y música.

Arévalo, que gusta más de las óperas con finales dramáticos, asegura que está agradecido por las oportunidades que ha tenido en Estados Unidos, porque en su vida quedan muchas arias por delante.

“Te juro que nunca soñé que todas estas cosas ocurrirían en mi vida, porque vengo de un lugar muy humilde. Es impresionante las oportunidades que la vida te da, y hay que aprovecharlas”, puntualizó el tenor.