Pastora cristiana acusa a Trump de obstruir su “trabajo de Dios” por los inmigrantes

La pastora Kaji Dousa ha entablado una demanda contra el gobierno de Trump por violar su derecho constitucional a la libertad religiosa

WASHINGTON.— La pastora de una iglesia cristiana en Nueva York ha entablado una demanda contra la Administración Trump, acusando al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de violar su libertad religiosa e interferir con su “trabajo de Dios” a favor de los inmigrantes.

En entrevista telefónica con Noticias Telemundo, la reverenda Kaji Dousa, a cargo de la Iglesia Cristiana de Park Avenue, en Manhattan, explicó que presentó la demanda porque “rezar por los inmigrantes no es un delito”.

“Creo que esta Administración está tratando de controlar la narrativa en torno a lo que está ocurriendo con la crisis en la frontera… creo que cuando hablamos con la verdad, nos ven como una amenaza para su agenda. Solo soy una pastora que reza con los inmigrantes, y les brinda apoyo; no he hecho nada malo”, explicó Dousa.

La religiosa afirmó que tanto ella como su congregación han sido sujetas a vigilancia por parte del gobierno y que, en general, el gobierno está interfiriendo con su labor pastoral con las comunidades migrantes.

Dousa negó los argumentos de la Administración de que las autoridades sólo tienen en la mira a ciertos individuos por estar presuntamente implicados en el contrabando de inmigrantes.

“Creo que (la Administración) está probando hasta qué punto esta nación va a tolerar estos atropellos… ahora van por los pastores que están haciendo ministerio cristiano”, dijo Dousa, la primera mujer en el cargo de principal pastora en los 206 años de historia de la Iglesia Cristiana Park Avenue. 

La demanda fue presentada el lunes pasado en un tribunal federal de California contra el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Control de Fronteras (CBP).

Las acciones de esas dependencias “impiden completamente el ministerio de la pastora Dousa” e interfieren con su capacidad “para seguir respondiendo al llamado de Dios para dar ministerio a los migrantes y refugiados, algo que no puede ocurrir sin que haya confianza en la confidencialidad”, indicó la demanda.

La Administración está privando a Dousa “de su capacidad de dar guía pastoral sin el miedo creíble a la intrusión y represalias del gobierno”, agregó el documento de 43 páginas.

El documento condenó las acciones de la Administración contra Dousa que son, aseguró la demanda, más propias de regímenes autoritarios que “espían, detienen y castigan a sus críticos”.

La demanda, salpicada con referencias bíblicas, indicó que Dousa “está llamada por Dios a seguir a Jesucristo, que pasó la mayor parte de su vida en compañía de personas marginadas por las autoridades gobernantes” y que, como Jesucristo fue un “refugiado y un inmigrante”, la reverenda predica que “oponerse a un inmigrante es oponerse a Jesús”.

Dousa trabaja en Nueva York con inmigrantes que afrontan la deportación y separación de familias, principalmente organizando vigilias y círculos de oración.

También realiza trabajo pastoral en una iglesia en La Mesa (California), a 20 millas de la frontera con México, donde ofrece apoyo a migrantes y ha organizado una “clínica de fe móvil” destinada a migrantes asentados en Tijuana, según el documento judicial.

Como parte de su labor pastoral, Dousa ha hecho frecuentes viajes al lado mexicano de la frontera sur y nunca había tenido problemas hasta el pasado 2 de enero, cuando agentes de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP) la sometieron a un interrogatorio y revisión secundaria por más de una hora.

También le revocaron su acceso a una tarjeta de cruces fronterizos, que el gobierno suele otorgar a individuos que realizan trabajo en la frontera y requieren procesamiento expedito en los puntos de control, según la demanda.

Dousa había participado en Tijuana en una "Caravana de Santuario" de 40 días, organizada por la “Coalición Nuevo Santuario” de Nueva York -de la cual es co-presidenta-, para ofrecer ayuda a migrantes centroamericanos

que huyen “de la persecución, violencia, aplastante pobreza y hasta la muerte”.

Según la religiosa, los agentes le pidieron detalles sobre su viaje a México, el trabajo de la coalición, y sus motivos para trabajar con los inmigrantes.

Dousa no lo sabía entonces pero se enteró en marzo pasado de que era la única religiosa en una lista de vigilancia secreta del gobierno, cuando vio una difuminada imagen suya en su pasaporte, incluida un informe de un canal de San Diego (California) de la cadena NBC.

El informe daba cuenta de una base de datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) con nombres de activistas, abogados, periodistas, y líderes influyentes en las redes sociales presuntamente vinculados a una caravana de más de 5,000 migrantes centroamericanos con rumbo a EEUU a finales de 2018.

“La reportera me pasó unos contactos, y en cuestión de segundos recibí la foto original. Recuerdo que rompí en llanto al saber que estaba en la mira del gobierno… yo solo quiero seguir cumpliendo con mi ministerio con mi gente, con garantías del gobierno de que no están espiándome en mi confesionario, que no van a interferir con mis viajes internacionales para mi labor pastoral”, explicó Dousa.

La vigilancia del DHS formó parte de la llamada “Operación Línea Segura” (“Operation Secure Line”), pensada para monitorear a las caravanas de inmigrantes, según una fuente anónima del DHS citada por el canal.

Tras la filtración de la lista secreta, el DHS argumentó en su momento que la CBP identificó a individuos que podrían tener información respecto a los “instigadores u organizadores” de incidentes en noviembre de 2018 y enero pasado que incluyeron ataques contra agentes fronterizos, y que la recolección de semejantes datos es una “práctica policial normal”.

Pero Dousa aseguró que, al ser interrogada en enero, el gobierno no le imputó ningún cargo.

Ahora quiere que el gobierno simplemente la deje hacer su “trabajo de Dios” a favor de poblaciones vulnerables, según su demanda.

“Quiero saber que cuando la gente esté rezando no tenga temor a represalias del gobierno por su relación conmigo. Estamos pidiendo que las cosas vuelvan a como estaban antes”, agregó Dousa.