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Papa pide a obispos enardecer corazón de la gente

Papa pide a obispos enardecer corazón de la gente

RIO DE JANEIRO (AP) — En una fiesta llena de música, de risas de niños y de indios con vestimentas coloridas, el papa se puso un tocado indígena de plumas, recibió flores de bailarinas y llamó a representantes de la sociedad civil al diálogo entre todos los sectores para enfrentar las diferencias.

"Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, universitaria, juvenil, la cultura artística y tecnológica, la cultura económica, de la familia y los medios de comunicación", dijo Francisco el sábado.

Al concluir el discurso recibió el saludo de representantes de la sociedad civil: los niños le entregaron flores y lo cobijaron en un abrazo todos juntos. Luego tres indígenas se acercaron y cuando intentaron arrodillarse para saludarlo Francisco no lo permitió, los tomó del brazo y estando de pie los abrazó y les hizo la señal de la cruz en la frente.

Uno de ellos, el indio pataxó Ubirai, de 26 años y procedente de Bahía, según versión de diario O Globo, se quitó su adorno de plumas blancas y negras y se lo puso al pontífice, que se dio la vuelta para mostrarlo a los participantes, que lo aplaudieron y ovacionaron de pie.

"Diálogo, diálogo, diálogo" pareció ser un mensaje a Brasil, el país que lo recibió en su primer viaje oficial como pontífice y que se ha visto sacudido desde junio por una ola de protestas, a veces violentas, en demanda de mejores servicios y contra la corrupción.

El papa Francisco también se reunió el sábado con obispos y religiosos de la región y los mandó a salir de las parroquias y tener coraje para de difundir el Evangelio yendo hasta los sectores más marginales de la sociedad.

Francisco se vio eufórico al iniciar su día e ingresar a la Catedral Metropolitana, un templo de forma cónica, con sus paredes internas cubiertas de vitrales, al ser rodeado por prelados y seminaristas que lo abrazaban y tomaban fotos para conmemorar su presencia, en el penúltimo día de la Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil.

Al pedirles tener coraje para llevar el Evangelio a los jóvenes, Francisco instruyó a los 655 obispos de las Américas y miles de religiosos a educar a los jóvenes "a salir, a ponerse en marcha, a ser callejeros de la fe".

Así como el jueves llamó a los jóvenes a escuchar a los viejos, el sábado llamó a los obispos a escuchar a los jóvenes. "Sepamos perder el tiempo con ellos", les dijo en español.

"No podemos permanecer encerrados en la parroquia, en nuestras comunidades, cuando hay tanta gente esperando el evangelio", dijo a los religiosos, un mensaje que se ha convertido en un mantra de su papado.

Desde su elección como jefe del catolicismo mundial, en marzo, el argentino Jorge Mario Bergoglio ha insistido en que la iglesia tiene que salir a encontrarse con las personas.

El jueves, en un encuentro con peregrinos de su país, Francisco pidió a los jóvenes "hacer lío", una expresión coloquial que utilizó para pedirle a los fieles sacudir a la iglesia y llevarla a las calles.

"No es un simple abrir la puerta para acoger, sino salir por ella para buscar y encontrar. Pensemos con decisión en la pastoral desde la periferia, comenzando por los que están más alejados, los que no suelen frecuentar la parroquia. También ellos están invitados a la mesa del Señor. En el cruce de los caminos andá a buscarlos", manifestó el papa a los clérigos en la catedral.

Una multitud esperó al pontífice bajo la lluvia en la entrada del templo cuando salió para un encuentro con representantes de la sociedad civil de Brasil. Fue recibido con una ovación de pie en el teatro municipal de diseño clásico, mientras la orquesta del Teatro Municipal tocaba piezas en su honor.

En el teatro, el papa escuchó el discurso de Walmir Junior, un joven de 28 años de una favela de Rio quien superó la dependencia de las drogas con ayuda de la iglesia y logró graduarse en la Universidad Católica como profesor de historia.

En la calle, fieles lo aguardaban bajo una copiosa lluvia. Una de ellas, Claudina Rosa, secretaria brasileña de 32 años, destacó su mensaje de diálogo.

"Nosotros no tenemos cómo acceder a nuestros dirigentes, ellos no nos escuchan. Es excelente que el papa pida diálogo", declaró Rosa.

Previo al encuentro con la sociedad civil, el papa reafirmó ante los obispos un mensaje que ha repetido como un mantra: la necesidad de salir a encontrarse con las personas.

A la salida del acto en el teatro, Paulo Alonso, rector de la Universidad Cidade, en Rio de Janeiro, no cabía de la felicidad de haber estado en el grupo de unos 2.000 invitados al teatro. "Fue un momento emocionante", dijo Alonso, de 50 años, mientras se abría paso entra la multitud fuera del teatro y la fuerte presencia de agentes policiales y militares en la zona.

El papa dijo que "los políticos deben mirar al pueblo para que ese pueblo se desarrolle... un diálogo entre los credos, las razas", aseguró el rector.

En la plaza frente al teatro, Marcelo Lisboa, un estudiante de 18 años llegado de Bahia junto a otro centenar de jóvenes de 13 distintos estados de Brasil y que esperaban dar una breve mirada a Francisco a la salida del teatro, sin embargo, manifestó que es poco probable que, al menos en el caso de Brasil, haya un diálogo entre los distintos sectores que protagonizaron las últimas protestas y el gobierno, debido a que son varios grupos y no hay un único vocero.

"Loos políticos debieron escuchar más porque si hubieran escuchado desde el comienzo, esas protestas no habrían sucedido", dijo Lisboa bajo la lluvia, que poco después cesó y dio paso a un intenso sol.

Los líderes políticos como el gobernador del estado de Rio, Sergio Cabral, y el alcalde Eduardo Paes, junto los empresarios de la ciudad costera, han sido blancos directos de las protestas en Rio en las que se ha registrado batallas en las que los manifestantes lanzaron cocteles Molotov y la policía les disparaba de regreso con balas de goma, bombas de ruido y gas lacrimógeno.

Una pequeña protesta ocurrió el viernes en la noche en Copacabana justo antes de que el papa dejara el escenario donde observó las estaciones de la procesión del Vía Crucis. Algunas protestas más pequeñas han sido convocadas en Copacabana, incluida una marcha para protestar contra la violencia de género.