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Otro escándalo sobre Catar 2022, ¿actuará la FIFA?

Otro escándalo sobre Catar 2022, ¿actuará la FIFA?

Columna de opinión

Por Carlos Rajo

Las últimas revelaciones sobre la supuesta corrupción que existió para que Catar obtuviera la sede del Mundial de 2022, han puesto a la FIFA en lo que se considera el más grave escándalo en décadas en el fútbol internacional.



Desde que el periódico inglés The Sunday Times publicó su investigación basada en cientos de mensajes de correo electrónico y documentos en los cuales aparentemente se muestra que Mohamed bin Hammam, de origen catarí y por entonces uno de los Vice presidentes de la FIFA, habría sobornado a mucha gente -al ritmo de $5 millones de dólares- para que dieran las sede del Mundial a Catar, más voces en diferentes partes del mundo piden que se reabra el proceso para decidir la sede del Mundial 2022.



Como es su costumbre, la FIFA ha dicho poco sobre el tema. La respuesta oficial es de que hay que esperar a que el investigador que se designó para que averiguara lo de Catar de su informe final. Este investigador es Michael García, un ex fiscal de New York contratado el año pasado por la FIFA precisamente por las presiones de mucho del mundo futbolero internacional y quien aparentemente ya gastó 10 millones de dólares en la investigación.



Hoy ante lo del Sunday Times, la presión es tal que la FIFA se ve arrinconada y pareciera que hasta en tanto no se diga algo sobre qué se hará se seguirá hablando más de Catar y la corrupción en la FIFA que sobre Brasil y la Copa del Mundo.




Los alegatos del Sunday Times por otro lado, no son el único elemento de discusión sobre Catar. Ya había serias dudas sobre por qué se otorgó la sede a un país del Medio Oriente que tiene poca o nula tradición futbolera y país además donde en el verano hace un calor infernal. 

Encima de todo esto, algo que algunos sabían pero que en general la comunidad internacional recién se ha ido enterando en los últimos meses: las brutales e inhumanas condiciones en que laboran los más de un millón de trabajadores inmigrantes que construyen los estadios e infraestructura (carreteras, aeropuertos, etc.) para ese Mundial del 2022.



Estos trabajadores son de países como Pakistán, India y varias naciones de África a los cuales se les lleva a Catar bajo el contrato con un patrono quien les retiene su pasaporte para que no puedan salir del país o cambiar de trabajo. Una vez en el trabajo estos obreros no tienen literalmente ningún derecho. Viven hacinados en pequeñas habitaciones (hasta 8 en un cuarto) y sin medidas de seguridad en el trabajo o cuidado médico. Una investigación del también diario inglés The Guardian reveló que muchos de estos trabajadores han muerto en el sitio de trabajo por fallas al corazón debido al calor.



Tanto había sido el escándalo por lo del calor y las condiciones de los trabajadores que el mismo presidente de la FIFA, el cuestionado Sepp Blatter -mucha gente pide su renuncia-, aceptó hace unas semanas que había sido “un error” dar la sede del Mundial a Catar. Hoy Blatter esta todavía más cuestionado. Es no sólo la ley interna misma de la FIFA la que obviamente no permite que se soborne para literalmente comprar la sede de un Mundial, sino que además podría haber motivos suficientes para que la fiscalía de algún país tome el caso para sí y decida investigar.



Con todo, no será fácil reabrir el proceso de selección de la sede del Mundial y literalmente quitársela a Catar. El pequeño país petrolero y gasero (literalmente vive del petróleo y el gas natural que exporta) argumenta que aun si fuesen ciertos los alegatos contra Bin Hamman, el tipo hizo lo que hizo por su cuenta, es decir sin la venia de las autoridades de Catar. Pero además, Catar presenta toda esta controversia como un caso más de racismo disfrazado de las grandes potencias europeas que no quieren que un país del Medio Oriente organice el máximo evento futbolero del planeta.



Y el caso se complica debido a que tanto lo de Catar 2022 como lo de Rusia 2018 -la otra sede del Mundial- fueron hechos como parte del mismo proceso de selección, es decir que si hay cuestionamientos sobre posible corrupción en lo de Catar posiblemente hayan también cosas sucias en lo de Rusia.



La Copa del Mundo 2014 está literalmente a la vuelta de la esquina y los fanáticos del fútbol quieren saber de los jugadores y sus equipos y no de estos escándalos y supuesta corrupción de los directivos. Pero el punto es que lo de Catar rebasa el mundo futbolero propiamente. Hoy aun los que no siguen el fútbol han escuchado de las acusaciones de corrupción entre quienes mandan en el fútbol internacional. La gran pregunta es cómo responderán estos dirigentes, comenzando por supuesto por el acosado presidente Blatter.