Opinión: "Ryan será el nuevo Reagan de los republicanos"

Opinión: "Ryan será el nuevo Reagan de los republicanos"

Por Carlos Rajo/Opinión


En la noche del miércoles Paul Ryan no sólo aceptó oficialmente la nominación como candidato a vice presidente de la boleta republicana, sino quizá más importante asumió su lugar como el próximo gran líder del partido y del movimiento conservador en Estados Unidos.

Más allá de si se está de acuerdo o no con el congresista Ryan, de si mucho de lo que dijo choca con la verdad o de si optó por no enseñar todas las cartas de su catálogo de políticas y propuestas para no asustar a los millones de televidentes -muchos de los cuales por primera vez sabían de él-, lo cierto es que Ryan electrificó a la base republicana como no lo había hecho ningún político en años (es cierto, lo de Sara Palin en 2008 fue espectacular pero hasta ahí llegó. Lo de Ryan va para largo).

Antes de seguir hay que responder una pregunta que de seguro más de uno se formulará: ¿cómo es esto de que este tipo Ryan será la próxima gran estrella de los conservadores cuando el que supuestamente está ahora en el centro de la atención es el candidato a presidente Mitt Romney?

Válido el cuestionamiento. Sin duda que Romney es por hoy la primera figura de los republicanos y obvio, si ganan la presidencia, él será la voz cantante del partido. Pero el punto es que Romney es como una figura de compromiso. Alguien que los republicanos eligieron en su primaria casi por default, algo así como el menos malo de todo el grupo de aspirantes presidenciales.

El millonario ejecutivo y ex gobernador de la liberal Massachusetts no genera ni de cerca el entusiasmo y pasión que sí provoca Ryan. Como ya reportó Noticias Telemundo, Romney sólo está cargando la estafeta para la próxima generación de líderes republicanos.

Y Ryan es no sólo el número uno en esta lista de nuevos líderes, sino también el ideólogo, el hombre de las ideas, el que les da el músculo intelectual en su batalla con los demócratas. Y crédito para él, no es común que alguien conjugue el ser un intelectual con la capacidad de hacer saltar a la gente de sus asientos para aplaudirle.

Pero bien, volvamos entonces al discurso de Ryan de la noche del miércoles.