Opinión: "Obama, su discurso mesurado y el mazazo económico del desayuno"

Obama, su discurso mesurado y el mazazo económico del desayuno

Por Carlos Rajo/Opinión

El Presidente Barack Obama cerró la Convención Demócrata con un discurso centrado en la idea de que la elección de noviembre presentará a los electores con lo que será la decisión más importante que tomarán en una generación, escoger entre dos proyectos de país claramente distintos.

La realidad económica, sin embargo, no dio tiempo para que estos electores pensaran mucho en los detalles del proyecto del candidato demócrata. En la mañana del viernes, cuando todavía no se terminaba de analizar y comentar el efecto del discurso de Obama, se conoció la cifra del desempleo del mes de agosto. Mala noticia para el presidente, para decirlo de una manera elegante. La verdad que un mazazo de desayuno a la narrativa demócrata de que las cosas han mejorado.

En agosto se crearon únicamente 96 mil trabajos, y aun cuando la cifra del desempleo bajó a 8.1 por ciento del 8.3% de julio, esto se debió a que mucha gente simplemente dejo de buscar trabajo. Para hablar de una verdadera recuperación económica la economía tendría que haber creado al menos unos 150 mil trabajos. Para los latinos la cifra del desempleo es del 10.2 %.

¡Hey!, un momento, dirá alguien, ¿pero qué tiene que ver esta noticia del viernes del desempleo con lo que dijo Obama el jueves en la noche? El discurso en Charlotte, Carolina del Norte, es una pieza electoral para conocer precisamente de esa visión y/o plan que ofrece el presidente y que debe verse aislada de la cifra del desempleo.

Cierto esto en parte, pero el problema es que muchos de esos electores a los cuales Obama trata de convencer precisamente darán su voto basado en lo que perciben como el buen o mal manejo de la economía de parte de Obama. Y ni hablar de que su rival republicano Mitt Romney pone como principal razón para sacar a Obama de la Casa Blanca su fracaso en el tema de la economía. No por casualidad los republicanos se refieren en cuanta oportunidad tienen a los 23 millones de desempleados o sub empleados que existen en el país (por cierto, raro esto, no? ¿Desde cuándo los republicanos se han preocupado tanto por la gente sin trabajo?).

Pero es cierto, no perdamos el foco del texto, centrémonos en el discurso. Obama desarrolló al inicio esta idea de que el votante tendrá que escoger sobre dos proyectos de país y sociedad y por qué es tan importante esa selección.

“En los próximos años se tomarán grandes decisiones en Washington, en los trabajos y en la economía; en impuestos y en déficits; en energía y en educación; en la guerra y en la paz, decisiones que tendrán un gran impacto en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos en las décadas por venir”, señaló Obama en el discurso en el que aceptó oficialmente la postulación como candidato a la presidencia por el partido demócrata.

Extraño discurso este de Obama. Aun cuando es cierto que el presidente habló con su elocuencia de siempre sobre las diferencias con sus adversarios republicanos y sobre la importancia de esa decisión que harán los votantes al elegir al próximo mandatario, en general fue un discurso mesurado. Más propio de esos informes a la Nación que dan los presidentes cada año y menos de esas piezas oratorias que electrifican a la audiencia y la convencen de que deben votar por el candidato.

Alguien dirá que esta idea de recordarle a la gente que quizá nunca como ahora una elección había mostrado tan claras diferencias entre un candidato y otro, entre dos proyectos y visión de país, “entre dos diferentes caminos para Estados Unidos”, como lo dijo Obama, debería de ser suficiente como columna vertebral del discurso de clausura de la Convención. Y quizá sea cierto, el problema es que el discurso no sólo se sintió un tanto plano o chato, sino que además y más importante, no tuvo ni los ataques brutales que se esperaría haría el candidato contra sus opositores y tampoco los detalles de lo que hará en su segundo periodo de gobierno.

En parte esta mesura o bajarle el tono al dicho de Obama, se explica por el difícil balance que el mandatario tenía que hacer entre motivar a su base la cual aun cuando por supuesto esta con él, no muestra los índices de entusiasmo que tenía hace cuatro años. Y al mismo tiempo, llegarles a los votantes indecisos y/o independientes que aun cuando también quizá simpatizan con el presidente, no están convencidos de que Obama se merezca un segundo término. O en otras palabras, cuales son las razones por las cuales le deben dar el voto a él y no a su rival republicano.

Siempre en el propósito de desarrollar esa idea de las dos visiones o proyectos de país el mandatario hablo de otras diferencias con sus rivales republicanos. Lo suyo es un país de trabajadores de la construcción, de maestros, de estudiantes -incluidos ahí los ‘soñadores’ indocumentados que hoy no son deportados- , en fin de la mítica “clase media” que tanto se utiliza en los discursos políticos en Estados Unidos (sin ánimo de distraer, pero vale la pregunta, ¿por qué nunca nadie habla de los pobres? Pareciera que en el país sólo hay ricos y clase media, `pero bueno este punto es para otro día).

El de los republicanos, según Obama, es el de un país en el que sólo se piensa en recortes de impuestos para los millonarios y en más endeudamiento de la nación. “Siente que le dará un resfrío”, dijo el presidente en tono irónico simulando lo que diría un republicano, “tome (otros) dos recortes de impuesto, quite algunas regulaciones y llámenos en la mañana”.

No creo que otra ronda de recortes de impuestos para millonarios traerá trabajos a nuestras tierras o pagará el déficit, siguió Obama. “No creo que despidiendo profesores o sacando a estudiantes de los programas de ayuda financiera ayudará al crecimiento de la economía, o nos ayudará a competir con los científicos e ingenieros que vienen de China”.

Suena bien todo esto en términos de crítica al ideario republicano, sin embargo mucha gente esperaba un ataque más directo de Obama recordando por ejemplo las causas del desastre financiero de 2008. Es cierto, en algún sentido otros oradores se refirieron al tema durante los días previos de la Convención, pero es tal la importancia de poner en contexto -y de recordarle a la gente- lo que dio origen a la crisis que resulta difícil de entender por qué Obama optó por no ahondar en este tema.

No es que Obama haya ignorado por completo lo de la crisis financiera, en alguna parte del discurso por ejemplo, habló de la “casa de naipes que colapsó con la Gran Recesión” y los “millones de estadounidenses que perdieron sus trabajos, sus casas y los ahorros de toda su vida -una tragedia, detalló, de la que aun ahora estamos luchando para recuperarnos-”. Pero el punto es que pudo ir mucho más lejos señalando más directamente las políticas de desregulación financiera, de dar créditos irresponsables y demás clima de supuesto “libre mercado” -dejen a los banqueros y financieros de Wall Street hacer lo que quieran- que dieron origen a esa Gran Recesión.

En lo que si Obama atacó un tanto más directamente a Romney fue en el tema de política exterior. Y es que este es sin duda uno de los puntos débiles del candidato republicano, su falta de experiencia en asuntos internacionales. Obama por supuesto, no sólo tiene experiencia en el tema, sino que tiene mucho que mostrar en términos de éxitos en esa arena, el principal la muerte de Osama bin Laden. “Prometí que terminaría la guerra en Irak. Lo hicimos”, dijo Obama entre otros éxitos. De seguro que este será un tema del cual Obama tratará de sacar ventaja tanto en la campaña como en particular en los debates.

Otra de las cosas que se cuestionan del discurso, de lo que faltó en ese intento por “cerrar el trato” con los que todavía no se deciden a votar por él, fue en lo de inmigración. Obama sólo toco el tema muy de paso cuando se refirió a los “soñadores”, los jóvenes indocumentados que al menos por ahora no serán deportados gracias a la decisión del presidente. Es triste que el tema de los once y tantos millones de indocumentados no forme parte del discurso electoral. Nadie habla ahora de una reforma migratoria.

En parte se entiende esto de obviar un tema tan explosivo como es la inmigración, en especial porque no se quiere asustar a ese electorado indeciso y/o independiente pero también porque no se quiere meter en el centro de la campaña un tema que divide como pocos a la población estadounidense. Lo de los “soñadores”, por muy bueno que es, sirve ahora como pantalla de humo para que el presidente hable del tema de inmigración sin que de verdad le entre al asunto.

Aun con las críticas y demás al discurso de Obama, en general la Convención fue buena para los demócratas. Hubo entusiasmo, buenos oradores y un partido que normalmente está dividido y peleado se mostró en esta ocasión como un ente unificado listo para dar la batalla por su presidente. El problema por supuesto, fue lo que sucedido el viernes temprano con las cifras del desempleo.

Los demócratas no terminaban de levantarse luego de la celebración de anoche cuando vino el recordatorio -`la cruda’ le llamaron hoy algunos- de que la economía sigue siendo el punto débil de Obama. Cuesta mucho adornar las cifras del desempleo. Y lo peor, en los meses claves antes de la elección que es cuando la gente pone atención al tema electoral y toma su decisión sobre por quien votar. Por cierto, ningún presidente ha sido reelegido con más del 8 por ciento del desempleo.