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OPINIÓN: León, el campeón del fútbol mexicano, demostró que lo suyo no ha sido de suerte

OPINIÓN: León, el campeón del fútbol mexicano, demostró que lo suyo no ha sido de suerte

 Columna de opinión

 Por Carlos Rajo

El club León, el que recién regreso hace año y medio al fútbol mexicano de primera división luego de una ausencia de una década, es el nuevo campeón de la Liga MX al derrotar 3 a 1 en el segundo partido final al equipo América.

Ante lo que significaba jugar en el Estadio Azteca, sede del América y donde la inmensa mayoría de más cien mil aficionados estarían coreando en favor del equipo local, el técnico del León, el uruguayo Gustavo Matosas, había recordado aquella frase dicha en 1950 por su compatriota Obdulio Varela antes de que el equipo “charrúa” diera el Maracanazo y derrotara a Brasil en la final del Mundial: “los de afuera son de palo porque no juegan”.

Y ciertamente que “los de afuera” no influyeron en el desempeño del León. A excepción de los primeros diez o quince minutos del partido donde el León se vio un tanto desbordado por el mejor orden y desempeño del América, el hoy campeón del fútbol mexicano demostró que lo suyo no ha sido de suerte ni por la debilidad de sus rivales. Es un equipo que sabe a lo que juega y que aun cuando está contra la pared como en algún momento lo estuvo en esos primeros minutos se las arregla para de contragolpe ponerse adelante en el marcador.

El primer gol fue del León precisamente. A los 12 minutos un pase del siempre efectivo Carlos el Gullit Peña para el goleador argentino Mauro Bocelli y éste que se quita la marca del central americanista y selección mexicana Francisco “el Maza” Rodriguez, para lanzar un tiro abajo al lado derecho del arquero Moisés Muñoz. Inatajable.

El León había ganado 2 a 0 el jueves el primer partido de la final en su sede en León, Guanajuato, lo que le daba una ventaja cómoda y de ahí un tanto la explicación del por qué en los primeros minutos cedió la ofensiva al América. A partir del gol del León sin embargo, el América perdió la compostura.

El hasta entonces campeón del fútbol mexicano siguió atacando y consiguió el empate en un autogol de uno de los centrales del León, lo mismo que tuvo un par de oportunidades para definir y las que no se materializaron bien por fallas de su centro delantero Mina o por grandes atajadas del portero del León. Con todo, el América nunca volvió a tener la superioridad de esos primeros minutos. En el inicio del segundo tiempo todo cambiaría rápidamente.

El minuto 51 cae el segundo del León, un cabezazo en el área americanista del mismo central -Nacho González- que había metido el auto gol.

No terminaba de recuperarse el América del segundo gol del León cuando expulsan al central Maza Rodríguez por un jalón al delantero uruguayo Britos que se iba solo. Ahí pudo acabarse el partido. Era no sólo la ventaja de un hombre más sino también la ventaja en el marcador. El América siguió atacando pero ya todo estaba escrito. Al minuto 72 vendría el tercer gol del León -de Hernández-, por si alguna duda quedaba de que el partido estaba resuelto.

Al minuto 80 se dio un penoso incidente con el entrenador del América, Miguel “el Piojo” Herrera. El técnico fue expulsado por sus constantes gritos y peleas verbales con los árbitros (tanto con el central como con el cuarto árbitro). Nada extraño que expulsen a un entrenador, pero en este caso es diferente debido a que Herrera es el técnico de la selección nacional. El Piojo se fue gritando y dando un espectáculo triste para quien llevará las riendas del Tri. Lo que a veces parece folklórico del Piojo y hasta en ocasiones una de sus cualidades -lo emocional y su capacidad para motivar a sus jugadores- en ocasiones como esta se ve mal. Si Herrera hace un papelón en la Copa del Mundo como el de la final con el León hada ver muy mal al fútbol mexicano.

Así como lo de Herrera, la final tuvo además otro elemento más allá de los propios jugadores en la cancha. Sucede que el León es un equipo que en su corto tiempo de regreso en la máxima categoría del fútbol mexicano ha puesto en práctica nuevas maneras de administrar al equipo. Nada extraordinario en el contexto de otras ligas profesionales del mundo pero sin duda novedosas en el fútbol mexicano. Todo tiene que ver con que uno de sus dueños es el poderoso hombre de negocios y billonario mexicano Carlos Slim.

Lo que ha hecho Slim junto con la familia dueña del resto de las acciones del León es hacer tratos comerciales con distintas televisoras de cable y de televisión abierta (en USA es Telemundo quien tiene los derechos de transmisión del León). Tan así que el partido del jueves sólo se transmitió en México por la cadena de paga Fox Sports. La presencia de Slim en el fútbol mexicano es vista como un desafío directo al poder tradicional de la cadena Televisa y su principal dueño Emilio Azcárraga -también dueño del América- por el control del millonario negocio del fútbol por televisión.

Más allá de Slim sin embargo, el León se ha sabido manejar como un verdadero club de fútbol. Lo que seria un pago normal de tres millones de dólares por temporada por los derechos televisivos para México -lo que pagaba Televisión Azteca al equipo que ocupaba el lugar del León en la primera división- se convirtió en un trato de 11.5 millones de dólares por derechos para México y Estados Unidos (pagados por Fox, Telemundo y la televisora por internet de Slim, Uno TV Noticias). Este dinero ha servido para armar un buen equipo e ir creando una seria infraestructura profesional (cuerpo técnico, inferiores, estadio, etc.) que rápidamente se ha convertido en ejemplo para otros clubes mexicanos.

Lo mejor de todo -más allá de la parte comercial- es que el León juega bien al fútbol. Gana sin discusión, haciendo goles y mostrando en general un fútbol ofensivo que gusta. Hasta antes de la final para el caso, nadie discutía que se había ganado con creces su lugar en la disputa por el título del fútbol profesional, es decir que no había llegado por suerte o por errores de sus rivales. Luego de haberlo ganado con marcador global de 5 a 1, nadie cuestiona que además de ser el Campeón es también el mejor equipo de la Liga MX.

Si habría que buscar algunos referentes del León habría que hablar de Rafa Márquez, su capitán y defensa central quien decíamos el otro día estaba supuestamente cerca del retiro y había regresado a Mexico por su último contrato en su larga carrera profesional (17 años en el fútbol de primera división de México, Francia, España y Estados Unidos). Hoy Márquez es no sólo campeón del fútbol mexicano sino también el indiscutido líder de la defensa del Tri.

En el medio campo el volante ofensivo Carlos “el Gullit” Peña. Es cierto, Peña no tuvo un gran partido en la final pero su presencia es siempre desequilibrante, bien haciendo goles o dando esos pases verticales que caen como puñales en el corazón del área contraria. Se habla de que en los dos partidos finales hubo “scouts” (buscadores de talentos) de grandes equipos europeos que están considerando si lo contratan.

En la delantera el goleador Bocelli. Jugador argentino que estuvo en Boca Juniors y varios equipos españoles, italianos y uno inglés, que muestra no sólo un gran olfato goleador sino que es un referente en la cuota de sacrificio y modestia del equipo. No es extraño ver a Bocelli en su propia área ayudando en la defensa. Si más jugadores extranjeros de la calidad de Bocelli llegaran al fútbol mexicano la Liga sería todavía mejor (no obstante las millonadas que se pagan en México muchas veces llegan jugadores que decepcionan).

En el partido final habría que destacar al joven arquero William Paul Yarbrough, quien por cierto  tiene la doble nacionalidad (mexicana y estadounidense) y hasta antes de la final era visto como el eslabón débil en el León. En el Azteca en particular el portero de nombre extranjero originario de Aguascalientes -‘soy 100 por ciento mexicano’, asegura- fue uno de los héroes del partido con varias atajadas de gol. No sería extraño que en un futuro cercano ambas federaciones de fútbol tratarán de convocarlo para su selección y Yarborough tendrá que hacer una decisión sobre para qué país juega.

Hay entonces nuevo campeón en el fútbol mexicano profesional. Un campeón que nadie discute y que está dando el ejemplo sobre cómo debe manejarse un club profesional de fútbol. Tiene un par de desafíos inmediatos el León: no desmantelar el equipo y tener la capacidad de jugar dos torneos (el local y la Copa Libertadores) a buen nivel. Como uruguayo, el técnico Matosas sabe de la tradición de la Libertadores y entiende que mucho de la falta de perfil internacional del fútbol mexicano tiene que ver con que casi nunca se toma en serio el torneo más prestigioso en el continente.

Del América no hay mucho que decir. Sigue siendo un buen equipo simplemente que fue derrotado por un equipo mejor. Preocupa sí que con el doble compromiso de equipo y selección (muchos de sus jugadores irán con el Tri al Mundial) al final no terminen jugando bien para ninguno. Hasta antes de que Herrera fuera llamado a la selección el América era el equipo que mejor jugaba. Por el penoso espectáculo que dio Herrera en la final y la manera como el equipo fue vencido sin discusión hay motivo para sonar las alarmas.

Termina así un año tenso y contradictorio para el fútbol mexicano. Su selección llego de panzazo a la Copa del Mundo aunque su Liga profesional pareciera estar en un gran momento. El América es un digno subcampeón y el León regresa con lujo a la cúspide del fútbol de primera división luego de una larga ausencia. Por hoy a poner los ojos en la Copa del Mundo del 2014. Es el Tri el que debe demostrar que lo bueno de su Liga también se refleja en la selección nacional.