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OPINIÓN: Decisión de la Corte sobre DOMA y Prop 8 es enorme

OPINIÓN: Decisión de la Corte sobre DOMA y Prop 8 es enorme

 Columna de opinión

 Por Carlos Rajo

 
Las dos sentencias de la Suprema Corte de hoy miércoles sobre los derechos de las parejas del mismo sexo son un avance significativo en la lucha del moviento “gay” para un día se reconozca en toda la nación el matrimonio entre homosexuales.

 

La primera de las sentencias tiene que ver con una ley aprobada durante el gobierno del Presidente Clinton -llamada DOMA por sus siglas en inglés o ‘Ley de Defensa del Matrimonio’- mediante la cual se prohibía que las parejas del mismo sexo tuvieran acceso a los beneficios federales que tiene cualquier matrimonio entre hombre y mujer. La Suprema Corte declaró inconstitucional la Sección 3 de esta ley.

 

En términos prácticos esto significa que, por ejemplo, las parejas de homosexuales que se han casado legalmente en los estados que lo permiten (9 estados, más California que hoy volverá a permitirlo gracias a la otra sentencia de la Corte) serán tratadas por el gobierno federal igual que el resto de matrimonios en lo que a las diferentes leyes se refiere. Cosas como la Seguridad Social o los impuestos serán aplicadas como se les aplica a cualquier otra pareja en cualquier lugar del país.

 

El caso ante la Corte fue presentado por una mujer de Nueva York casada con otra mujer que falleció. La sobreviviente no estaba conforme con el trato que le dio el IRS -la oficina de impuestos- pues al considerarla mujer soltera la obligaba a pagar más impuestos por lo que heredó de su pareja. Esto a diferencia de las parejas entre un hombre y una mujer en el que la persona que enviuda paga menos impuestos por la herencia.

 

Hoy la Corte sentenció que este trato es inconstitucional. Que según las enmiendas 5 y 14 de la Constitución, toda persona tiene el derecho a ser tratada igualmente ante la ley y que en todo proceso legal, además, también debe existir esta igualdad.

 

Un detalle que es clave en esta sentencia de la Corte es que únicamente se declara la inconstitucionalidad en el trato que el gobierno federal da a las parejas del mismo sexo en aquellos casos en que el matrimonio se haya dado en estados que reconocen este tipo de matrimonios.

 

Esto significa que la Corte se abstuvo de sentenciar en general sobre si es válido o no el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país. Lo que hace la Corte es dejarle a los estados esta responsabilidad. Si ellos deciden que es algo legal en sus respectivas jurisdicciones (estados), la Corte lo acepta. Y por tanto, en esos estados la Seccion 3 de la ley DOMA (la que se refiere a los beneficios federales) es inconstitucional.

 

Este es un punto que de seguro generará reacciones encontradas entre los que luchan por los derechos de las parejas del mismo sexo. Es cierto, la Corte no sentenció sobre la validez del matrimonio entre homosexuales a nivel nacional o federal (de nuevo, se lo deja a los estados), lo cual muchos esperaban que lo hiciera con lo que se hubiese acabado la pelea porque este, u otro estado, reconozca tal matrimonio. Pero al mismo tiempo, la Corte no lo prohibió, lo cual es ganancia si se considera que en general es una Corte conservadora.

 

Pero algo más, la sentencia de la Corte da municiones para que los que están en favor del matrimonio entre homosexuales puedan pelear mejor armados en todos esos estados donde todavía no son legales tales matrimonios. Los argumentos que la Corte utilizó para rechazar la Sección 3 de la ley DOMA -que no trata igual a todos, que va contra la Constitución, etc.- de seguro ocuparán un lugar central en las batallas que se darán para que el matrimonio entre personas del mismo sexo sea reconocido o aprobado en más estados.

 

Un área donde no queda claro qué efecto tendrá esta decisión de inconstitucionalidad de la Sección 3 de DOMA es en inmigración. Hasta ahora un ciudadano estadounidense, o un residente legal, no podía emigrar a su esposa(o) del mismo sexo, como por supuesto si lo puede hacer alguien en un matrimonio entre hombre y mujer.

 

Queda por ver qué decidirá el gobierno del Presidente Obama cuando, por ejemplo, alguien de Massachusetts o de Iowa (dos de los estados que permiten matrimonios del mismo sexo) solicite que se emigre a su esposo(a). En teoría la petición debería de ser contestada en afirmativo ya que tan asunto federal es el pago de impuestos o el Seguro Social como lo de inmigración. Por el momento, la primera reacción de la Administración ha sido que “se revisarán” todas las leyes y regulaciones que podrían verse afectadas por la decisión de la Corte.

 

La otra sentencia se aplica básicamente a California, aunque por supuesto, por ser California (grande en territorio, con enorme población, etc.) mucho de lo que ahí sucede tiene repercusiones en el resto de la nación. La sentencia es sobre la llamada Proposición 8, mediante la cual los votantes de California decidieron en el 2008 que había que prohibirse el matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Esta proposición fue en su momento cuestionada en las cortes como inconstitucional ya que se alegaba que iba contra lo que la misma Corte Suprema de California había declarado como legal y por ende constitucional (basada en los mismos argumentos de igualdad ante la ley y similares): que las parejas del mismo sexo podían casarse.

 

En su momento las cortes de California (una corte inferior y luego una corte de distrito) aceptaron el argumento de los que pedían la inconstitucionalidad de la Proposición 8. Un grupo que estaba en favor de la Proposición no estaba de acuerdo y siguió apelando y es así como el caso llegó a la Corte Suprema. Un detalle es que el estado de California mismo no quiso apelar cuando la corte de distrito declaró inconstitucional la Proposición 8.

 

Lo que la Corte Suprema sentenció hoy es que esos que apelaron ante la declaración de inconstitucionalidad no tenían el derecho legal de hacerlo, que sólo el estado de California podía hacerlo.

 

Básicamente lo que hace la Corte Suprema es irse por la tangente y así evitar pronunciarse sobre la validez o no de los matrimonios entre personas del mismo sexo.

 

La Corte manda el caso a la corte de distrito en California con lo cual la Proposición 8 sigue siendo inconstitucional. La lógica o consecuencia jurídica de este razonamiento es que en California volverá a ser legal el matrimonio entre homosexuales. Cuando la ley estuvo vigente en California (antes de que pasara la Proposición 8) hubo más de 18 mil matrimonios del mismo sexo en el llamado “Estado Dorado”.

 

Los últimos dos días han sido un verdadero sube y baja para la Corte Suprema. Con su sentencia del martes bajándole el pulgar a una parte central de la ley para proteger el Derecho a Votar, la Corte fue atacada brutalmente por los sectores liberales, grupos que protegen a las minorías y otros, como una Corte no sólo conservadora sino que aún peor, con poco entendimiento de lo que realmente sucede en la sociedad estadounidense. Que la Corte no parece darse cuenta, señalaban sus críticos, que todavía hay discriminación y/o racismo en ciertas esquinas de la nación. Hoy miércoles, todo fue al revés.

 

Hoy los elogios son para una Corte que sí parece estar a tono con lo pasa en la sociedad estadounidense. Aunque una sentencia limitada, lo de la ley DOMA es enorme no sólo por lo que dice (la inconstitucionalidad de la Sección 3 de la ley basada en la falta de igualdad) sino también por lo que no dice (la Corte se calla la boca sobre por ejemplo prohibir el matrimonio entre homosexuales).

 

Lo de California igualmente es significativo. Aunque amparándose en un tecnicismo, la Corte levanta las compuertas para que en el estado que a menudo va a la vanguardia de los cambios sociales en la nación sea legal el matrimonio entre personas del mismo sexo.