IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Opinión: Blatter debería retirarse o renunciar

catar una tomadura de pelo

Por Carlos Rajo

El Presidente de la FIFA Sepp Blatter ha reconocido lo que mucha gente sabía sobre Catar: que el lugar es demasiado caliente para jugar fútbol en el verano.

Batter aceptó que la decisión del Comité Ejecutivo de la FIFA de otorgar la sede del mundial del 2002 al pequeño pero inmensamente rico y brutalmente caluroso país del Medio Oriente fue “un error”. Que, además, hubo presiones de tipo político de grandes compañías de países como Francia y Alemania para adjudicar la organización del Mundial a Catar.

Con todo, sigue el cuestionado presidente del máximo organismo mundial del fútbol -por años se ha pedido su renuncia pero el dirigente de origen suizo se niega a dejar el cargo-, no hubo tal cosa como que Catar “haya comprado” con el dinero que obtiene del gas y petróleo la sede del Mundial del 2022.

Cuesta un tanto darle sentido a las palabras de Battler. Bien pueden tomarse como un chiste o como una broma de mal gusto. Como un chiste debido a que se está reconociendo una obviedad: en el Medio Oriente, y en Catar no es diferente, hace un calor tremendo en el verano -se habla de temperaturas de hasta 50 grados centígrados-. Venir ahora, un par de años después de que se otorgó la sede, a decir que todo fue un error es una tomadura de pelo. O aun peor, revelar que el propio estudio de la FIFA claramente explicaba lo del calor y que sin embargo los dirigentes que tomaron la decisión simplemente lo ignoraron.

Pero también es una broma de mal gusto no sólo porque se pone en entredicho el evento más importante del deporte más popular del mundo, sino también porque hay denuncias de que precisamente por el calor que hace en Catar han muerto decenas de trabajadores inmigrantes que laboraban en la construcciones de los estadios y demás infraestructura para el Mundial del 2022 (el gobierno de Catar acepta que han habido cientos de trabajadores muertos en los últimos dos años pero niega que alguien haya muerto en la construcción de los estadios).

Gracias a una investigación del periódico británico The Guardian -la cual ya ganó premios internacionales de periodismo- se ha sabido que al menos 44 trabajadores nepaleses murieron el verano pasado laborando en estadios, carreteras y proyectos similares para el Mundial. Más de la mitad de estos trabajadores, según el diario, habrían muerto de ataque al corazón, de otras afecciones cardiacas y de accidentes de trabajo. “El panorama general es el de una de las naciones más ricas explotando a una de las más pobres -Nepal en este caso- para estar lista para el torneo más popular del mundo”, detalló el diario.Más allá de lo dicho por Blatter y la decisión de otorgar la sede del Mundial a Catar, este tema de los trabajadores extranjeros es como una nube negra que opaca cualquier análisis o simple vista a la realidad del millonario país del Medio Oriente. Sucede que más del 80% de los habitantes de Catar son precisamente trabajadores inmigrantes de países como India, Pakistán y Nepal. Gente que según organismos de derechos humanos trabaja en Catar en condiciones de “moderna esclavitud” ya que está atada a un patrón quien le retiene el pasaporte y le hace imposible cambiar de trabajo o incluso salir del país. 

Viendo el lado positivo de las cosas, se habla de que al menos debido a la atención de la prensa internacional por la Copa del Mundo es posible que cambien algunas de estas condiciones de trabajo de los inmigrantes en Qatar. En todo caso, esta no fue la razón principal por la que se cuestionó el otorgamiento de la sede del Mundial. Al final de cuentas, la FIFA no es las Naciones Unidas o el defensor de los trabajadores o los pobres del mundo. En el Brasil de hoy por ejemplo, que en unos días tendrá la Copa del Mundo, hay millones de pobres.

Lo que sí se cuestionó de Blatter y el resto de dirigentes de la FIFA fue lo del calor y la supuesta corrupción que hubo para conseguir que se votara en favor de Catar. Y aun cuando Blatter insiste en que no hubo tal corrupción -influencia o presión únicamente dice el dirigente, de esas firmas europeas que hacen negocios en Catar- lo cierto es que varios directivos de la FIFA han dejado sus cargos precisamente por acusaciones de corrupción en relación a lo de Catar.

Cuesta entender como Blatter sigue al frente de la FIFA. Cada cierto tiempo el dirigente dice algo que es una vergüenza para el fútbol internacional -bien sea hoy lo de Qatar, o sobre el no darle importancia al racismo o sobre lo de que no hay corrupción en la FIFA-. En lugar de estar pensando en otra reelección más el próximo año, el veterano dirigente de 78 años -ha sido Presidente del organismo rector del fútbol desde 1998- debería de retirarse. O con buen sentido de responsabilidad política, renunciar por “el error” que él mismo hoy admite se cometió con lo de Catar 2022.