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Obama pone la carne al asador

Obama pone la carne al asador

Por Carlos Rajo/Columna de opinión

El Presidente Obama confía en que una vez que se presente ante el Senado el proyecto de ley de reforma migratoria, éste será aprobado antes del fin del verano.

“Hemos visto un progreso constante”, explicó Obama en una entrevista con Telemundo.  “Una vez que se tenga la ley -es decir, que esté lista y debatida en el Senado- entonces típicamente toma unas semanas para que se abra camino por el Senado”.

Según Obama, el grupo de ocho senadores de ambos partidos encargados de escribir el proyecto de ley de reforma migratoria deberían concluir su trabajo en los próximos días y presentar el proyecto de ley ante el Senado en la primera mitad del mes de abril.

“Tengo confianza y sé que puede hacerse”, señaló el mandatario quien cuestionó por qué se insiste en la posibilidad de que la reforma migratoria no sea aprobada.

“No voy a presuponer (un) fracaso”, señaló Obama a la corresponsal de Telemundo que cubre la Casa Blanca. “No sé por qué usted sigue preguntando por un (posible) fracaso, yo creo que esto tendrá éxito”.

Vaya entrevista esta con Obama.

El presidente se siente tan seguro de que este año la reforma migratoria sí será aprobada -a diferencia de 2006 y 2007 cuando fracasaron los últimos dos proyectos de ley sobre el tema-, que incluso se permite llamar la atención de la periodista por mostrar el escepticismo y distancia normal sobre el tema que cualquier profesional de prensa mostraría.

Alguien pudiera pensar que lo del mandatario es una mezcla de arrogancia y de querer quedar bien con el público televidente, al final de cuentas no hay nada peor que un líder que deje dudas sobre su efectividad para conseguir sus metas. Pero lo cierto es que como Obama lo sugiere, pareciera que en este momento histórico se han “juntado las estrellas” del firmamento político estadounidense y que en efecto se tendrán los votos para aprobar la reforma migratoria.

“No estoy preocupado por el partido Demócrata”, señaló Obama en otra parte de la entrevista en la cual se había insinuado que el partido del presidente sería afectado vis a vis los latinos en caso de no haber reforma migratoria. “Estoy preocupado por la gente cuyas vidas serán impactadas por (la reforma migratoria)”, agregó el mandatario.

“Quiero estar seguro que ellos (los inmigrantes que se legalicen con la reforma migratoria) tendrán la capacidad de avanzar y de vivir ese sueño de inmigrantes que ha impulsado a este país por tantos años”, señaló Obama. “Creo que es algo bueno para nuestra economía y pienso que será bueno para estas familias. Esta es mi prioridad número uno”.

Una de las cosas que más se criticó de Obama durante su primer periodo de gobierno dentro de la comunidad latina, fue que nunca cumplió la promesa que hizo en la campaña de 2008 de que habría una reforma migratoria. Las razones para no cumplir con tal promesa fueron varias, una de ellas, quizá la más importante, es que las prioridades del gobierno Obama fueron otras comenzando por la ley de reforma al sistema de salud y seguro médico.

Llama la atención entonces, que en este su segundo periodo sea precisamente la reforma migratoria la “prioridad número uno” de Obama. Esto no garantiza nada, pero al menos da una ventaja inicial en la batalla legislativa: el presidente tiene un “megáfono”  o púlpito único y poderoso y lo que dice desde la Casa Blanca tiene influencia, en particular si se está trabajando en consulta con legisladores del otro partido.

El mismo día de la entrevista con el presidente, por cierto, un grupo de estos legisladores -encabezados por el republicano John McCain de Arizona- realizaba una gira por sectores de la frontera con México para hablar sobre la reforma migratoria en general pero en especial sobre el punto de la seguridad fronteriza. McCain es uno de los líderes en el lado republicano metidos de cabeza en este esfuerzo por aprobar la reforma migratoria.

Obama también se refirió al tema, el cual es utilizado por muchos republicanos como pretexto, según algunos, o razón real, según los conservadores mismos, para oponerse a la reforma migratoria.

“Hemos hecho en la frontera más que cualquier otra administración”, aseguró Obama a Telemundo. “Hemos puesto ahí más recursos. Sabemos que hay ahora menos indocumentados cruzando la frontera que en cualquier momento en al menos los últimos cuarenta años”.

Por hoy se desconoce en qué punto de la negociación están los ochos senadores que trabajan en la reforma migratoria en este tema de la seguridad en la frontera. Cuando se hizo público el acuerdo de líneas o planteamientos generales sobre lo que sería la reforma, se habló de que habría una Comisión integrada por residentes de la frontera la cual daría su opinión sobre la seguridad. Hoy no queda claro qué valor tendrá esta opinión, si será prerrequisito para que los inmigrantes que se legalicen puedan solicitar su residencia permanente (como lo quieren muchos republicanos) o si solamente será una opinión a tener en cuenta (como lo desean los demócratas).

“Sin duda que hay mucho más por hacer, no únicamente en la frontera (sino) también en términos de estos empleadores que a propósito están contratando trabajadores indocumentados”, agregó Obama en la entrevista. “Tenemos que estar seguros que estos (los que dan trabajo) serán penalizados. Que tendremos un fuerte sistema de verificación (de los ‘papeles’ de ese que busca trabajo)”.

Ambos temas, el de la seguridad en la frontera y el de la verificación, son explosivos en cualquier reforma migratoria. Muchos republicanos con aparente sinceridad señalan que les preocupa dar el apoyo a una reforma migratoria que potencialmente legalizará a once o tantos millones de indocumentados y que en un par de décadas más se tenga otra vez a millones de nuevos indocumentados demandando otra reforma.

Para que esto no suceda, señalan, debe garantizarse dentro de lo posible que no entrarán muchos más indocumentados y que si entran les será casi imposible conseguir trabajo debido a que habrá un eficiente sistema de verificación de documentos (sólo se dará trabajo al que esté legal).

Obama vinculó en la entrevista el tema de la seguridad fronteriza con la posibilidad de que el indocumentado que se legaliza pueda solicitar la ciudadanía si así lo quiere.

“Más allá de cualquier esfuerzo que pongamos en la frontera no queremos que este camino ganado a la ciudadanía sea pospuesto. Tiene que haber un cierto camino sobre cómo la gente se legalizará, aun si seguimos trabajando en estos temas de la frontera segura”, detalló el presidente.

La entrevistadora de Telemundo se dio tiempo para tocar también un par de temas fuera de lo de inmigración, uno de ellos el de los matrimonios entre homosexuales, el que ha estado en la comidilla del día por las audiencias en la Suprema Corte. Obama señaló que a su juicio “es no sólo lo correcto y lo justo pero también consistente con nuestra Constitución que se reconozca a las parejas del mismo sexo”.

Esto no significa que bajo un punto religioso todo el mundo tiene que estar de acuerdo, agregó Obama, “pero sí significa que es muy importante que recordemos que somos una nación en la que todo el mundo es supuestamente igual ante la ley”. Según el mandatario, no es justo que estas parejas que crían niños -y de las cuales dijo conocer muchas- sean tratadas diferente. “Es el momento para que los magistrados (de la Corte) examinen este asunto”.

El otro tema fue Latinoamérica, sobre el cual Obama reveló que el próximo mayo visitará México y más tarde Costa Rica donde se reunirá con los líderes centroamericanos. El mandatario se lamentó que la relación con México sea vista únicamente como algo sobre la frontera o sobre “los carteles de la droga”. Hay mucho más en la relación, siguió Obama, y quiero destacar esta cooperación para que así podamos seguir creando más trabajos y más oportunidades en ambos lados de la frontera.

De la entrevista con Obama puede concluirse que los próximos meses de aquí a mediados de año serán decisivos en el esfuerzo para pasar la reforma migratoria. Su dicho, además, confirma eso que nunca está mal repetir: que el presidente está arriesgando ahora su capital político. Que ha puesto la carne al asador y que le queda claro que por haberla declarado su prioridad número uno, el éxito o el fracaso de la reforma marcará su segunda administración. Y con ello, por su puesto, gran parte de su lugar en la historia.