"No puedo respirar", se lamentó el periodista. Fueron sus últimas palabras. Luego lo descuartizaron

Es el audio que supuestamente Trump no ha escuchado y demuestra la terrible ejecución de un periodista. La CIA y el Congreso están de acuerdo. Pero la Casa Blanca se resiste.
Trump camina junto al príncipe Mohammed bin Salman el 30 de noviembre durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires.
Trump camina junto al príncipe Mohammed bin Salman el 30 de noviembre durante la cumbre del G-20 en Buenos Aires. AP / AP

“No puedo respirar”. Fueros sus ultimas palabras, según el registro de sonido de la terrible muerte del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul (Turquía). De acuerdo con la transcripción, a la que tuvo acceso la cadena CNN, no fue un intento de secuestro que salió mal sino una ejecución premeditada.

El periodista trató de defenderse de un grupo de personas enviado presuntamente para asesinarle. Una vez muerto, en la grabación (obtenida por los servicios secretos turcos) se puede oír el sonido de la sierra que desmiembra su cuerpo, mientras a los asesinos se les recomienda escuchar música para evadirse. También se percibe el sonido de llamadas de teléfono, según CNN, que las autoridades turcas consideran que se realizaron a Arabia Saudí para informar a altos oficiales de lo que estaba ocurriendo.

Arabia Saudí ha recibido una condena internacional casi unánime por la muerte de Khashoggi, colaborador del diario The Washington Post muy crítico con el príncipe Mohammed bin Salman. El periodista acudió el pasado 2 de octubre al consulado de su país. No salió vivo: fue salvajemente asesinado y descuartizado por un equipo de matarifes enviados desde Arabia Saudí, según la CIA, por orden del príncipe. Arabia Saudí intentó negar y ocultar el crimen, pero la presión encabezada por el Gobierno turco terminó por llevarle a reconocer la muerte y detener a los supuestos responsables.

El Senado está convencido de que Bin Salman está detrás de este crimen, pero Trump considera “una tontería” imponer sanciones económicas a Arabia Saudí. “¡Pudo hacerlo o pudo no hacerlo!”, argumentó el presidente sobre la responsabilidad del príncipe, pero “¡Estados Unidos es lo primero!” y, al fin y al cabo, “¡el mundo es un lugar muy peligroso!”. Días después de este inusual comunicado, el presidente se felicitó de que el precio del petróleo bajara, y se lo agradeció a Arabia Saudí.