Navy Seal, de héroe a acusado de crímenes de guerra espeluznantes

¿Verdugo o héroe? Todos admiraban a este Navy Seal condecorado, hasta que los soldados a su cargo alzaron la voz: le disparó a una niña inocente, apuñaló a un prisionero. Él respondió que eran "unos traidores". Quién miente...

Edward Gallagher es un marino condecorado, un veterano que ha dirigido a tropas en el campo de batalla y entrenado a cientos de marinos para convertirlos en Navy Seals, el comando de élite más letal de Estados Unidos.

Por ello, las acusaciones en su contra, presentadas por sus propios compañeros de armas, se han convertido en la mayor polémica con las fuerzas armadas de tiempos recientes, llevando incluso a la intervención del presidente, Donald Trump.

Siete de sus subordinados en el Pelotón Alpha atestiguaron cómo su comandante asesinó a puñaladas a un prisionero adolescente; disparó en contra de una niña y de un viejo afganos, entre otras atrocidades que le achacan.

Después de asesinar al combatiente del Estado Islámico de 15 años, que ya había sido hecho prisionero, hizo que su pelotón jurara defender la constitución sobre el cadáver, según relatan quienes le acusan.

Esta semana, una nueva acusación en su contra por el asesinato de un civil afgano ha salido a la luz, según reportó el diario The New York Times, citando un documento oficial de la corte de 439 páginas.

Noticias Telemundo no ha podido corroborar de manera independiente la presentación de los últimos cargos, aunque posee copias de la primera acusación del Gobierno en contra de Gallagher.

Pero las acusaciones del pelotón en contra del admirado superior no han venido a un precio fácil.

En marzo de 2018 siete miembros del Pelotón Alpha se reunieron en privado con el comandante de las tropas en la base naval de Coronado, cerca de San Diego (California). Según documentos confidenciales obtenidos por el New York Times, le explicaron con detalle los sangrientos sucesos y le pidieron que iniciara una investigación.

Tanto el comandante como su superior conocían y eran amigos de Gallagher. Entonces, le advirtieron a los marinos que si seguían por esa ruta podría significar el fin de sus carreras militares, según el reporte consultado por el diario.

“Dejen de hablar de ello”, así fue el mensaje que uno de los siete entendió, según le dijo después a los investigadores.

Los documentos obtenidos por el Times detallan una cultura de encubrimiento dentro de la marina que parece extenderse hasta los más altos niveles. Gallagher mismo pidió a sus compañeros y superiores que se solidarizaran con él y no escucharan las acusaciones en su contra, pintando a sus subordinados como chivatos y traidores.

“Acabo de oír que estos tipos fueron a llorarle a la persona equivocada”, escribió el jefe Gallagher en un mensaje de texto al que tuvo acceso el diario citado. “La única cosa que podemos hacer como un buen equipo chicos es pasar la voz de que estos son traidores. Para nada son hermanos”.

Pero no desistieron. Y cuando amenazaron a los superiores que irían a los medios de comunicación a contar su historia, finalmente accedieron a iniciar la investigación en contra de Gallagher.

El resultado: el otrora héroe de guerra ha sido imputado por el asesinato de un adolescente; dos agresiones con arma de fuego a civiles y una nueva acusación de hacer un disparo mortal a un civil, también en Afganistán.

Actualmente se encuentra detenido mientras su caso se decide en la corte, pero él se ha declarado inocente de todos los cargos.

Afuera del círculo militar la respuesta de los políticos y del público en general no ha sido menos divisiva.

La familia y amigos de Gallagher emprendieron una ofensiva contra los miembros del pelotón en medios de comunicación conservadores como la cadena Fox News, que ha cubierto los alegatos extensamente.

Un grupo de 18 legisladores del Partido Republicano enviaron una carta al secretario de Marina, Richard Spencer, preocupados por las condiciones en las que Gallagher estaba siendo confinado en una prisión militar en San Diego, California.

Poco después, Trump ordenó el traslado del jefe de operaciones acusado de asesinato a un centro de confinamiento menos restrictivo. El presidente explicó por medio de la red social Twitter que hacía esto para honrar las contribuciones de Gallagher al país durante su brillante trayectoria militar.

Ahora el militar acusado se encuentra esperando juicio en el Centro Médico Naval de San Diego.

Su corte marcial está programada para comenzar a fines de mayo. Si es condenado, el veterano SEAL de 20 años de carrera se enfrenta a cadena perpetua.