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"La orca más solitaria del mundo": sigue la pelea por liberar a Lolita, la atracción principal en un acuario de Miami

"Esa ballena puede tener la oportunidad de volver a ser un animal nuevamente, en lugar de una mascota”, asegura una de las científicas que aboga por que la orca sea liberada a un santuario, tras medio siglo en cautiverio. El Seaquarium de Miami sostiene que la ballena, la única que queda viva de las que fueron capturadas junto a ella en 1970, podría morir si regresa a su hábitat.
/ Source: Telemundo

Quienes la quieren ver libre tras 50 años de cautiverio la describen como "la orca más solitaria del mundo" y sostienen que un animal de su tipo —que en su hábitat puede nadar hasta 140 millas por día— sufre el confín de un tanque que solo mide 10 metros de ancho y seis de profundidad. Quienes defienden que está mejor cuidada en su piscina, aseguran que su regreso al océano sería letal y que la longevidad del animal es un testimonio de cuán bien se le atiende.

Lolita, la principal atracción del Seaquarium de Miami, Florida, es la única sobreviviente de todas las orcas que fueron capturadas junto a ella en las costas de Estados Unidos y vendidas a la industria del entretenimiento en 1970, cuando estas cacerías aún eran legales. Allí, sus entrenadores la exhiben dos veces al día en espectáculos donde el imponente animal, que ronda los 60 años de edad, complace al público con sus llamativos ruidos de pedos y sus saltos acrobáticos. 

Su nombre artístico es Lolita, pero antes de ser rebautizada por el acuario se llamaba Tokitae, de acuerdo con los indígenas Lummi, un pueblo que habita en la costa noroccidental del estado de Washington —donde la orca fue capturada— y que reclama su liberación por considerarla parte de su familia. 

“Creo que el acuario le cambió el nombre para despojarla de todo lo relacionado con su vida previa. Para separarla de eso y crear una cosa diferente, como lo que hacen con muchos actores y cantantes”, dice a Noticias Telemundo Ingrid Visser, una de las expertas en Biología Marina más destacadas del mundo.

Lolita durante un espectáculo con público en el Seaquarium de Miami en 2012.Eulimar Núñez

Visser, quien asesoró el documental Blackfish (2013), que expuso el trato a las orcas en los parques de entretenimiento de Seaworld y tuvo un impacto en las ganancias económicas de la compañía estadounidense, es solo una entre decenas de científicos, activistas y celebridades que aprovecharon el aniversario 50 de la aprensión de la orca para exigir que sea retirada del mundo del espectáculo y llevada a un santuario donde reciba cuidados que le permitan ser reinsertada a la vida salvaje. 

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La presión para liberarla ha llegado infructuosamente hasta las cortes de justicia en más de una ocasión. A pesar de las críticas, la empresa dueña del Seaquarium de Miami, la española Parques Reunidos, ha mantenido por años que el animal recibe un trato digno, que su permanencia en el acuario no tiene que ver con el modelo de negocios del parque sino con fines educativos y que podría morir si regresa a su hábitat.

Según Orca Network, una organización sin fines de lucro que aboga por la conservación de la especie, Lolita es la única sobreviviente de las siete orcas jóvenes residentes del sur capturadas junto a ella para el comercio de acuarios, que tuvo su boom a finales de la década de 1960, hasta que Washington estableció leyes para prohibir estas redadas en 1976.

El organismo reseña que, de las otras seis ballenas jóvenes, dos fueron enviadas a parques marinos en Japón y una a parques en Texas, Reino Unido, Francia y Australia. Todas murieron antes de que pasaran cinco años de ser capturadas.

Un grupo de manifestantes durante una protesta en las afueras del Miami Seaquarium, en Florida, para exigir la liberación de la orca Lolita. Getty Images

Aunque desde entonces las orcas residentes del sur se han recuperado en población, aún se cuentan en números bajos debido a una triple amenaza para su supervivencia: la baja en las poblaciones de salmones chinook (su principal fuente de comida), el ruido y la perturbación de los barcos y la contaminación.

La orca como modelo de negocio

Se calcula que Lolita tiene unos 60 años. De ellos, ha pasado 50 en cautiverio, la misma cantidad de tiempo que los científicos estiman que dura la vida promedio de una orca hembra. Su especie fue incluida por las autoridades federales de Estados Unidos en la lista de animales en peligro de extinción en 2005.

En Estados Unidos, solo cuatro acuarios tienen orcas cautivas que usan en sus espectáculos: tres de ellos son de Seaworld Entertainment (Orlando, Texas y California).

El otro es el Seaquarium de Miami, ubicado en la isla de Virginia Key, en el sur de Florida. Allí llegó Lolita el 24 de septiembre de 1970 tras ser capturada en la región del estrecho de Puget, en el estado de Washington. La captura fue particularmente violenta, pues los pescadores usaron bombas y redadas para arrebatar las crías pequeñas del grupo. Algunas orcas murieron durante la operación, que en ese entonces era legal.

El Seaquarium de Miami ha estado casi completamente cerrado durante meses por la pandemia de COVID-19 pero, en tiempos regulares, Lolita realiza dos espectáculos diarios. La entrada al parque de entretenimiento cuesta $49.99 para las personas mayores de 10 años y $39.99 para los niños entre 3 y 9 años. Los menores de 2 años pueden entrar gratis.

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“Lolita tiene mucho que ver con el modelo de negocios del acuario, aunque este lo niegue”, denuncia Visser, quien asegura que una parte sustancial de las personas atraídas a los acuarios están motivadas por los espectáculos con orcas, en parte debido a que solo hay unas pocas en cautiverio en Estados Unidos. 

La científica dice que los parques como el Seaquarium de Miami les hacen creer al público que a los animales como Lolita les gusta actuar en espectáculos, cuando, según ella, lo hacen porque tienen hambre.

“Ni las orcas ni los delfines actúan sin comida. Pero el público no quiere escuchar los hechos, sino que quiere emociones”, se queja. “Entonces el acuario usa las emociones a su favor, pero no les cuenta que la orca está encerrada en un tanque minúsculo sin contacto con otras de su especie, ni que está bajo medicación todo el tiempo por el estrés crónico”.

Ni la empresa Parques Reunidos ni el Seaquarium de Miami respondieron a varias solicitudes de comentarios de Noticias Telemundo.

La orca Lolita durante un espectáculo en el Miami Seaquarium, en el sur de Florida.Universal Images Group via Getty

Robert Rose, quien hasta 2020 trabajó como curador del Seaquarium, dijo el año pasado a The Seattle Times que el parque ha "cuidado a Lolita durante cinco décadas", y que "su longevidad es un testimonio de la excelente atención que recibe a diario" en las instalaciones. Sacarla de allí, defendió, podría poner en peligro su vida.

El acuario también ha insistido a la prensa en otras ocasiones que el tanque de la orca no es demasiado pequeño. “Es su hogar natural y el Departamento de Agricultura ha insistido en numerosas ocasiones que se cumplen o sobrepasan todos los requerimientos”, aseguró Rose a la cadena CNN. Y sentenció: “Lolita no será liberada”.

Una orca "estresada" en un tanque minúsculo

La organización Personas a favor del Trato Ético a los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) dijo en un correo electrónico a Noticias Telemundo que durante su medio siglo de estancia en el acuario, Lolita ha vivido en un tanque tan pequeño que no ha podido desarrollar ningún comportamiento propio de su especie.

“No puede sumergirse en las profundidades, nadar distancias significativas, protegerse del sol o entablar relaciones sociales con otros de su propia especie”, dijo el organismo.

PETA asegura que el estanque de Lolita, cuyo cuerpo tiene seis metros de longitud, tiene solo 10 metros de ancho y seis de profundidad, mucho menos de lo requerido por la Ley federal de Bienestar Animal (AWA, por sus siglas en inglés). Los activistas sostienen que se trata de un espacio inaceptable, toda vez que la orca suele nadar hasta 140 millas por día y sumergirse miles de pies en el océano. 

Los expertos en especies marinas denuncian como maltrato animal el hecho de que las orcas en cautiverio sean medicadas con frecuencia para lidiar con lo que ellos describen como "estrés crónico" y motivadas a entretener a la audiencia con la ayuda de alimentos.Universal Images Group via Getty

El AWA establece que el tanque de una orca como Lolita tiene que ser de unos 15 metros en cada dirección. Los activistas acusan al Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés), que es el responsable de implementar el AWA, de no tomar acción para que el acuario rectifique la violación. La agencia federal ha sido demandada en varias ocasiones para que no renueve la licencia de operaciones del establecimiento en Miami.

Luego de ser presentada en 2016 y luego rechazada por una corte inferior, una corte de apelaciones de Florida determinó en abril de este año que PETA podrá proceder con su demanda contra el USDA que busca retirar la licencia de operaciones al Seaquarium de Miami. El organismo activista espera que este sea el pirmer paso hacia la liberación de la orca. 

Se trata de la movida legal más reciente en el caso, que volverá a enfrentar en una misma sala a abogados de ambas partes. 

Unos meses antes, en septiembre de 2020, el Gobierno francés prohibió tener cautivos a animales marinos y ordenó a las empresas propietarias que los liberen. Parques Reunidos, la empresa dueña del Seaquarium de Miami, deberá soltar a los animales de su complejo en el sur de Francia, Marineland, situado en Antibes, una decisión legal que dio esperanza a quienes esperan que Estados Unidos tome medidas similares.

La orca Lolita durante un espectáculo en el Seaquarium de Miami. Eulimar Núñez

El parque que mantiene a la orca en Miami no es el único que ha defendido que Lolita no tiene muchos chances de sobrevivir en libertad, luego de haber pasado 50 años cautiva y con rutinas que implican el apoyo en los entrenadores y la presencia regular del público. 

"Si bien a nosotros como humanos puede resultarnos atractivo liberar a un animal que ha estado cautivo por un tiempo largo, la supervivencia y el bienestar del animal pueden verse gravemente afectados al hacerlo", señaló un grupo de expertos del Instituto de Recursos Naturales de Groenlandia en un estudio de 2009. Los científicos patentaron que los únicos cetáceos que han sido devueltos con éxito a la naturaleza han sido jóvenes y solo se han mantenido en cautiverio durante períodos cortos.

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La investigación tuvo como caso de estudio la liberación de la orca Keiko, conocido mundialmente por su papel en la saga de películas Liberen a Willy (Free Willy, 1994). Keiko, la primera orca que ha retornado a su hábitat natural tras vivir en cautiverio un tiempo largo, fue liberado en 1995 y murió en 2003 de pneumonía. 

"Cuando Keiko llegó a Noruega, buscó activamente la compañía humana, nadando hacia los barcos y las personas", dijeron los investigadores. “Después de unos días, se volvió inactivo, permaneciendo cerca de un bote pequeño, posiblemente para evitar la multitud de personas que buscaban su atención".

"Los animales como Lolita no actúan en un espectáculo porque lo desean, sino porque tienen hambre", dijo la bióloga marina Ingrid Visser. Eulimar Núñez

Más adelante los niveles de actividad de la orca aumentaron a niveles anteriores, gracias en parte a los viajes regulares con sus cuidadores fuera de la bahía, describieron los expertos.

PETA mantiene que el cautiverio es una peor opción. “El cautiverio mata”, dijo la organización en su correo electrónico. “Mató a Hugo, su compañero de tanque".

Lolita ha estado sin la compañía de ningún miembro de su propia especie desde 1980, cuando su compañero de tanque, Hugo, murió después de golpear su cabeza contra el tanque, un incidente que los animalistas adjudican a la frustración y la ansiedad.

Además, según la organización, “Lolita no tiene la protección adecuada contra el sol abrasador que le ha causado quemaduras. Está sujeta a privaciones permanentes, atormentada por compañeros de tanque incompatibles y tiene problemas de salud que van desde infecciones frecuentes hasta comportamientos anormales inducidos por el estrés”.

En la última década, no solo los activistas sino el público general ha experimentado rechazo hacia los espectáculos de animales salvajes en acuarios y zoológicos, sobre todo luego del documental Blackfish, que reveló a través de videos reales y testimonios de exentrenadores de Seaworld las circunstancias de la vida y la muerte de Tilikum, una orca que mató a tres personas antes de morir tras 33 años en cautiverio, todos incidentes que activistas y científicos achacan al estrés de la vida en cautiverio. Las orcas no son conocidas por agredir a los humanos en su hábitat natural.

Además del impacto económico en la industria del entretenimiento —las acciones de Seaworld se desplomaron un 33% luego del estreno de la película, para luego volver  a subir— artistas comenzaron a cancelar conciertos en los parques e incluso algunas escuelas suspendieron visitas de aprendizaje. Sin embargo, la compañía acusó a los documentalistas de manipular información y dijo que no afectaría sus espectáculos con orcas.

"La oportunidad de volver a ser un animal nuevamente"

El plan de quienes abogan por que Lolita sea liberada es llevarla a un santuario a orillas del océano donde, una vez que no tenga que ofrecer espectáculos para el público, pueda reinsertarse al hábitat natural del que fue sustraída hace medio siglo.

Para eso fue creado el Whale Sanctuary Project, un esfuerzo colaborativo entre unos 60 expertos de todo el mundo. Algunos de ellos trabajaron en la liberación de Keiko en 1995, tras una fuerte campaña de presión. Los expertos que abogan por la liberación de Lolita planean un proceso gradual como el de Keiko: en una primera etapa la ballena sería monitoreada en el océano y regresarla al santuario para recibir comida, medicamento y pasar tiempo con sus cuidadores, si lo desea.

“En el santuario recibiría el mejor cuidado posible, y un plan flexible en el que seamos nosotros quienes nos ajustemos a su ritmo de adaptación”, cuenta Visser. “Para ese entonces, ya no tendría que hacer más eso trucos estúpidos y comenzaría un renacimiento, experimentando los sonidos y la salinidad del océano de nuevo”.

Keiko es la primera y única orca que vivió en cautiverio y retornó a su hábitat natural tras una fuerte campaña de presión. Esta foto es de 1999, en Islandia, durante el proceso de liberación.  Getty Images

La libración de Keiko ocurrió luego de que se descubriera que estaba enferma en un acuario de la Ciudad de México. La orca fue rehabilitada en el Oregon Coast Aquarium y luego trasladada en avión a Islandia.

Keiko murió en libertad en 2003 a los 27 años de edad. La muerte de la ballena ha sido usada durante años por los parques de diversión que usan orcas en sus espectáculos para argumentar que en cautiverio hubieran vivido más.

“Claro que van a decir eso, porque ellos no quieren que esto sea un éxito. Lo de Keiko sucedió hace muchos años y hemos aprendido muchísimo desde entonces. Aunque la industria de la captividad lo califica como un fracaso, desde el punto de vista científico este fue un éxito increíble”, defiende la bióloga marina. 

“Él la pasó fenomenal. Yo tengo imágenes suyas surfeando las olas y jugando con las aves. Aumentó casi una tonelada de peso. Nadó solo desde Islandia hasta Noruega sin perder peso. Si miras todos esos puntos, su liberación fue un éxito”, dice.

Con los 50 años que ha pasado cautiva en el acuario de Miami, la científica opina que la vida de Lolita ha sido “arruinada”, pero que no por eso está bien que pase sus últimos años en cautiverio. “Lo que le queda de vida no tiene que ser tan trágico como lo ha sido. Esa ballena puede tener la oportunidad de volver a ser un animal nuevamente, en lugar de una mascota”.