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Más dinero pero si deportan más rápido a los menores

Más dinero pero si deportan más rápido a los menores

Por Carlos Rajo

Todo el mundo acepta que la presencia de miles de niños y jóvenes centroamericanos en la frontera es una crisis -humanitaria para algunos o de inmigración para otros-, el problema es que los políticos no pueden ponerse de acuerdo sobre cómo lidiar con el asunto. Ni siquiera sobre cómo pagar por los gastos de cuido y atención a estos menores.

O sobre qué hacer con ellos, si darles más protección legal en sus pedidos de asilo y ayuda con abogados, o por el contrario, mandarlos de regreso lo más rápido posible a Centro América (a Honduras, Guatemala y El Salvador que es de donde vienen los menores).

El tema esta en la atención pública debido a que hoy jueves es el último día que el Congreso sesiona antes de iniciar su vacación de verano (todo el mes de Agosto). Y los senadores y congresistas deben decidir qué hacer con el pedido del gobierno del Presidente Obama de fondos de emergencia para precisamente lidiar con la crisis de los menores.

Similar a como ha sido el tratamiento en el Congreso del tema de la reforma migratoria en el cual el Senado -dominado por los demócratas- piensa de una manera y la Cámara baja -dominada por los republicanos- piensa de otra, lo cual impide que se aprueben leyes, hoy sucede lo mismo con el pedido de Obama por más dinero. El Senado tiene su proyecto de ley y la Cámara baja el suyo, ninguno está claro que será aprobado y ni mucho menos que si fuese aprobado lo aceptará la otra Cámara.

Para efectos de avanzar en el comentario, asumamos que sí se aprobará el proyecto de cada Cámara -lo cual, insistimos, no es seguro (en la Cámara baja por ejemplo, ante la resistencia de los más conservadores congresistas republicanos a dar su voto a favor, el liderazgo de la Cámara permitiría al parecer que se vote en una resolución por la que se le prohibe al presidente Obama que declare una amnistía temporal para varios millones de indocumentados -que se supone el mandatario estaría considerando). 

Así las cosas, el proyecto de la Cámara baja contempla darle a Obama únicamente $659 millones de dólares para la crisis en la frontera con los menores. Cantidad que suena alta, pero que es apenas una parte del pedido original del presidente de $3 Mil 700 millones de dólares. 

El proyecto del Senado por otro lado, contempla darle al presidente $2 Mil 700 millones de dólares.

Además de las diferencias en las cantidades, cada proyecto de ley destina el dinero a diferentes áreas, mostrando como senadores y congresistas ven de manera distinta el problema de los menores. 

El proyecto republicano es no sólo de mucho menos dinero sino que pone énfasis en el elemento de seguridad al destinar fondos para que se envíe a la Guardia Nacional (soldados) a la frontera. 

El proyecto del senado es por supuesto más alto en fondos pero además destina más dinero a cosas como que hayan más jueces de inmigración para tratar los casos de los menores e incluso que se contraten abogados para que ayuden a los niños y jóvenes que eventualmente irán ante el juez. Igualmente da una cifra significativa de dinero -Mil 200 millones de dólares- para los gastos del Departamento de Salud en la atención y el cuidado de largo plazo de los menores.

Pero quizá la diferencia principal entre el proyecto del Senado y el de la Cámara baja -no obstante que lo del dinero es importante, al menos según lo que dice la Casa Blanca- es en lo que tiene que ver con una ley de 2008 que regula el tema de los menores centroamericanos. Sucede que por esta ley, los niños y jóvenes -siempre que sean menores de 18 años- de Centro América no son deportados inmediatamente después de ser detenidos, como sí sucede en la mayoría de los casos con los menores mexicanos. 

La ley establece que estos menores centroamericanos en lugar de ser deportados serán entregados por la Patrulla Fronteriza en un plazo no mayor de 72 horas al Departamento de Salud y Servicios Humanos. Es por esta ley que muchos de los menores que han llegado a la frontera en los últimos meses están en el país bien con algún familiar o en algún albergue del Departamento de Salud en espera de que se conozca su caso de asilo o deportación.Lo que incluye el proyecto de los republicanos en la Cámara baja es una modificación a ésta ley para que le sea más fácil al gobierno de Obama deportar a los menores centroamericanos.

No queda claro si el presidente está satisfecho con esta modificación a la ley de 2008. Primero fue el propio gobierno el que pidió el cambio en la ley, viéndolo en su momento como una manera fácil de al menos atacar la crisis de los menores cuando está explotó en la opinión pública. La idea era que si se deportaba más rápidamente a muchos niños o jóvenes la Casa Banca podía decir que tenia el problema bajo control. De inmediato sin embargo, se dio una reacción de los grupos pro inmigrantes los cuales se opusieron al cambio en la ley. A partir de ahí el presidente se ha mostrado cauto en el tema. 

Más allá de lo que piense el presidente sobre la ley de 2008 sin embargo, el problema entre el Senado y la Cámara baja en esto de los fondos que pide el gobierno es que así como para los republicanos es requisito indispensable que la ley se modifique, para los demócratas en el Senado es requisito también indispensable que la ley no se toque. 

El argumento de los demócratas es que la ley se pasó con buenas intenciones -la firmó el presidente George W. Bush- y que no sólo es una muestra del sentido humanitario de la sociedad estadounidense, sino que además no es correcto que se deporte fácilmente a menores de los cuales muchos de ellos sufrirán de la violencia de las pandillas si son enviados a Centro América.

Al quedar únicamente unas horas para el debate y la votación en ambas Cámaras, cuesta pensar que los senadores y congresistas podrán ponerse de acuerdo. O bien ninguna Cámara pasará su propio proyecto de ley con los fondos, o bien cada cual pasará el suyo y luego será rechazado por la otra. 

No queda claro qué sucederá sino se aprueban los fondos. Si habrá que cerrar los albergues, dejar de darle de comer y cuidar a los menores, de dejar de procesar sus solicitudes de asilo, de no pagarle a los agentes que los cuidan, etc. Lo único claro es que la crisis humanitaria -así la consideran los demócratas- y la crisis de inmigración en la frontera -según los republicanos-, continuará. Mientras tanto, los congresistas y senadores disfrutarán sus vacaciones de verano.