IE 11 is not supported. For an optimal experience visit our site on another browser.

Los republicanos podrían marcar su futuro si aprueban o no la reforma migratoria

Los republicanos podrían darcar su futuro si aprueban o no la reforma migratoria

Por Carlos Rajo

John Boehner, el congresista republicano presidente de la Cámara baja, parece haber dado hoy la estocada final a la posibilidad de que habrá reforma migratoria este año al señalar que sus congresistas simplemente no confían en el presidente Obama.

“El pueblo americano, incluyendo muchos de mis miembros, no confían en que las reformas de las que hablamos (a las leyes de inmigración) serán implementadas como sería la intención (al aprobarlas)”, señaló Boehner en su conferencia semanal. 

La negativa del líder republicano en el Congreso se da apenas una semana después de que se conocieran los tan esperados “principios” de los mismos congresistas republicanos los cuales se suponía marcarían las grandes líneas de la reforma migratoria. 

Cuando se supo de esos principios hubo mucho optimismo entre los que apoyan la reforma ya que era la primera vez que los republicanos de la Cámara baja ponían algo concreto en el papel sobre el tema indicando que sí era posible que hubiese reforma migratoria.

Tal optimismo por supuesto es claro ahora que era más una ilusión que realidad. Lo dicho hoy por Boehner confirma que el liderazgo republicano -Boehner y sus lugartenientes- se mueve en un nivel y sus congresistas en otro. Boehner parecía entender que los republicanos necesitan hacer algo en el tema de inmigración para acercarse al voto latino ya que sin este voto será muy difícil que ganen otra elección a nivel nacional. 

Muchos de sus congresistas, sin embargo, sólo ven sus intereses inmediatos y bien por razones ideológicas (son conservadores para quienes cualquier reforma es amnistía, etc.) o porque así se lo demandan los votantes en sus distritos conservadores (oposición a la reforma) se oponen fieramente a la reforma migratoria sin importarles las consecuencias a largo plazo para el partido.

“Nunca desestimé las dificultades en movernos hacia adelante este año (en lo de la reforma)”, reconoció Boehner. “Hay amplias dudas sobre si se puede confiar en este gobierno para que aplique las leyes y hasta que esto cambie será difícil mover lo de inmigración”.

Esta supuesta desconfianza de los republicanos en el gobierno de Obama tiene que ver según Boehner con los cambios que el presidente ha hecho en lo de la Ley de Salud (ej: cambios sobre cuando comenzaría aplicarse la ley). 

Es posible que Boehner tenga toda la razón en esto de que sus congresistas desconfían de Obama y que por eso no quieren nada que ver con la reforma migratoria. Sin embargo, hay al menos otros dos elementos que explican tal negativa. Uno, es el hecho de que muchos republicanos creen que así como están las cosas ahora pueden sacar ventajas en la elección de noviembre. Que es mejor seguir atacando al presidente en lo de la ley de salud y otros temas y no introducir un elemento (inmigración) que no sólo dividirá a los republicanos sino que distraerá la atención de las supuestas faltas de la llamada “Obamacare”. 

El otro elemento es que Boehner mismo ve nubarrones negros sobre su liderazgo en la Cámara baja. Luego de que hizo públicos los principios de inmigración creció el “ruido” sobre que si seguía insistiendo en el tema podría perder el puesto. El último que le dio fuerza a este argumento fue el congresista Raúl Labrador, favorito del Tea Party y quien dejo claro que podría haber un desafío abierto al liderazgo de Boehner si se intentaba pasar este año la reforma migratoria.

Sobre lo que vendrá ahora, hoy que sabemos de la negativa republicana, habría que plantear dos escenarios no excluyentes el uno del otro. Por un lado, de seguro volverá la presión de parte de los grupos pro inmigrantes sobre determinados congresistas republicanos que pudieran ser vulnerables en la elección de noviembre. El punto es hacerlos cambiar de opinión y que también influyan con sus colegas. Por otro, una posible acción ejecutiva del presidente Obama, al menos en el área de parar las deportaciones.

Triste día para millones de indocumentados, sus familias y mucha otra gente que desea ver una reforma migratoria. Pareciera que los republicanos olvidaron rápidamente lo que el mismo Boehner recordó la semana pasada al hacer públicos los principios: que él mismo había dicho inmediatamente después de la reelección de Obama en noviembre del 2012, de que el tema de inmigración era “importante” y de que desde hacía mucho que la nación demandaba una solución al mismo.