López Obrador dice que su relación con Trump es "muy buena”, pero se niega a responder la pregunta clave

El presidente mexicano anuncia que hablará en breve con el estadounidense sobre "el fenómeno migratorio", pero se niega a dar respuesta al tema más importante
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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha insistido este miércoles en que sus relaciones con su homólogo estadounidense, Donald Trump, son “buenas”. “Tenemos comunicación permanente y es buena comunicación”, ha señalado en una conferencia de prensa en el Palacio Nacional.

“Es muy probable que en estos días nos comuniquemos”, ha añadido, “para este asunto en especial, lo que tiene que ver con el fenómeno migratorio”.

Sin embargo, no ha querido explicar si aceptará una de las peticiones de mayor calado del Gobierno estadounidense en las últimas fechas: que México acoja a los emigrantes centroamericanos mientras sus solicitudes de asilo son procesadas en Estados Unidos.

El Gobierno que preside Donald Trump está presionando a México para lograr un acuerdo que impida a los inmigrantes solicitar asilo en Estados Unidos si antes no lo hacen en el país vecino. La ley migratoria permite rechazar a quienes, en su viaje hacia Estados Unidos huyendo de una amenaza para sus vidas, pudieron asilarse antes en otro país seguro; así, para evitar el éxodo de centroamericanos en la frontera, Trump quiere que México sea considerado un país seguro y así rechazar a quienes no quieran pedir asilo antes allí. Pero para eso necesita firmar un tratado con el país vecino, que por ahora se niega.

Entre tanto, el Gobierno estadounidense intenta además que México acoja a los miles de inmigrantes que llegan cada mes a sus puertos de entrada para solicitar asilo (y entre ellos en particular a la caravana de centroamericanos que espera su oportunidad de hacerlo en Tijuana) hasta que una corte migratoria decida si lo merecen o no. Este proceso puede durar años, por el colapso del sistema, durante los cuáles los inmigrantes suelen quedar en libertad ante la falta de plazas en centro de detención. Lo que desea Trump es que, en vez de pasar esos años en Estados Unidos (y burlar tal vez su deportación al no acudir siquiera a la corte cuando llegue el momento de saber si se les concede o no el asilo, dado que a siete de cada diez se les deniega), los pasen en México.

El nuevo canciller mexicano, Marcelo Ebrard, se encuentra en Washington DC discutiendo con el Gobierno estadounidense sobre estos temas. López Obrador, por su parte, ha expresado su esperanza en lograr un acuerdo de ayuda al desarrollo para Centroamérica y el sur de México, que permita crear empleos y evitar así que estos ciudadanos se vean impulsados a emigrar.