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Grupos conservadores intentan 'curar' la homosexualidad con 'terapias' ilegales que pueden causar daños graves a la salud

Una investigación periodística desvela cómo supuestos terapeutas intentan "remediar" a menores LGBTQ mediante proclamas religiosas y castigos físicos como el ayuno.

Por Joni Hess y Diana Cariboni – openDemocracy

La eficacia de las prohibiciones en Estados Unidos contra las conocidas como terapias de conversión de personas de la comunidad LGBTQ+ quedó en entredicho cuando profesionales de salud mental recomendados por un prominente grupo religioso conservador se ofrecieron a “remediar” la “atracción gay no deseada” de una reportera encubierta.

Unos 20 estados tienen leyes que prohíben ofrecer estos servicios fraudulentos a personas menores de 18 años, pero una investigación encubierta de openDemocracy descubrió que dos terapeutas, que ejercen en estados con esas prohibiciones, le aconsejaron a una reportera (que se hacía pasar por una mujer lesbiana de 17 años) “suprimir” su orientación sexual, incluso mediante la práctica de ayunos.

Esos profesionales ofrecen tratamiento para lo que denominan como “problemas de homosexualidad” y “problemas de identidad de género” en un listado de especialistas de salud mental de Estados Unidos que fue creado por Focus on the Family, una organización conservadora que impulsa acciones similares en Costa Rica, donde tiene instalada su oficina latinoamericana, según la investigación.

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En Virginia, uno de esos profesionales le dijo a la reportera que la gente LGBTQ+ era “enfermiza”, y le recomendó no ingerir alimentos hasta que alcanzara el punto de verse a sí misma “en la cruz con Cristo [...] colgando, muriendo, sangrando”, porque “eso es transformador”.

Otro orientador en Colorado aseguró que trataba la “atracción homosexual no deseada”, una expresión que se usa para disfrazar a las terapias de conversión y que es rechazada por la comunidad LGBTQ+.

Destacados expertos de la salud y del derecho afirman que las revelaciones de openDemocracy constituyen ejemplos “explícitos” de terapias de conversión, “flagrantemente contrarios a la ética”, que violan las leyes locales y generan cuestionamientos sobre la efectividad de la actual legislación para restringirlas. 

La terapia de conversión se define de manera diferente en distintos estados de EEUU. Pero un informe de un experto de la ONU la describe como “intervenciones de diversa índole” que se basan en la creencia errónea de que la orientación sexual y la identidad de género de las personas “pueden y deben cambiarse o reprimirse” y se enfocan en que las personas sean heterosexuales o cisgénero. 

Los especialistas llaman a estas acciones "esfuerzos para corregir la orientación y la identidad de género" (ECOSIG).

Organizaciones internacionales de salud y de derechos humanos las condenan por ser “peligrosas” e “ineficaces”. En 2018, una investigación realizada en Estados Unidos reveló que los jóvenes LGBTQ+ que se sometieron a esas terapias tenían "más del doble de probabilidades de reportar intentos de suicidio”.

Decenas de profesionales atienden a niños, niñas y adolescentes, incluso en estados donde la ‘terapia de conversión’ para menores está prohibida.Inge Snip / openDemocracy

La red de consejería de Focus on the Family

La Christian Counselors Network es un listado en línea creado por el grupo religioso conservador Focus on the Family, activo desde la década de 1970, que ofrece derivaciones a más de 100 de profesionales certificados de salud mental que brindan tratamientos específicos para “problemas de homosexualidad”, “problemas de identidad de género” o ambos.

Decenas de ellos atienden a niños, niñas y adolescentes, incluso en estados donde la terapia de conversión para menores está prohibida.

El sistema de verificación para que los profesionales sean incluidos en la red de Focus on the Family requiere “acreditación en atención de salud mental del estado” donde esas personas ejercen y completar un formulario en el que se les pide que expliquen “qué entiende usted que la Biblia enseña sobre la homosexualidad y la identidad de género” y cómo será el “enfoque de su tratamiento” en estos temas. También tienen que pagar una cuota anual de 129 dólares.

Además, los aspirantes deben prometer que respetarán la consejería para asuntos de identidad sexual de la organización, que afirma: “Están avanzando las prohibiciones legales a cualquier ayuda para los jóvenes que no se ajuste a los valores y la identidad LGBT. Las libertades religiosas sagradas para las familias y la vida estadounidense, la autonomía del cliente, el bienestar individual y los derechos parentales están en juego”.

En 2018, un estudio reveló que los jóvenes LGBTQ+ sometidos a esas supuestas 'curas’ tenían "más del doble de probabilidades de reportar intentos de suicidio”.Inge Snip / openDemocracy

En respuesta a nuestras preguntas, Focus on the Family nos remitió un enlace a esa misma declaración, pues expresa su “postura respecto a quienes buscan ayuda para la atracción no deseada hacia el mismo sexo”.

“Apoyamos y creemos en la disponibilidad de orientación profesional en asuntos de sexualidad que sea respetuosa, segura, ética y receptiva de los valores y deseos del cliente”, dice la declaración. Y agrega que las personas LGBTQ+ “suelen padecer estrés, tensión familiar y cuestionamientos que son profundamente inquietantes”.

"Al pie de la cruz"

Una periodista de openDemocracy se comunicó con dos profesionales cuyos perfiles están publicados en el sitio web de Focus on the Family, mediante el motor de búsqueda "Encuentre a un consejero", que permite que los usuarios hagan consultas según su ubicación.

La reportera se presentó como una adolescente de 17 años y tuvo varias sesiones virtuales pagas con esos dos profesionales, que se encontraban en Virginia y en Colorado, dos de los 20 estados con prohibiciones vigentes.

Las normas de Virginia y Colorado comparten la definición de terapia de conversión’ como cualquier práctica o tratamiento que “busque”, “intente” o “pretenda” “cambiar la orientación sexual o identidad de género de un individuo, incluyendo esfuerzos para modificar conductas o expresiones de género o para eliminar o reducir atracciones románticas o sexuales o sentimientos hacia individuos del mismo género”.

Los lineamientos prohíben a las prestadoras de salud o profesionales acreditados por esos estados implementar esas prácticas con una persona “menor de 18 años”. Hacerlo constituye “conducta no profesional” y puede conllevar “medidas disciplinarias”, según dicen las dos leyes.

El primer consejero le dijo a la periodista que estaba en Virginia, aunque en el sitio web aparecía como residente en otro estado cercano, donde estas prácticas no tienen restricciones.

En la primera sesión, el terapeuta le dijo a la reportera que debía “reprimir” sus deseos, leer la Biblia y evitar tener contactos con cualquier grupo cristiano que aceptara y afirmara la diversidad sexual.

“Ellos no te van a decir que tu depresión, tu ansiedad, todo eso, no se irán si sigues el estilo de vida gay”, sostuvo.

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El terapeuta describió a las comunidades LGBTQ+ como “enfermizas”, y dijo que su “tasa de suicidio es considerablemente más alta que el promedio nacional”. “La tasa de ataques sexuales, de delincuencia, todo eso es mayor. Las enfermedades transmisibles, esas cifras son mayores en la comunidad gay [...] Todos esos números están ahí [...] Focus on Family ha hecho ese tipo de estudios”. E

l profesional también le aseguró que esta falsedad: que los hombres gay tienen en promedio 1,000 parejas a lo largo de su vida, y las mujeres lesbianas, 500.

En respuesta a estas afirmaciones, Douglas Haldeman, profesor de psicología y expresidente de la Asociación Psicológica de California, dijo a openDemocracy: “Un terapeuta que intenta manipular mediante la diseminación de información inexacta y contraria a la ciencia [...] incluyendo datos incorrectos sobre la comunidad LGBTQ y predicciones infundadas sobre el futuro de una persona gay, es flagrantemente contrario a la ética”.

Explicar la atracción de personas del mismo sexo a una paciente menor de edad como “estilo de vida gay”, tal como hizo el terapeuta, “es insultante”, dijo Lisa Linsky, destacada abogada de Nueva York que ha sido galardonada por su trabajo en asuntos LGBTQ.

Shannon Minter, director jurídico del National Center for Lesbian Rights, afirmó: “Esto constituye ‘terapia de conversión explícita’”. Pero advirtió que quienes se dedican a esas actividades muy raramente les dicen a sus pacientes: “Tú eres gay, voy a cambiar eso”.

Linsky, del área de litigio del comité de diversidad de la Asociación Estadounidense de Abogados, indicó que “esta gente se expresa de tal modo que ni siquiera ves los términos terapia de conversión [...]. Se han vuelto mucho más sofisticados y solapados en los métodos para atraer a la gente joven y cambiarla [...] y eso es aterrador”.

Algunas personas creen que las normas locales hacen muy poco para prevenir estas prácticas, por lo que deberían ser criminalizadas.Inge Snip / openDemocracy

El terapeuta también sugirió ayunar como “remedio” para las personas gay. ”Sería fantástico [...] Cuando te privas de comer y beber […] estás dependiendo por completo del poder sustentador de Cristo […] mientras lo haces y oras, puedes verte a ti misma en la cruz con él, con él allá arriba, colgando, muriendo, sangrando, y luego al pie de la cruz, llorando y clamando. Es transformador”.

Luego de dos sesiones, este profesional de salud mental envió a nuestra periodista cuatro correos electrónicos insistiendo en retomar los encuentros.

Acerca de estos intercambios entre reportera y terapeuta, el profesor de psicología Haldeman dijo que “valerse del poder diferencial en la relación terapéutica y acosar a una clienta que viene con preguntas es reprobable y una clara evidencia de por qué necesitamos leyes contra la ‘terapia de conversión’ aprobadas en los 50 estados” del país.

Para Minter, el experto legal, “esta conducta viola la ley”.

"Hablar con Dios"

El segundo orientador en salud mental, con sede en Colorado, puso el acento en la importancia de orar y “hablar con Dios” sobre temores y deseos, en vez de compartir sentimientos con familiares y otros seres queridos, pese a que la reportera le dijo que tendía a aislarse cuando se sentía deprimida.

“Los problemas con Dios no van a aparecer porque él no tiene ninguno. Otras personas, sus problemas, van a aparecer y eso va a ser duro de enfrentar. Así que habrá un tiempo y lugar para eso, pero ahora, empieza con Dios”, le dijo este profesional a nuestra reportera en una sesión.

Cuando la periodista comentó que temía ser juzgada por su orientación sexual, él contestó: “Si tienes mucho juicio, mucha vergüenza [...] puede que, sin querer, estés buscando más vergüenza que valide la vergüenza que ya sientes por ti misma”.

Si bien advirtió que atendía sobre todo a hombres con “atracción homosexual no deseada”, se mostró dispuesto a prestar un tratamiento similar a nuestra periodista.

Aclaró que estaba certificado como orientador en Colorado, pero como la reportera estaba en otro estado, le planteó sesiones de asesoramiento (coaching, en inglés) que no están reguladas ni definidas por la ley. Además, comentó que podía reducir a la mitad su arancel profesional, pues su actividad, dijo, tenía “donantes generosos”.

Pedimos a los dos terapeutas que contestaran nuestra investigación. Ninguno de los dos respondió.

Repercusiones escasas

Actualmente, 20 estados y el Distrito de Columbia prohíben a las profesiones vinculadas a la salud mental brindar ‘terapia de conversión’ a menores, y lo mismo hacen al menos 90 ciudades, condados y otros municipios de EEUU.

Pero Amie Bishop, de la organización de derechos LGBTIQ OutRight Action International, dijo: “Los hallazgos de openDemocracy destacan la urgente necesidad de que se hagan cumplir las prohibiciones que ya existen”.

Estas prácticas, además, están en “flagrante violación” de los códigos y regulaciones que rigen las profesiones de salud mental, agregó.

Solo las prohibiciones no serán suficientes para terminar con la mal llamada 'terapia de conversión'”.

Amie Bishop, OutRight Action International

Hay quienes argumentan que las normas locales hacen muy poco para prevenir estas actividades, por lo que deberían ser criminalizadas.

Sin embargo, hay otras vías para llevar estos actos ante la justicia, según Mathew Shurka, un sobreviviente y prominente activista contra las terapias de conversión.

“Nosotros representamos a una mujer joven en Berkeley, California, que demandó a su terapeuta y ganó. Ahora estamos representando a sobrevivientes que están presentando denuncias a las autoridades estatales de certificación profesional”, dijo Shurka, quien dirige el proyecto Born Perfect, del National Center for Lesbian Rights, dedicado al litigio y a campañas por cambios legislativos.

Según Shurka, las áreas en las que estos prestadores son vulnerables son mala praxis y fraude comercial. En 2015, por ejemplo, un fallo contra el grupo Jews Offering New Alternatives for Healing lo declaró culpable de fraude al consumidor, por ofrecer servicios que decían cambiar la orientación sexual o la identidad de género de las personas, y ordenó que cerrara de inmediato sus operaciones.

Pero Bishop, de OutRight, señaló que “solo las prohibiciones no serán suficientes para terminar con la mal llamada 'terapia de conversión'”. Ella cree que la demanda de esos servicios persistirá “hasta que las personas LGBTIQ+ sean plenamente aceptadas por sus familias, sus religiones y sus comunidades”.

Dánae Vílchez colaboró en este artículo