Las tropas que Trump envía a la frontera no podrán arrestar inmigrantes

“Lo veo como una maniobra política y un desperdicio de nuestros recursos militares y de nuestros impuestos”, dijo un ex comisionado de Aduanas.
Un elemento de la Guardia Civil de Texas y un agente de la Patrulla Fronteriza discuten frente al Río Grande en la frontera con México
Un elemento de la Guardia Civil de Texas y un agente de la Patrulla Fronteriza discuten frente al Río Grande en la frontera con México.AP / AP

Más de 5,200 soldados enviados por el presidente, Donald Trump, a la frontera con México estarán limitados en el ámbito de sus atribuciones por una ley federal que impide a los militares actuar como agentes de la ley en suelo estadounidense.

Eso significa que las tropas no estarán autorizadas para detener inmigrantes, decomisar drogas a los contrabandistas, ni detener personalmente a las caravanas de migrantes que se encuentran a cientos de millas de distancia.

Sí estarán autorizados para hacer tareas auxiliares, como las que desempeñan los 2,000 elementos de la Guardia Nacional que Trump desplegó en la frontera en el transcurso del último semestre.  Labores que van desde el reconocimiento de personas con helicópteros, construcción de barreras de concreto, reparación y mantenimiento de vehículos.

La extraordinaria medida militar sucede una semana antes de las elecciones del 6 noviembre, en las que se renovará la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. El martes, Trump escaló las acusaciones a los migrantes que escapan de la pobreza y la violencia calificándolos como una “invasión”. Un término que algunos ultranacionalistas (como el antisemita Robert Bower que recientemente asesinó a once judíos en una sinagoga) utilizan para referirse a los migrantes.

“Nuestro Ejército está esperándolos”, escribió Trump en Twitter.

R. Gil Kerlikowske, comisionado de aduanas y protección de la frontera de 2014 a 2017,  entrevistado por la agencia de noticias Associated Press dijo que el Ejército no podía detener a solicitantes de asilo que se presentaran en un cruce fronterizo y que la patrulla fronteriza no tenía ningún problema para apresar a las personas que cruzan ilegalmente.

“Lo veo como una maniobra política y un desperdicio de nuestros recursos militares y de nuestros impuestos”, dijo Kerlikowske a AP, quien vivió la época en la que el mayor número de inmigrantes pidió asilo, en 2014. “Utilizar personal militar en activo y ponerlos en ese papel, creo que es un gran error. No lo veo como otra cosa más que llamar la atención de cara a las elecciones por parte del presidente”.

La primera caravana que llegó a México a pie ha tardado más de una semana para avanzar unos pocos cientos de millas. A este paso, le tomaría probablemente meses cruzar las 900 millas que los separan de la frontera más cercana con Estados Unidos. La otra caravana que también se mueve a pie está todavía más lejos.

La última caravana de algunos millares que llegó a México terminó diluyéndose hasta ser un grupo de 200 personas para cuando llegaron a la frontera con Estados Unidos, en abril del año pasado. Los migrantes que lleguen a la frontera, en caravana o de manera individual, se encontrarán con una presencia del ejército mayor a la que hay en Siria, donde 2,000 tropas combaten los remanentes de la organización terrorista, el Estado Islámico.