La votación por correo y otros desafíos de elegir un presidente en un año de pandemia

Mucho puede pasar aún, pero ya hay diferencias notables. Una de ellas es que el número de personas que votará por correo se disparará, como medida de prevención. Pero, ¿qué retos plantea no acudir a los centros de votación el próximo 3 de noviembre? Respondemos esta y otras preguntas.
Un votante sostiene una calcomanía de "Yo voté" usando guantes de látex tras votar en las primarias de Florida, 17 de marzo en Oldsmar, Florida. Los voluntarios encuestados dicen que la participación en persona ha disminuido en la mayoría de los lugares d
Un votante sostiene una calcomanía de "Yo voté" usando guantes de látex tras votar en las primarias de Florida, 17 de marzo en Oldsmar, Florida. Los voluntarios encuestados dicen que la participación en persona ha disminuido en la mayoría de los lugares debido al temor al COVID-19.Zack Wittman / The Washington Post via Getty Images
/ Source: Telemundo

La pandemia del coronavirus ha forzado a cancelar eventos locales, nacionales e internacionales, pero uno que no se puede cancelar ni posponer es la elección presidencial de noviembre. Con pandemia o no, la votación el 3 de noviembre sigue en pie.

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Por supuesto, habrá que hacer cambios tan radicales como los que hemos experimentado en nuestras vidas en los últimos meses. Todavía hay mucho que puede cambiar, pero por ahora esto es lo que sabemos sobre cómo lucirán esas elecciones.

Los retos de la votación por correo

No todos los votantes acudirán en masa a los centros electorales. Incluso si para entonces todos los estados hubiesen reabierto sus economías, se espera que el número de personas que vote por correo sea el mayor de quizá toda la historia electoral de Estados Unidos, explicó a Noticias Telemundo David Becker, experto en elecciones y director ejecutivo y fundador del Centro para la Innovación e Investigación Electoral, una organización bipartidista sin ánimo de lucro.

La mayoría de la población (68%) dice que lo que más les preocupa al respecto es que los gobiernos estatales eliminen las restricciones por el coronavirus demasiado rápido, según una encuesta del Centro de Investigación Pew realizada este 7 de mayo. Si esa tendencia continúa en noviembre, muchos querrán votar desde casa, por correo.

Las elecciones primarias nos dan una pista de cómo será esa votación (cuánta gente está votando por correo, cuánta en persona, qué problemas tuvieron, etc.), pero no todo lo que pasó en las primarias se puede aplicar a la elección general.

“En las presidenciales es cuando la gente que menos vota, sí vota”, dijo Becker. Todos los grupos étnicos y raciales votan menos en las primarias y en las elecciones de medio término que en las presidenciales, usualmente alrededor de 15% menos. Los jóvenes y las minorías –como negros e hispanos– votan aún menos que los blancos si no se está escogiendo al presidente en la elección general.

Lo que hace más compleja la situación para los latinos es que además tienden a preferir votar en persona versus votar por correo, el doble que los blancos, detalló Becker. Los estudios han encontrado que los votantes que prefieren votar por correo son desproporcionadamente mayores de 50 años y blancos.

Por eso, hará falta mucha información, dice, porque muchos no saben dónde conseguir su boleta, qué hacer si tienen un problema, no saben si pueden llevarla en persona en una última instancia, entre muchas otras dudas que tiene la gente.

Habrá más votación por correo, pero eso variará estado por estado

Los problemas que surgieron en las primarias después que de comenzara la pandemia nos pueden dar pistas de cómo se pueden desarrollar las cosas.

Tanto en Ohio como en Wisconsin hubo un choque entre la oficina del gobernador y la legislatura. En estos estados no se sabía si iba a haber una elección tan solo 12 horas antes de lo programado.

[Por qué los electores de Wisconsin tuvieron que arriesgarse a salir en medio de la pandemia de coronavirus para votar]

En Ohio, el gobernador y secretario de estado pidieron que la votación se postergara del 28 de abril para el 2 de junio, pero la legislatura rechazó esta propuesta. Finalmente, se llevó a cabo más que todo por correo.

La participación electoral fue la mitad que lo que fue en 2016 y por supuesto un factor fue la pandemia de coronavirus.

El voto en persona: menos recintos de votación

Aunque un estado se niegue a llevar a cabo su votación por correo –como ocurrió en Wisconsin– e insista en hacerlo en persona, necesariamente va a haber menos centros de votación presenciales, por varias razones:

  • Muchos recintos son demasiado pequeños para hacer distanciamiento social y tendrán que ser inhabilitados por razones de seguridad. (El virus se propaga más fácilmente en sitios cerrados con alta densidad de personas).
  • Se reducirá drásticamente la cantidad de personas que se ofrecen como trabajadores voluntarios electorales, en gran parte porque su edad promedio es de 60 años y las personas mayores son las más vulnerables a padecer el COVID-19 de gravedad.  

¿Qué impide que alguien vote por correo?

Lo primero es que la calidad de las listas de votantes de cada estado varía mucho, explicó Becker. Muchas personas cambian de dirección y no han actualizado cómo están registrados con la comisión electoral de su estado. Su boleta entonces puede aparecer en la residencia de alguien más y usted nunca enterarse.

Los estados que desde hace años tienen operaciones robustas de voto por correo, como Colorado, Oregon y Washington, son los que tienen las listas de mejor calidad, más actualizadas, porque han mantenido un contacto continuo con sus votantes.

Una trabajadora electoral instruye a los votantes que esperan en la fila fuera de un lugar de votación en Riverside University High School el 7 de abril en Milwaukee, Wisconsin. Los votantes esperaron en la cola unas dos horas.Scott Olson/Getty Images

Pero el voto por correo de por sí no es muy intuitivo, dice Becker. Mucha gente no sabe cómo llenarlo. Dice que ha visto de todo en papeletas y sobres de votación: una equis, un círculo, una estrella, una raya.

Además, las leyes de voto por correo han cambiado mucho en diferentes estados. Algunas son ahora más incluyentes, usualmente en estados tradicionalmente demócratas, o más estrictas, como en estados republicanos.

¿Tanta o más desinformación e interferencia extranjera que en 2016?

Un gran reto: los mensajes que deslegitiman los resultados de la elección y esparcen desinformación sobre cómo y cuándo votar serán tantos o más que en la elección de 2016, cuando las agencias de inteligencia de Estados Unidos determinaron que Rusia, en su mayoría, interfirió en las elecciones.

Se puede esperar, han dicho funcionarios de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Buró de Investigaciones Federales (FBI), que los rusos deslegitimarán los resultados porque eso ayuda a la polarización y el caos aquí los ayuda a recobrar poder a nivel mundial.

“Ellos crean poco contenido (desinformativo), más que todo amplifican lo que se crea aquí y lo personalizan y envían a la gente vulnerable y polarizada”, dijo Becker. Los horarios de votación en persona van a cambiar, van a haber demandas de parte del estado y decisiones jurídicas de última hora--todos esos cambios nos hacen más susceptibles a las ‘noticias falsas’.

¿Cómo pueden hacer los estados que funcione la votación por correo?

Washington, Oregon y Colorado lograron elecciones primarias por correo exitosas, pero les tomó años llegar a donde están.

Los estados tendrían que designar más días para la votación, para que no se concentre una gran cantidad de gente en pocos lugares al tiempo.

Así la meta sea que toda la votación ocurra por correo, habilitar más recintos de votación puede evitar desastres como el que ocurrió en Milwaukee, Wisconsin. Allí decenas de miles de personas tuvieron que escoger entre su salud o su voto porque de 400 recintos pasaron a solo cinco.

La votación en persona debe ser un mecanismo de apoyo, un plan B por si a una persona le falla el voto por correo, para poder hablar con alguien si uno no recibió su boleta, hay un problema con el nombre, o cualquier obstáculo o sorpresa que pueda presentarse.

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