La Bolsa se desploma. ¿Viene una recesión? ¿Tenemos que preocuparnos?

Hace 10 años, un terremoto financiero destruyó trabajos y vidas. Ahora la Bolsa parece tambalearse. ¿Deberíamos tener miedo? Todo lo contrario: esto es lo que podemos hacer.
Un gestor de mercados en Nueva York el 6 de diciembre.
Un gestor de mercados en Nueva York el 6 de diciembre.AP / AP

El mercado financiero se ha hundido este lunes de nuevo, con una caída del 2,1% que se suma a otras similares la semana pasada para llevar al índice S&P 500 hasta su nivel más bajo desde octubre de 2017. “Es una ralentización desde niveles extremadamente altos hasta niveles sanos”, ha indicado el analista Mark Hackett a la agencia de noticias The Associated Press, “el mundo no está yendo hacia una recesión”.

¿Deberíamos hacerle caso y no preocuparnos cada vez que leemos que la Bolsa se desploma?

¿Estamos a salvo y sólo pierden (y ganan) dinero los inversores financieros, o terminaremos sufriéndolo todos, como hace una década?

La economía mundial se está enfriando, persiste el miedo a las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China pese a los amagos de tregua, y aunque la Reserva Financiera planea seguir subiendo los tipos de interés, este miércoles podría enviar una señal en la dirección contraria. “Las incertidumbres sobre nuestra economía se han disparado”, explica el analista Sung Won Sohn.

Los inversores parecen prepararse para un mercado volátil, y casi la mitad de los responsables financieros de grandes empresas creen que el año que viene traerá una recesión, según una encuesta publicada por el diario The Wall Street Journal. ¿Los signos? Niveles de endeudamiento (si la gente o las empresas deben ya mucho dinero, no seguirán comprando o invirtiendo y las economía se detendrá), diferencias de interés entre bonos a corto y largo plazo, etcétera.

Recuerde: nadie sabe prever con total exactitud una recesión (si los mercados fueran tan sencillos de leer, todos seríamos millonarios, o ninguno lo seríamos). Y, a menudo, es más el miedo a la recesión y que los hechos objetivos lo que provoca una recesión: al fin y al cabo, la Bolsa cae cuando más gente vende que compra, y nada propulsa más las ventas que el miedo a perder dinero.

Técnicamente, una economía entra en recesión cuando, durante dos trimestres seguidos, disminuye su Producto Interior Bruto (que suma el valor de sus bienes y servicios). Es decir, cuando, durante dos trimestres, la economía, en vez de crecer, se empobrece. Y, con ella, la producción industrial, las ventas de los comercios, y, claro, los sueldos y, eventualmente, los puestos de trabajo.
Pero no todas las recesiones son iguales, como destaca el diario The New York Times. Algunas son cortas, meros (aunque brutales) ajustes económicos que no llegan a trasladarse al mercado laboral, es decir, que no cuestan empleos. Otras, como la de 2008, son profundas y tardan años en sanar: aunque el empleo en Estados Unidos se ha recuperado en cifras, aún sigue renqueando en calidad y condiciones tras esa recesión que fue en realidad depresión.

La economía capitalista responde a ciclos, así que es fácil pronosticar que, tarde o temprano, volverá a caer. A veces los ciclos de bonanza durante una década. A veces, ni siquiera un año. ¿Pueden prevenirse? Como señala el citado diario, en general, no. Las autoridades financieras pueden tomar medidas para acolchar la caída, pero si la gente cree que se va a producir, nada podrá evitarlo. Recuerde: sobre todas las cosas, hay que tenerle miedo al miedo.

Lo que los políticos o los responsables financieros pueden hacer para protegernos queda en sus manos, pero nosotros también podemos tomar medidas: la principal es ahorrar. Tenga dinero disponible por si pierde su trabajo, al menos lo suficiente como para sobrevivir  de tres a seis meses. Ya, es difícil, a veces imposible: la mayoría no tiene dinero ni para sortear una emergencia médica de 400 dólares, según una encuesta de la Reserva Federal.

Pero inténtelo al menos, no se endeude demasiado en bienes innecesarios, y si tiene la oportunidad, invierta en sí mismo (la recesión golpea menos a quienes más estudios tiene, por ejemplo).