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La alternativa para votar la reforma migratoria: "el discharge position"

la alternativa a la reforma migratoria

Por Carlos Rajo

Ante la negativa de los congresistas republicanos de siquiera considerar la reforma migratoria, alguien ha recordado que existe un camino alterno para conseguir que el proyecto de ley llegue al pleno de la Cámara baja y se obligue a los congresistas a votar. 

Este camino alterno es conocido por su término en ingles de “discharge petitión” (‘petición de descargo’) y significa que si hay una mayoría de congresistas (218 al menos) que solicitan que un proyecto de ley se someta a votación el Presidente de la Cámara está obligado a presentarlo al pleno. 

Hasta ahora el líder de la Cámara, el republicano John Boehner, se ha negado a llevar al pleno el proyecto de reforma que aprobó el Senado, el cual podría ser votado en cualquier momento -siempre que Boehner lo acepte.

La idea es que si el proyecto se pone a votación habrían suficientes congresistas, la casi totalidad de demócratas y una veintena de republicanos, que votarían en favor de que se apruebe.

“Es claro que una mayoría de la Cámara (baja) apoya la reforma migratoria”, señaló el senador demócrata Charles Schumer, uno de los principales arquitectos del proyecto de reforma que aprobó el senado. “Un facción minoritaria les ha metido miedo a los republicanos para que no actúen, no obstante que una buena parte de la base republicana, incluyendo hombres de negocios y grupos religiosos, apoyan la ley. Una petición de descargo sería un remedio apropiado”.

Quien sugirió el camino del “discharge petition” fue el columnista del diario Washington Post, E. J. Dionne Jr., quien recordó como hace unos días el líder Boehner consiguió que se aprobara la ley para autorizar al Presidente Obama a que Estados Unidos obtenga más dinero prestado -el ‘límite o techo de la deuda’- con los votos de la casi totalidad de los congresistas demócratas y unos cuantos republicanos.

Boehner debió echar mano de los congresistas demócratas para pasar esta ley del límite de la deuda bien porque no tenía el apoyo de la mayoría de sus congresistas republicanos o porque no quería que un tema explosivo generara división y peleas internas dentro del grupo de legisladores. Algo similar a lo que sucede con la reforma migratoria.

El gran desafío por supuesto es conseguir esa mayoría de congresistas. Actualmente hay 200 congresistas demócratas y 232 republicanos (y tres vacantes). Para obtener la mayoría de 218 y con ello formalizar la “discharge petition” se necesitaría que firmaran la petición todos los demócratas y que por lo menos 18 republicanos también lo hicieran, asunto nada fácil. 

Complicado no sólo porque nadie asegura que todos los demócratas firmarán la petición (hay varios que por diferentes razones no apoyan la reforma) y porque tampoco queda claro que habrán suficientes republicanos dispuestos a romper con la disciplina partidaria.

“Esta idea tiene cero posibilidades de tener éxito -una clara mayoría en la Cámara baja entiende que la ley aprobada por el senado tiene deficiencias fundamentales”, señaló el vocero del líder Boehner en una de las primeras reacciones del campo republicano ante lo del “discharge petition”. 

Más allá de si es cierto que la idea no tiene posibilidad alguna de éxito lo que sí es claro es que si el tema sigue en la discusión pública pondrá presión en los congresistas republicanos. Aun cuando estos congresistas en su mayoría se oponen a la reforma, al mismo tiempo existe una realidad que no pueden negar: como el mismo senador Schumer lo señala, hay muchos grupos de republicanos que sí apoyan la reforma (empresarios, rancheros, líderes religiosos, etc.) y para los cuales cualquier camino o posibilidad de pasar la reforma es bienvenido. 

Lo del “discharge petition” no es algo que se haga a menudo. La última vez que tuvo éxito una iniciativa de ese tipo fue en 2002. El punto es que no es fácil para un congresista -en este caso 18 republicanos o más- irse por el camino contrario al que su líder y la gran mayoría de sus compañeros de bancada transitan. Hacerlo sería romper con la disciplina partidaria y correr el riesgo de ser visto como un “traidor” a su partido.

“Significaría que se le está poniendo el dedo gordo en el ojo del líder Boehner, no únicamente en este tema sino en cualquier otro tema”, señaló el congresista Charlie Dent, un republicano moderado que apoya la idea de hacer algo en el  tema de inmigración pero que se opone al camino del “discharge petition”, citado por el diario New York Times. “Básicamente estaríamos cediendo el control del piso (de votación) al partido minoritario”.

Queda por ver si algún congresista demócrata inicia la recolección de firmas para integrar el “discharge petition”.