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Biden promete una ofensiva de su Gobierno para proteger el derecho al aborto tras la decisión de la Corte Suprema sobre la ley de Texas

El presidente moviliza al Departamento de Justicia y el de Salud para dar “una respuesta inmediata” a una norma que permite a los ciudadanos conseguir recompensas por denunciar a mujeres que interrumpen su embarazo incluso si son violadas.
/ Source: Telemundo

El presidente, Joe Biden, aseguró este jueves que la decisión de la Corte Suprema de permitir temporalmente que siga en vigor la ley texana que prohíbe el aborto tras las seis semanas de embarazo (cuando la mayoría de las personas ni siquiera sabe que lo está) “requiere una respuesta inmediata” y él, agregó, llegó a la Casa Blanca para “reaccionar ante ataques de este tipo” contra los derechos de las mujeres.

Así, Biden anunció en un comunicado que ha ordenado un esfuerzo combinado de todo su Gobierno para responder a esta decisión, y en especial del Departamento de Salud y del Departamento de Justicia para ver qué pasos pueden tomar para asegurarse de que las personas en Texas tengan acceso a su derecho al aborto tal y como garantiza el histórico dictamen Roe vs Wade desde hace casi medio siglo.

En opinión de Biden, que es católico, esta ley “desencadena un cao anticonstitucional” al permitir a ciudadanos particulares convertirse en vigilantes de su complimiento a cambio de una recompensa de hasta 10,000 dólares por denunciar a las personas que se practican un aborto pero también a los conductores que las llevan a la clínica y, por supuesto, a los médicos y otros trabajadores. “Completos desconocidos tendrán ahora el poder para entrometerse en una de las decisiones más privadas de las mujeres”, agregó.

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La ley es tan extrema, indicó, que no permite ni siquiera excepciones para violaciones o incesto, de forma que el agresor de una mujer podría denunciarla si intenta abortar tras el ataque, e incluso ganar una recompensa de 10,000 dólares por ello.

El presidente condenó además a la mayoría conservadora de la Corte Suprema (que tomó esta decisión por cinco votos contra cuatro, y con la oposición del presidente del tribunal, el conservador John Roberts) por permitir que la salud de millones de mujeres se ponga en peligro mientras las cortes deciden sobre el futuro de la polémica ley.

La ley de Texas, conocida como Proyecto de Ley 8 del Senado, prohíbe los abortos después de que se detecte la actividad cardíaca del feto, lo que ocurre ya a las seis semanas de embarazo.

Luego de que fuera aprobada, clínicas de aborto de Texas presentaron una solicitud de emergencia este lunes que pedían a la Corte Suprema que bloquee su normativa. 

 

 

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Los demandantes alertaron que la medida "reduciría de forma inmediata y catastrófica el acceso al aborto en el estado".

La gran mayoría de las personas que abortan en Texas tienen al menos seis semanas de embarazo. Como resultado, la ley prohibiría casi todos los abortos en el estado, según Planned Parenthood y Whole Woman's Health.

La gran mayoría de las personas que abortan en Texas tienen al menos seis semanas de embarazo. Como resultado, la ley prohibiría casi todos los abortos en el estado, según Planned Parenthood y Whole Woman's Health.

Al negarse la Corte Suprema a tomar una resolución para detener su implementación, la ley entró en vigor a la medianoche del miércoles. 

Desde entonces, Biden se ha enfrentado a una creciente presión por parte de organizaciones y activistas para que defienda el derecho al aborto de forma más agresiva, lo cual puede aumentar el descontento de parte de la Iglesia Catolica. 

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El presidente ha cambiado su postura con respecto al tema a lo largo de su larga carrera, incluso en medio de su campaña para ser candidato a la presidencia por el Partido Demócrata en torno al aporte de fondos federales para clínicas de aborto.

 

Grupos se reúnen para protestar por las restricciones al aborto en el Capitolio del Estado en Austin, Texas, el martes 21 de mayo de 2019.AP

 

Desde que asumió el cargo, sin embargo, tomó algunas medidas para revertir las normas restrictivas sobre el aborto de la era de Donald Trump. También encargó al Departamento de Salud y Servicios Humanos que sustituyera una norma del expresidente republicano que prohibía a ciertos proveedores de atención médica financiados por el Gobierno federal derivar a pacientes para que abortaran. El tema no ha sido, de todas formas, prioritario en su agenda. 

Ahora, el presidente se ha comprometido a encontrar una forma de proteger el derecho a abortar, pero las vías para hacerlo siguen sin estar claras y la Casa Blanca ha sido imprecisa en cuanto a las acciones específicas que podrían llevarse a cabo.

Con información de NBC News y CNN