Jefe policial de Chicago fuera por pruebas irrefutables

Garry McCarthy fue despedido tras publicarse un video del asesinato de un joven afroamericano a manos de un agente
Gary McCarthy ex jefe policial de chicago
FILE - In this Oct. 15, 2013 file photo Chicago Police Superintendent Garry McCarthy, left, speaks at a news conference in Chicago. The Chicago Police Department will allow independent evaluations of its stop-and-frisk procedures that critics have said targeted blacks under an agreement announced Friday, Aug. 7, 2015 with the American Civil Liberties Union, an agreement that comes as police departments across the United States are under intense scrutiny about the way they treat minorities. (AP Photo/M. Spencer Green, File)AP / AP

El Jefe de la Policía de Chicago, Garry McCarthy, fue despedido hoy de su cargo como consecuencia del escándalo generado por el video hecho público hace unos días en el que se ve como un policía blanco disparara 16 veces y mata a un joven afroamericano.

La verdad, mucho se había tardado el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, para despedir a su escogido en 2011 como jefe de policía. Desde que se hizo público el video, el puesto de McCarthy era insostenible. La presión pública fue intensa y las protestas no se hicieron esperar, en particular de grupos y figuras afroamericanas y latinas.

"Él se ha convertido en un problema, en vez de lidiar con el problema, (es) una distracción”, explicó Emanuel al anunciar la salida de McCarthy. “Ahora es el momento para ojos frescos y un nuevo liderazgo”, agregó.

En el video se ve claramente que el joven de 17 años, Laquan McDonald, aunque es cierto que tenía un pequeño cuchillo en su poder, no era una amenaza a la vida de ninguno de los policías. El uniformado que le dispara -Jason Van Dyke- lo hace cuando recién se bajaba de su carro patrulla y sin advertencia previa o llamado para que McDonald se estuviera quieto o tirara su cuchillo.

Es tal la gravedad de lo que muestra el video que Van Dyke ha sido acusado de asesinato en primer grado (ayer un juez permitió su libertad bajo fianza).

El video en cuestión sin embargo, o el que se haga público, es solamente parte de la historia por la salida de McCarthy. Sucede que la Policía -y el mismo Emanuel- supo siempre de este video y por un año rehusó hacerlo público bajo el pretexto de que había una investigación en marcha sobre la muerte del joven McDonald.

No fue sino hasta que un juez ordenó que se hiciera público -gracias a la acción legal de un periodista bajo la ley del derecho a la información- que la Policía aceptó entregar el video.

Las imágenes de alguna manera pusieron sobre la mesa lo que muchos han sabido por largo tiempo: que el jefe de policía de Chicago traído por Emanuel de New Jersey y New York -McCarthy trabajó en ambos lugares- en cuatro años no ha podido reformar un cuerpo que en estos momentos es la Policía de las grandes ciudades -ademas de New York y Los Ángeles- más cuestionada por acusaciones de violencia, corrupción, tortura y falta de disciplina.

Tanto Emanuel como McCarthy pretendieron en algún momento mostrar lo del video como una aberración, como algo excepcional que no pasaba todos los días o como un hecho cometido por “una oveja negra” dentro de la Policía de Chicago. En fin, que lo de Van Dyke era algo aislado y no representaba el espíritu de los buenos policías de Chicago.

Al parecer mucha de la gente en Chicago no les creyó. Las imágenes del video y el manejo que se hizo del mismo mostraron que es la Policía toda de Chicago la que está en el ojo del huracán, no únicamente el acusado Van Dyke.

Un par de detalles: el sindicato de los policías dijo en su momento cuando sucedió la muerte de McDonald, que el joven se había avalanzado sobre los oficiales y que por eso le habían disparado. El video por supuesto, mostró que esto no era cierto. McDonald estuvo siempre a varios metros de distancia de Van Dyke y no hizo ninguna maniobra amenazante.

La Policía misma, también en los días siguientes a la muerte de McDonald, dijo en un parte oficial que McDonald “se negó a obedecer las órdenes de que soltara el cuchillo y continuó acercándose a los policías”. De nuevo, el video mostró que McDonald caminaba en dirección opuesta a donde estaba Van Dyke.

La salida de McCarthy de la policía de Chicago de seguro que calmará un tanto las aguas de la protesta y el enojo de la población local, con todo, no es fin del caso.

Hace falta que también se hagan públicos otros videos que se filmaron esa misma noche de cuando murió el joven McDonald. Videos de cámaras que estaban en otras patrullasy que supuestamente muestran a varios otros uniformados no haciendo nada cuando que las acciones de su colega Van Dyke son ahora considerados como un crimen.

Vale preguntarse por qué éstos policías no detuvieron ahí mismo a Van Dyke, o si lo actuado por estos uniformados llega al delito de complicidad en el encubrimiento del asesinato de McDonald.

La salida de McCarthy también -y todo el caso de la muerte de McDonald- vuelve a poner la atención en la pregunta que mucha gente se hace cada vez que pasa un caso de violencia policial: ¿qué es lo que hace que estos uniformados disparen a la primera provocación cuando el sujeto en cuestión es una minoría, en especial un afroamericano?

¿Es asunto de simple entrenamiento policial, o hay algo más? ¿Es acaso una vena de prejuicios raciales que tienen muchos policías, la cual hace que la primera reacción ante un problema con alguien afro americano, latino, etc. sea el uso de la fuerza letal?

No hay respuestas fáciles a estas interrogantes. Lo único cierto hoy es que si no fuese por las cámaras varios de los casos de violencia y brutalidad policiaca hubiesen tenido otro destino.

Qué bueno que en el caso de Chicago alguien ha pagado con su puesto la responsabilidad por lo sucedido. Hace falta ahora no solo terminar de conocer los detalles del caso del asesinato del joven McDonald, sino también sobre qué más hará el alcalde Emanuel para reformar la seriamente cuestionada policía de Chicago.

“Para conseguir en nuestra calles el nivel de seguridad que cada residente de Chicago se merece, la gente debe tener confianza en su policía”, explicó Emanuel al anunciar el nombramiento de una comisión de cinco personas para reformar la policía.

No lo pudo haber dicho mejor el alcalde. Con el video de la muerte de McDonald la confianza en los uniformados de Chicago está hoy por los suelos.