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Rusia, China e Irán aprovechan el vacío dejado por EE.UU. en Afganistán para acercarse a los talibanes

Los tres países comparten fronteras con el territorio afgano y ven los últimos acontecimientos como una demostración clara de que la influencia estadounidense en la región va en declive, de modo que se han ido acercando cuidadosamente al nuevo régimen.

Por Saphora Smith y Amin Hossein Khodadadi – NBC News

En 2001, Estados Unidos invadió Afganistán para perseguir a Al Qaeda, una organización que consideraba como su enemigo máximo: Y luego se quedó en ese país.

Veinte años después del ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos, y en medio de la caótica retirada de las tropas de Afganistán, el presidente, Joe Biden, ha declarado el final de una época de gran intervencionismo militar.

En todo momento, los rivales y adversarios de Estados Unidos han estado pendientes de esa decisión.

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Rusia, China e Irán ven los acontecimientos recientes como una clara demostración de que la influencia internacional estadounidense –que parecía inexpugnable después del 11 de septiembre cuando obtuvo el apoyo y la simpatía internacionales de manera casi universal– está disminuyendo. Y, a medida que la retirada de Estados Unidos deja un vacío en la región, establecen relaciones con los nuevos gobernantes de Afganistán.

El hecho de que Rusia, China e Irán busquen una aproximación con Afganistán no debería ser una sorpresa, afirma Barnett Rubin, exasesor principal del representante especial para Afganistán y Pakistán en el Departamento de Estado.

“Nos observaron todo el tiempo. Esto solo es un incidente más en el declive del poder de Estados Unidos”, dijo sobre los tres países.

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Las escenas de caos y angustia en el aeropuerto de Kabul, cuando miles de afganos desesperados intentaron abordar los aviones antes del final de la retirada militar del 31 de agosto, fueron una gran oportunidad de relaciones públicas para los gobiernos de esos países.

“El resultado es cero, por no decir que es negativo”, dijo la semana pasada el presidente ruso, Vladimir Putin, sobre la intervención de Washington en Afganistán.

Un soldado estadounidense pasaba frente a un grupo de niños en la frontera de Afganistán y Pakistán, en Spin Boldak, Afganistán.Getty Images

El cementerio de los imperios

Afganistán está rodeado por China al este e Irán al oeste. Y Rusia se cierne sobre el norte.

La proximidad con Rusia, China e Irán hace que esos países sean cuidadosos al enfocarse en Afganistán porque no quieren asumir la responsabilidad de un país que ha sido devastado por más de 40 años de guerra.

La Unión Soviética invadió y ocupó Afganistán durante 10 años, y su retirada también fue considerada como una humillación internacional y una señal de la inminente desintegración que ocasionó la caída del comunismo.

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A China, que comparte una corta franja de su territorio con Afganistán, le preocupa que el extremismo se filtre en la región occidental de Xinjiang, donde el gobierno ha detenido a cientos de miles de uigures y otras minorías étnicas predominantemente musulmanas.

Sin embargo, Pekín también ve la situación actual como una oportunidad para reactivar proyectos de petróleo, gas y minería que podrían ser muy lucrativos en Afganistán, pero que han sido retrasados por temas de seguridad y otros problemas.

El miércoles, China dijo que otorgará 31 millones de dólares en ayuda de emergencia, incluidos alimentos y 3 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19, y también les pidió a los talibanes que finalicen sus relaciones con los grupos terroristas.

Irán, que en 1998 estuvo a punto de entrar en una guerra con los talibanes por el asesinato de 10 diplomáticos iraníes, ha mejorado sus relaciones con el grupo y ahora es uno de los mayores socios comerciales de Afganistán.

Pero a los líderes chiítas de Irán les preocupa que los talibanes sunitas puedan permitir la persecución de los hazaras y otras minorías chiítas. También están preocupados por la avalancha de refugiados afganos que han recibido, mientras lidian con su peor brote de coronavirus.

Soldados soviéticos durante la retirada de Kabul, Afganistán, en mayo de 1988.Getty Images

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Durante más de un siglo, diversas naciones han intervenido en los asuntos afganos lo que ha hecho que el país se convierta en un escenario bélico con grandes pérdidas humanas y materiales, además de ganarse el nombre de ser el “cementerio de los imperios”.

Ahora, Rusia, China e Irán establecen las bases para iniciar las relaciones con los nuevos gobernantes del país.

En julio, representantes de los talibanes viajaron a Rusia y China para ofrecer garantías de seguridad y recibir el respaldo de esos gobiernos a nivel internacional. Teherán ha sido el escenario de las conversaciones entre los talibanes y los representantes del anterior gobierno afgano.

Los tres países han optado por mantener sus misiones diplomáticas en Kabul, aunque otras naciones cerraron las embajadas y evacuaron al personal. Aún no se sabe si reconocerán oficialmente al nuevo gobierno talibán.

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Refugio del terrorismo

Afganistán sigue siendo un peligroso reducto del terrorismo y, más allá de los talibanes, un grupo asociado al Estado Islámico y Al Qaeda siguen teniendo presencia en el país.

“La seguridad en Afganistán preserva la seguridad en Irán y la inseguridad en Afganistán influye en la inseguridad de Irán”, dijo Abolfazl Amouei, portavoz del comité parlamentario de seguridad nacional y política exterior iraní.

“Irán ha establecido contactos con los talibanes para mantener la seguridad de sus fronteras”, dijo Amouei, en una entrevista antes de la toma de posesión de los talibanes.

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Desde el 15 de agosto, cuando tomaron Kabul, los talibanes se han centrado en consolidar el control sobre Afganistán, pero no se sabe si podrán cumplir sus promesas de evitar que el territorio afgano sea utilizado para amenazar la seguridad de otros países.

El 26 de agosto, el grupo Estado Islámico Khorasan ejecutó un atentado suicida en las afueras del aeropuerto de Kabul que mató a más de 100 personas, incluidos 13 militares estadounidenses, un hecho que demuestra los límites del control de los talibanes en el país.

Veinte años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, no solo Estados Unidos tiene un gran interés en las próximas decisiones de los talibanes. A medida que el Gobierno estadounidense sale de esa región, las potencias vecinas tendrán que desempeñar un papel más importante en el futuro de Afganistán.