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¿Quién está detrás del grupo de Facebook donde se iniciaron las protestas en Cuba?

La Ciudad del Humor está administrado por tres personas que querían "educar" a sus seguidores sobre sus derechos civiles y reclamarlos a través de manifestaciones pacíficas. "Decidimos que era el momento", cuenta uno de ellos sobre el inicio de la ola que sacó a la calle a miles de personas en la isla.

Por Sarah Marsh - Reuters en NBC News

"¿Cansado de no tener electricidad?", rezaba una publicación en un grupo de Facebook para los residentes de la ciudad cubana de San Antonio de los Baños el 10 de julio. "¿Harto de tener que escuchar la desfachatez de un Gobierno al que no le importas?", se agregaba, "es hora de salir y exigir. No critiquen en casa: hagamos que nos escuchen".

Al día siguiente, miles de personas salieron a las calles de San Antonio, una ciudad de unos 50,000 habitantes, a unos 20 millas al suroeste de La Habana, dando inicio a una inusual ola de protestas en todo el país contra el régimen comunista.

Getty Images

Los disturbios han ido creciendo en toda América Latina y el Caribe a medida que se ha extendido el malestar por los cierres y cuarentenas impuestas por el COVID-19 y el aumento de la pobreza.

Pero en Cuba, las autoridades han controlado tradicionalmente los espacios públicos, alegando que la unidad es clave para resistir los intentos de golpe de Estado del viejo enemigo de la Guerra Fría, Estados Unidos.

Las protestas, las más extendidas en Cuba desde la revolución de Fidel Castro en 1959, parecieron en gran medida espontáneas, ya que los cubanos descargaron sus frustraciones por las largas colas para conseguir comida, los cortes de electricidad y la escasez de medicamentos, así como por las restricciones a las libertades civiles.

Sin embargo, una investigación del medio no estatal cubano El Estornudo -citada por la televisión estatal y confirmada por la agencia de noticias Reuters- mostró recientemente que la primera protesta fue convocada a través de un foro comunitario de San Antonio para la gente local y personas que habían emigrado.

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El grupo de Facebook llamado Ciudad del Humor -apodo con el que se conoce a San Antonio, que acoge un festival de humor bianual- se creó por primera vez en 2017 como espacio social, según uno de sus tres administradores, Alexander Pérez, afincado en Miami, Florida.

Con el tiempo, la gente también comenzó a expresar sus quejas, explica Pérez, de 44 años, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Eso les llevó a él y a los otros administradores, Danilo Roque y Lázaro González, a intentar "educarlos" sobre sus derechos civiles y a reclamarlos mediante una protesta pacífica.

Ni Roque ni González, a quienes Pérez describe como dos hombres más jóvenes que él, que viven en San Antonio y operan bajo seudónimos para evitar represalias, respondieron las preguntas del medio.

 

 

La historia muestra cómo la reciente expansión del acceso a internet en Cuba ha supuesto un cambio en el auge de foros en las redes sociales para compartir críticas y movilizarse.

También pone de manifiesto cómo el fortalecimiento de las relaciones con la diáspora cubana -gracias a internet y a una mayor libertad de movimiento- está influyendo en la política de la isla.

Comunidades virtuales como La Ciudad del Humor existen en todo el país y los emigrantes están exhortando en ellas a la población local a seguir protestando y expresando su solidaridad, y algunos, incluso, instan a la violencia.

Todo esto supone un reto para el Gobierno, que ha permitido un acceso relativamente libre a Internet, a diferencia de China, que bloquea muchas aplicaciones de medios sociales occidentales.

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Cuba ha achacado las protestas a la intromisión en la red de contrarrevolucionarios respaldados por Estados Unidos, que durante décadas ha tratado abiertamente de forzar las reformas mediante sanciones y financiación de programas democráticos.

Los administradores de La Ciudad del Humor no recibieron ninguna financiación estadounidense ni coordinaron las protestas con otras ciudades, asegura Pérez.

Cuba, donde el estado tiene el monopolio de las telecomunicaciones, ha sufrido interrupciones intermitentes en el acceso a Internet y a las redes sociales desde el 11 de julio, en un aparente intento por evitar más disturbios.

Las protestas se disiparon en un par de días en medio de esos cortes, un gran despliegue de fuerzas de seguridad y una ola de detenciones.

Las publicaciones en La Ciudad del Humor -que pasó de unos 4,000 a casi 10,000 miembros tras la protesta del 11 de julio- muestran a los usuarios rememorando, vendiendo artículos, promocionando negocios y quejándose de problemas locales como el suministro de agua.

 

 

Pérez dice que los administradores decidieron hace tres años intentar reunir a la comunidad para que se manifestara por quejas compartidas, pero tuvo poco éxito. El mes pasado consideraron que había llegado el momento de volver a intentarlo.

La pandemia y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses han agravado los problemas económicos de Cuba, sumiéndola en su crisis más profunda desde la caída de la Unión Soviética hace 30 años. Y el aumento de casos de COVID-19 está poniendo al límite su ya de por sí precaria infraestructura sanitaria.

"Decidimos que este era el momento", señala Pérez.

El anuncio de la protesta en el parque de la iglesia a las 11 de la mañana se pasó de boca en boca y a través de aplicaciones de mensajería, según tres residentes de San Antonio que pidieron el anonimato.

Pérez cuenta que tenía tan pocas expectativas de que alguien se presentara que ese día se fue a la playa. Así que se quedó atónito cuando recibió una llamada para confirmándole que la convocatoria inicial se había convertido en una bola de nieve.

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"Desde luego, nunca imaginamos que San Antonio sería la chispa que encendió la llama que hizo que Cuba saliera a la calle tres horas después", reconoce.

Los vídeos en las redes sociales mostraron a los manifestantes de San Antonio gritando consignas antigubernamentales como "libertad" y "no tenemos miedo".

"Mi pueblo salió a la calle porque ya no aguanta más", asegura un residente que pidió el anonimato.

A las pocas horas, el propio presidente Miguel Díaz-Canel compareció en la televisión nacional para demostrar que "las calles son de los revolucionarios".

Algunos vídeos en las redes sociales mostraron cómo se le abucheaba mientras hablaba, pero los disturbios allí y en otros lugares pronto quedaron reducidos por la represión.

Pérez apunta que la fuerte presencia de seguridad en San Antonio significaba que los cubanos tendrían que esperar hasta otra protesta. Sin embargo, el Gobierno ya ha aprobado reformas, como la eliminación de las restricciones aduaneras para los viajeros que traen medicamentos y alimentos, en respuesta a las manifestaciones

"Si logramos esto en unas horas de protesta, ¿qué pasaría si pasamos tres días en las calles?", se pregunta.