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Los enormes riesgos de la ciudad para criptomonedas que busca crear Bukele en El Salvador

La volatilidad y los riesgos de seguridad de los bitcoins en un país pobre como El Salvador son muy grandes, según advierten expertos tras el anuncio del presidente, que espera impulsar las criptomonedas con nuevos bonos y crear una urbe digital.

Nayib Bukele, vestido de un blanco impoluto y frente a una audiencia de inversionistas y personas extranjeras, anunció el 20 de noviembre que El Salvador tendrá una nueva ciudad llamada Bitcoin City. Según él, la idea de la urbe se inspira en las míticas Alejandrías de Alejandro Magno pero con el componente del nuevo experimento económico basado en criptomonedas.

Aunque no se ha divulgado ningún plan técnico de ese proyecto, Bukele promete que el centro urbano estará ubicado en el departamento de La Unión, muy cerca del volcán de Conchagua, cuya energía geotérmica abastecerá las necesidades del centro urbano y los requerimientos de las empresas que se dedican a la minería de bitcoins. 

Sin embargo, analistas y expertos coinciden en la imposibilidad de lograr que un proyecto de esa envergadura pueda materializarse en los próximos años.

"El Salvador tiene los recursos naturales para generar esa energía, pero no tiene la infraestructura. Hay que recordar que somos uno de los países más pobres de la región y ese dinero podría invertirse en salud y educación", advierte José Miguel Cruz, académico de la Universidad Internacional de Florida.

Bukele dice que la ciudad será totalmente ecológica, y tendrá exenciones fiscales casi totales: solo se cobrará el impuesto al valor agregado (un 13%, del cual el 6.5% se destinará a la emisión de bonos para la construcción de la ciudad y el resto será manejado por la municipalidad de la nueva ciudad para los servicios públicos y otras necesidades urbanas).

Esos incentivos para atraer inversiones al país son un arma de doble filo, según explican los analistas, porque el Gobierno carece de los controles institucionales necesarios para poder detectar y sancionar actividades de lavado de dinero vinculadas con los bitcoins.

Un avatar del presidente Nayib Bukele, en el evento en Santa Maria Mizata, El Salvador, el 20 de noviembre de 2021.Salvador Melendez / AP

"El Gobierno salvadoreño se ha caracterizado por la destrucción sistemática de las instituciones de control político y financiero, además todos los proyectos con bitcoins no son transparentes. Así que no sabemos quién garantiza que no hayan operaciones de blanqueamiento de capitales", explica Cruz.

"No solo es una idea bonita, es la evolución de la humanidad", dijo Bukele, en inglés ("This is not just a nice idea, is the evolution a humankind"), a la audiencia que lo veía en un hotel de la playa de Mizata en medio de un despliegue de luces, máquinas de humo, una canción de AC DC e imágenes visuales que mostraban, entre otras cosas, su figura descendiendo de un ovni multicolor, su rostro en proporciones maximalistas y una recreación de la plaza que estará en el centro de la nueva urbe. Vista desde el aire, la plaza mostrará el signo del bitcoin.  

Una noticia de otro mundo

A casi 200 kilómetros de distancia, Dalila Meléndez, de 45 años, miraba el evento como si fuera una noticia de otro mundo.

"En Soyapango nadie usa los bitcoins esos. Ni mis amigos, ni mis vecinos, ni los reciben en la tienda, no nos sirven porque aquí todo sigue siendo puro dólar. Eso del presidente es para otra gente", dijo Meléndez en entrevista con Noticias Telemundo, quien trabaja en una maquila de la Zona Franca de San Bartolo.

Han transcurrido más de dos meses desde que el bitcoin comenzó a circular como moneda legal en El Salvador y una encuesta reciente reveló que, cuando los salvadoreños pueden escoger con cuál moneda pagar, el 91.4 % de las personas usa el dólar, mientras que solo un 4.9 % se inclina por los bitcoins.

Ahora todo está más caro, todo lo de la canasta básica ha subido un montón".

dalila meléndez, empleada de una maquila

Sin embargo, cuando el sondeo del Centro de Estudios Ciudadanos, de la Universidad Francisco Gavidia les preguntó sobre la decisión de adoptar el bitcoin como moneda, el 35% declaró estar a favor y un 40% se pronunció en contra de la medida.

"La verdad es que ahora todo está más caro, todo lo de la canasta básica ha subido un montón. El aceite, la carne… esto del bitcoin todavía no nos ha ayudado", dice Meléndez, con desaliento.

"Desesperación por financiamiento"

Más allá del evento espectacular, muchos analistas no centraron su atención en la idea de Bitcoin City sino en otro anuncio: la emisión de unos "bonos volcánicos" en el ecosistema bitcoin por un valor de 1,000 millones de dólares.

Según un documento que funcionarios del Gobierno salvadoreño han distribuido entre posibles inversionistas, y al que Noticias Telemundo tuvo acceso, la operación de los bonos se realizaría en 2022 y la mitad del monto se destinará a la compra de bitcoins.

El resto se usará para desarrollar infraestructura en áreas como energía y la minería de criptomonedas. Los bonos durarán 10 años con una tasa del 6.5%, es decir, de concretarse esta propuesta El Salvador le tendrá que pagar unos 1,650 millones de dólares a los inversionistas.

Este anuncio se produjo en medio de las negociaciones del Gobierno de Bukele con el Fondo Monetario Internacional para obtener un préstamo de 1,300 millones de dólares con el fin de mejorar las finanzas estatales porque, según diversos especialistas, el país corre el riesgo de incurrir en el impago de los bonos soberanos que vencen en 2023.

"Detrás del anuncio de la ciudad y los bonos del volcán lo que veo es desesperación por buscar financiamiento para sus programas populistas", explica Ricardo Castaneda Ancheta, economista del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales.

"El perfil de riesgo de El Salvador se ha disparado a niveles nunca antes vistos. Si el país saliera a colocar bonos en los mercados internacionales tendría que pagar una tasa de interés del 14 o 15%, es decir, sería un suicidio financiero. Por eso están buscando alternativas, en caso de que no se logre lo del FMI", asevera Castaneda Ancheta.

[Nayib Bukele negoció con las tres principales pandillas de El Salvador para reducir los asesinatos]

Para Cristian Flores, comisionado presidencial para proyectos estratégicos, la incursión de El Salvador en la escena mundial de las criptomonedas ha sido providencial para el impulso económico del país. Según él, la nueva ciudad se inserta en una serie de proyectos gubernamentales que buscan desarrollar en el sur del territorio nacional.

"Este año logramos un crecimiento de 10 puntos, es la primera vez en nuestra historia. Eso no se había logrado nunca y es gracias a la estrategia económica. Además, hace unos días recibimos a más de 2,000 inversionistas y algunos tenían capitales de hasta 6,000 millones de dólares en bitcoins. Todo forma parte de un plan", explica Flores en una entrevista.

Pero el FMI hizo una visita técnica al país y en el documento que recoge sus conclusiones advierte sobre el posible crecimiento de la deuda pública del país a niveles superiores al 95% del Producto Interno Bruto para 2026. Y asevera que el uso del bitcoin como moneda legal entraña graves riesgos debido a la volatilidad de las criptomonedas.

"El Gobierno se aferra a esa cifra de crecimiento, pero no es real. Es un rebote por la caída de 8% del año pasado por la pandemia, además todas las proyecciones estiman que en los próximos años volveremos a crecer entre 2 y 2.5%. Si realmente fuese un crecimiento sólido tendríamos niveles de 7 y 8% en los años siguientes. Pero eso no sucederá", afirma Carlos Acevedo, economista y expresidente del Banco Central de Reserva.

¿Quién regula el bitcoin?

Bitcoin fue creado (aún no se sabe si fue idea de una sola persona o un grupo) como una forma de realizar transacciones sin la intervención de un tercero de confianza, como un banco central o una institución financiera.

Esto es casi como un casino a nivel nacional: es jugar con el dinero público apostándolo sin tener ninguna certeza"

José Miguel Cruz. ACADÉMICO de FIU

Ese es uno de sus grandes atractivos y, paradójicamente, es lo que hace que la apuesta de Bukele por esa criptomoneda sea tan novedosa porque no es lo mismo invertir los fondos personales, o de un grupo empresarial, a gastar parte del presupuesto de una nación en un mercado profundamente especulativo. Mucho más que el petróleo u otras commodities.

"Esto es casi como un casino a nivel nacional: es jugar con el dinero público apostándolo sin tener ninguna certeza. Si hay un golpe de suerte y genera mucho dinero, al final no está claro cómo se va a invertir y distribuir en el país. Pero lo peor es que baje el bitcoin y sea una pérdida irreparable para una nación tan pobre", asevera Cruz, el investigador de la Universidad Internacional de Florida.

Otro elemento que causa gran preocupación entre los expertos es una de las ventajas más promocionadas del bitcoin: permitir transacciones solo utilizando identidades digitales, lo que les otorga a los usuarios cierto grado de anonimato.

El Salvador podría ser considerado un paraíso para el lavado de dinero".

Ricardo Castaneda Ancheta, economista

Su uso cada vez más extendido ha convertido a esa criptomoneda en la divisa preferida para muchas actividades ilícitas, como los ataques informáticos, o intrincadas redes digitales de comercio ilegal para comprar desde drogas, armas y hasta contratar sicarios, según diversos reportes.

"En estos momentos, el Gobierno no tiene la capacidad para determinar si un bitcoin proviene de un inversionista que lo obtuvo haciendo minería, en intercambios legales, o de alguien que hace extorsiones o que se dedica al narcotráfico. Los delincuentes van a encontrar un campo fértil porque no existe la institucionalidad, El Salvador podría ser considerado un paraíso para el lavado de dinero", advierte Castaneda Ancheta.

Además, el experto asegura que, luego de aprobar la ley que permite la circulación de los bitcoins, no se modificaron las normativas financieras por lo que “no existe un marco legal” para detectar y sancionar las operaciones ilícitas realizadas con criptomonedas.

Al respecto, el comisionado Flores asegura que El Salvador es frontal en la lucha contra la corrupción y explica que Bukele exige que las finanzas del Gobierno “sean limpias”.

"Hemos visto el desarrollo de las criptomonedas y cómo han mejorado los mecanismos de control. Como país sabemos que es necesario estar abierto a esos inversores, pero siempre deben pasar por un filtro, un proceso de conocimiento y que se puedan aplicar nuestras leyes. Todo en la vida va mejorando y cambiando, así nuestras leyes irán evolucionando conforme surjan diferentes casos", afirma Flores.

Pero en julio de este año, el Departamento de Estado reveló una lista de funcionarios corruptos que implica a 14 salvadoreños, incluyendo a la jefa del gabinete, Carolina Recinos, quien fue vinculada a una red de lavado de dinero.

La creación de una ciudad

Bitcoin City pretende ser una urbe levantada en un ambiente agreste con muchos atractivos turísticos por las playas cercanas, de modo que carece de la infraestructura necesaria para albergar a miles de personas y decenas de empresas.

Según el comisionado presidencial Flores, el sur del país se convertirá en un centro de desarrollo turístico, económico y tecnológico con la construcción del aeropuerto del Pacífico, la reactivación del puerto de la Unión (un proyecto que nunca ha operado eficientemente), el levantamiento de un astillero y, por supuesto, la nueva ciudad. Asegura que en la zona del Golfo de Fonseca se ha proyectado una inversión turística privada en el orden de los 2,200 millones de dólares.

"Lo primero que necesitamos es tener el capital porque los proyectos urbanísticos de esta envergadura se venden en planos y luego comienzas a decidir los tiempos. Creo que en los próximos cinco años podríamos tener grandes adelantos en las obras y, por qué no, en 10 años lograr un proyecto desarrollado", afirma Flores.

En general, construir una ciudad es un proceso lento a pesar de los adelantos tecnológicos contemporáneos. En el caso de Bitcoin City se debe crear un municipio, usar los terrenos estatales para iniciar la construcción de infraestructura y expropiar las extensiones de tierras que necesite para completar sus objetivos.

"Es una locura pensar que todo se va a hacer en pocos años. De hecho, no recuerdo ningún proyecto de una ciudad salvadoreña que se haya construido de cero en el último siglo y esto va a ocasionarle problemas a la gente que vive en esas zonas porque somos un país densamente poblado. Así que tendrán que expropiar", comenta Cruz.

Tres días después del evento en la playa de Mizata, la Asamblea Legislativa salvadoreña, dominada por el partido gobernante, aprobó una ley que permite la expropiación de inmuebles para obras municipales.

El problema de la energía

En su presentación, Bukele hizo énfasis en que Bitcoin City tendrá "cero emisiones de CO2" porque el nuevo centro urbano, y las operaciones de minería de criptomonedas usarán la energía geotérmica del país.

Diversas investigaciones han alertado sobre el vasto impacto ambiental de la minería de bitcoins, porque puede llegar a consumir tanta electricidad como un país de tamaño mediano.

Según cálculos recientes de la Universidad de Cambridge, anualmente la minería de bitcoins consume 133,68 teravatios hora (TWh) de electricidad, una cifra que ha aumentado constantemente durante los últimos cinco años. Eso ubica a la demanda energética de esa industria justo por encima de Suecia, con 131,8 TWh de consumo de electricidad en 2020, y justo por debajo de Malasia, con 147,21 TWh.

"Es verdad que somos pioneros porque un 25% de la energía que usa el país es de origen geotérmico, pero eso se ha conseguido en más de cinco décadas. No es instalar una planta y, de una vez, vamos a conseguir un pozo con 90 o 100 teravatios, eso nunca va a pasar tan rápido", asevera Carlos Martínez Cruz, profesor de ingeniería eléctrica en la Universidad de El Salvador.

Debido a eso, el Gobierno salvadoreño planea usar parte de la capacidad instalada de una planta geotérmica ubicada en la población de Berlín, mientras se construyen las instalaciones en el volcán de Conchagua. Pero, según Martínez Cruz, esa solución creará otro problema que terminará afectando al medioambiente.

"Van a usar una central que ya está operativa para utilizar esa energía limpia en la industria de criptomonedas, pero eso va a dejar a mucha gente sin luz porque nosotros importamos electricidad. Entonces van a tener que crear plantas que queman derivados de petróleo para cubrir el déficit y eso aumentará la contaminación", asevera Martínez Cruz.

Creo que Bukele va a recaudar bastante dinero con los bonos y la ciudad, esto puede cambiar las cosas”.

Juan Mayén, emprendedor hondureño

El académico advierte que la nueva ciudad estará ubicada en una zona muy calurosa por lo que la minería no solo consumirá electricidad en sus procesos informáticos, sino que se deberán implementar soluciones para el enfriamiento de los equipos, "lo que consume mucha más energía".

Para emprendedores como Juan Mayén, director de la empresa hondureña TGU Consulting Group, El Salvador es la tierra prometida, un sitio donde con una billetera electrónica puedes pagar un café o una pizza, lo que cree que impulsará el uso de las criptomonedas en la región.

"Nosotros instalamos hace poco el primer cajero de bitcoins en Honduras, pero lo que está haciendo el Gobierno de El Salvador es muy innovador. Creo que Bukele va a recaudar bastante dinero con los bonos y la ciudad, esto puede cambiar las cosas", dice en tono emocionado.

Mientras tanto muchos salvadoreños, como Dalila Meléndez, desconfían de un dinero que no pueden tocar y siguen prefiriendo los dólares para su vida diaria.

"En mi barrio mucha gente agarró los 30 dólares de la billetera Chivo [creada por el Gobierno para impulsar el uso de los bitcoins] y los sacaron, pero no la usaron más. Yo no entiendo mucho de eso", afirma.