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"Es como si hubiera envejecido 20 años": los afligidos por el síndrome de La Habana rompen el silencio

Más de 200 diplomáticos y funcionarios estadounidenses alrededor del mundo han presentado los síntomas, incluyendo lesiones cerebrales. El último caso sospechoso se produjo en Bogotá, Colombia.

Por Andrea Mitchell, Ken Dilanian y Brenda Breslauer - NBC News

En marzo de 2017, Tina Onufer, una funcionaria de carrera del servicio exterior estadounidense estacionada en La Habana, Cuba, estaba parada al lado de la ventana de su cocina, lavando los platos, cuando lo sintió.

"Era como si algo me golpeara", dijo. "Un dolor que nunca antes había sentido en mi vida… principalmente en mi cabeza y en mis ojos... Fue como si me hubiera agarrado una mano invisible y no me pudiera mover", agregó.

Onufer no lo sabía entonces, pero fue una de las primeras víctimas de un fenómeno que todavía no ha sido explicado y que ha llegado a conocerse como síndrome de La Habana, un misterioso conjunto de síntomas -algunos de los cuales están relacionados a lesiones cerebrales- que ya han afectado a unos 200 diplomáticos estadounidenses, oficiales de inteligencia y personal destacado alrededor del mundo.

Tina Onufer, funcionaria de carrera del servicio exterior.NBC News

Onufer y dos de sus excolegas en La Habana, Kate Husband y Doug Ferguson, un matrimonio, hablaron sobre sus experiencias con nuestra cadena hermana NBC News con la autorización del Departamento de Estado. Su deseo es que el mundo sepa lo que les pasó en La Habana: algo que les ha causado un sufrimiento real y lesiones documentadas. Y aseguran que quienes insisten que se trata de un caso de psicosis masiva se equivocan.

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“La forma en que el médico me lo resumió... me dijo: ‘Bueno, es como si hubieras envejecido 20, 25 años de un día para otro”, contó Husband, a quien se le diagnosticó una “lesión cerebral adquirida relacionada con una exposición directa a un fenómeno".

NBC News reportó en 2018 que los funcionarios de inteligencia estadounidenses habían sospechado que Rusia estaba detrás del fenómeno, que algunos creyeron que se trató de ataques intencionales con microondas.

Doug Ferguson (izq.) y Kate Husband, un matrimonio que trabajó para el Departamento de Estado.NBC News

Aunque las Academias Nacionales de Ciencias han indicado que la energía de microondas es la causa más plausible y que Rusia es el país que las ha estudiado con mayor detenimiento, tres años después las agencias de inteligencia han sido incapaces de probar los señalamientos.

Bueno, es como si hubieras envejecido, ya sabes, 20, 25 años de un día para otro”

Le dijo el doctor a  Doug Ferguson

Después de que la Administración Trump le restara importancia al caso, bajo el Gobierno de Biden el secretario de Estado, Anthony Blinken, y el director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), William Burns, han aumentado sus esfuerzos para investigar la causa del síndrome y tratar a los afligidos. Este mes, Biden firmó Ley Habana, que facilita el acceso a los servicios de salud.En el Hospital Militar Nacional de Walter Reed, muchos pacientes con el síndrome de Habana han descrito síntomas similares a los que sufren sobrevivientes de ataques con bomba.

"La gente no entiende lo que este tipo de daño cerebral te puede ocasionar", dijo Onufer. "Así que es fácil para las personas desestimar lo que te pasa", agregó.

Varias agencias de inteligencia apuntan a Rusia, aunque no han hallado evidencia suficiente para respaldar esta teoría, pero sus análisis los llevan a creer que las lesiones fueron ocasionados por algún tipo de energía dirigida.

Lo que sí ha sido descartado por completo es un reporte de la comunidad científica que apuntaba a una especie de grillos especialmente ruidosos.

David Relman, profesor de medicina, enfermedades infecciosas, microbiología e inmunología en Stanford, quien dirigió el estudio de las Academias Nacionales, dijo que no ve la obra de un posible fenómeno natural.

"No sé por qué le sucedió esto a estas personas, pero sí creo que fue algo intencional", aclaró.

No sé por qué le sucedió esto a estas personas, pero sí creo que fue algo intencional"

David Relman profesor de medicina

"Hay mucha literatura científica, parte de esta en ruso, que indica que la energía de microondas pulsada puede causar algunos de estos síntomas, signos y lesiones cerebrales. Hay muchos actores internacionales que tendrían los medios para implementar una tecnología como esta en el mundo actual", agregó.

Uno de las razones por las que ha sido difícil estudiar el síndrome de La Habana es porque las víctimas frecuentemente experimentan síntomas diferentes.

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Los empleados del Departamento de Estado, Kate Husband y Doug Ferguson, por ejemplo, no sintieron una explosión dramática, sino algo más sutil.

“Lo que experimentamos fue un sonido molesto en nuestra casa muchas noches en la semana durante el transcurso de varias semanas”, explicó Ferguson.

“Fue penetrante, persistente, como al mismo nivel todo el tiempo. Muy ruidoso... algo que no te permitía sentirte bien mientras estabas sentado", agregó Husband.


La pareja fue examinada por neurólogos de la Universidad de Pensilvania poco después. Ferguson recibió autorización para volver al trabajo, pero a Husband le diagnosticaron una lesión cerebral y más tarde se jubiló por discapacidad médica.

Ella todavía sufre de problemas de equilibrio que le provocan náuseas y una confusión que le dificulta llevar a cabo tareas básicas.

"Ahora vivo con un cuaderno de apuntes y un calendario que tengo abierto frente a mí en todo momento", lamentó.

Husband y las otras personas afectadas están alzando la voz para desmentir a quienes creen que sus enfermedades son inventadas.

"Es decir, he verificado las lesiones físicas", afirmó.


Esta semana, el diario The Wall Street Journal reportó la existencia de nuevos presuntos casos del síndrome en Bogotá, Colombia.

Cuando se le preguntó sobre Colombia este martes a un portavoz del Departamento de Estado, este dijo:

No estamos en el negocio de confirmar reportes. Pero estamos en el negocio de, número uno, creer en aquellos que han informado sobre estos incidentes, asegurarnos de que reciban la atención inmediata que necesitan en cualquier forma que sea. Estamos en el negocio de hacer todo lo posible para proteger a nuestra fuerza laboral... en todo el mundo”.

Ned price, vocero del Departamento de estado