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La conquista de los talibanes plantea grandes interrogantes sobre la estrategia de EE.UU. en Afganistán

La caída de Kabul fue mucho más rápida de lo que pronosticaban los informes de inteligencia. "Si todo el mundo sabía que nos encaminábamos hacia la salida, ¿por qué no tuvimos un plan en los últimos dos años para que esto funcionara?", se pregunta un general retirado.

Por Courtney Kube, Ken Dilanian, Chantal Da Silva y Yuliya Talmazan - NBC News

La rapidísima ofensiva de los talibanes en Afganistán ha ejercido una intensa presión sobre el mecanismo de seguridad estadounidense para que explique la derrota del Ejército afgano, al que Estados Unidos destinó miles de millones para entrenar y equipar en una guerra que costó miles de vidas estadounidenses.

Los talibanes, una fuerza de unos 75,000 combatientes, arrollaron al Ejército entrenado por Estados Unidos, que contaba con unos 300,000 efectivos, a veces sin disparar una sola bala. Aunque los oficiales militares estadounidenses habían advertido que los fundamentalistas tenían impulso en esta guerra que comenzó hace 20 años, el ritmo y la forma de su victoria dos décadas después de ser derrocados ha puesto de manifiesto lo mal preparadas que estaban las tropas entrenadas por Estados Unidos.

Combatientes talibanes tras tomar el control del palacio presidencial afgano.  Zabi Karimi / AP

La precipitada evacuación del personal de la embajada de Estados Unidos en Kabul durante el fin de semana ha suscitado comparaciones con las caóticas imágenes de los estadounidenses que fueron evacuados por aire desde la azotea de la embajada de Estados Unidos en Saigón en 1975.

Es evidente que el Gobierno del presidente Joe Biden no lo vio venir.

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El 8 de julio, el mandatario dijo que no era posible predecir lo que ocurriría, pero aseguró que la probabilidad de que los talibanes se apoderaran de todo y se convirtieran en dueños de todo el país era “muy improbable".

Cuando el domingo los talibanes entraron en Kabul, el secretario de Estado, Antony Blinken, reconoció en el programa Meet the Press de NBC, cadena hermana de Noticias Telemundo, que el avance de los extremistas se produjo mucho más rápidamente de lo que Estados Unidos había previsto.

Los funcionarios de Defensa temen que la llegada de los talibanes al poder dé a Al Qaeda la oportunidad de rearmarse y aumentar sus efectivos. Estados Unidos invadió Afganistán en 2001 y derrocó a los talibanes, que habían dado cobijo al fundador de Al Qaeda y cerebro del 11-S, Osama bin Laden.

"El rompecabezas para mí es la ausencia de planes de contingencia. Si todo el mundo sabía que nos encaminábamos hacia la salida, ¿por qué no tuvimos un plan en los últimos dos años para que esto funcionara?", planteó el general retirado Douglas E. Lute, quien dirigió la estrategia afgana en el Consejo de Seguridad Nacional de los presidentes George W. Bush y Barack Obama, en una entrevista con The New York Times publicada el sábado.

Según el asesor de Seguridad Nacional Jake Sullivan, Estados Unidos no fue capaz de dar a las fuerzas afganas la "voluntad" de luchar por su país.

"No pudimos darles la voluntad y al final decidieron que no lucharían por Kabul y no lucharían por el país", explicó el lunes al programa Today de NBC.

A los oficiales estadounidenses les preocupa desde hace tiempo que la corrupción desenfrenada socave la motivación de los soldados de primera línea, mal pagados, mal alimentados y abastecidos de forma irregular.

 Ashley Jackson, codirector del Centro para el Estudio de Grupos Armados, un grupo de expertos con sede en Londres, dijo que los talibanes aprovecharon la oportunidad para superar a un Ejército que carecía de recursos, liderazgo y determinación.

"En última instancia, puedes tener todo el desarrollo de capacidades, todos los suministros, todas las cosas, pero si tienes un sistema que no funciona, que es corrupto y tienes una falta de liderazgo político, esas fuerzas no valen mucho", aseguró.

Por eso, aunque los talibanes han tratado de presentar cada una de sus victorias como una "captura", no todos los premios fueron ganados con esfuerzo, añadió. Las fuerzas afganas y los líderes políticos han optado a menudo por llegar a acuerdos y rendirse al grupo radical, en lugar de luchar en lo que para muchos probablemente era una batalla perdida.

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Al capturar un puesto estratégico tras otro, los militantes se encontraron a menudo con poca resistencia, e incluso los combatientes talibanes se sorprendieron por la velocidad de su avance.

"No fue una sorpresa"

Los talibanes habían declarado anteriormente a NBC News que habían firmado acuerdos con gobiernos locales cuando empezaron a tomar el control de los distritos en las zonas rurales y utilizaron la ayuda de los ancianos de las tribus locales para transmitir su mensaje a las autoridades locales, ofreciendo una amnistía general a cambio de no oponer resistencia.

En los casos en los que no se cerraron los tratos, las fuerzas afganas parecen haberse fundido.

"Funcionó muy bien y capturamos más de 150 distritos en pocos días sin disparar un solo tiro", afirmó un comandante talibán en la ciudad sudoriental de Ghazni.

Funcionarios de inteligencia, por su parte, han rechazado la acusación de que deberían haber sido capaces de anticipar el rápido colapso del gobierno afgano y el avance de los talibanes. Los relatos difieren sobre cuándo, exactamente, los espías esperaban que eso sucediera.

Simpatizantes de los talibanes llevan las banderas blancas características de los talibanes en la ciudad fronteriza afgano-paquistaní de Chaman, en Pakistán, en julio de 2021.Tariq Achkzai/AP

Doug London, un exalto oficial de la CIA que dirigió las operaciones antiterroristas en Afganistán antes de retirarse en 2018, contó a NBC News que dentro de la comunidad de inteligencia se barajaba que Kabul podría caer en cuestión de semanas si Estados Unidos retiraba el grueso de sus activos militares y de inteligencia.

Un funcionario de inteligencia occidental que habló bajo anonimato agregó: "Había informes de inteligencia que señalaban que podría suceder algo así de rápido. No fue una sorpresa".

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Este funcionario dijo que siempre se supo que el Ejército afgano no podría resistir el envite de los talibanes sin el apoyo aéreo de Estados Unidos, y que el presidente afgano Ashraf Ghani aceleró su propia desaparición al desatender los consejos de funcionarios estadounidenses y británicos que le instaron a hacer tratos con posibles aliados.

Mientras tanto, un funcionario estadounidense reveló a NBC News: "Sabíamos que los talibanes tomarían el control. Sabíamos que la mayoría de los afganos no lucharían. Fue más rápido de lo esperado, pero no tanto".

Esta fuente añadió que los afganos que ahora temen por su vida por haber ayudado a los militares estadounidenses "no entraban en el cálculo".

Pero un funcionario del Congreso informado sobre el asunto, que no estaba autorizado a hablar públicamente, dijo que aunque los agentes de inteligencia siempre advirtieron de una posible implosión catastrófica del Ejército afgano, ninguna agencia estadounidense alertó que podría ocurrir en cuestión de días.

Un alto funcionario de inteligencia de Defensa dijo a NBC News que el peor escenario surgió en una evaluación de inteligencia del mes pasado y que indicaba que Kabul podría caer antes del 11 de septiembre.

"Ninguna estimación oficial ha sido lo suficientemente pesimista" para lo que ha sucedido, apuntó el funcionario.