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“Estoy sola, no tengo a nadie”. Los refugiados afganos llegan a un purgatorio entre el infierno y la incertidumbre

Miles de afganos fueron evacuados por EE.UU. y llevados a Europa. Huyeron del régimen talibán para salvar sus vidas y ahora se sienten atrapados entre el terror en Kabul y un futuro incierto y sin sus familias.
/ Source: Telemundo

Por Saphora Smith - NBC News

Estos son los afortunados. Los que lograron salir. Los que sobrevivieron.

Miles de afganos, algunos demasiado pequeños para caminar y otros demasiado mayores para hacerlo, fueron evacuados por Estados Unidos al ser considerados vulnerables, y ahora están acorralados detrás de las vallas de alambre de una base aérea colosal estadounidense en el oeste de Alemania.

Muchos huyeron para salvar sus vidas en medio de la conmoción por la toma de Afganistán por los talibanes, convencidos de que el grupo militante no les tendría piedad.

Los edificios militares, cercas y carreteras grises no pueden contener la irrupción de una nueva vida desde las tiendas de campaña y los hangares donde se alojan los nuevos residentes.

Los hombres se agachan sobre los desagües para lavarse la cara, la ropa se seca sobre las vallas, una pelota de fútbol infantil se eleva en el aire sólo para ser devuelta por un hombre de uniforme.

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Aviadores de la Fuerza Aérea de EE. UU. Juegan al fútbol con los evacuados afganos en la Base Aérea de Ramstein, Alemania.Fuerza Aérea de EE.UU. via REUTERS

A pesar de estar rodeada de miles de personas, Maryam Rezaie, quien lleva gafas de marco rojo y tiene la cara en forma de luna, se siente sola.

Rezaie, apenas adolescente, dejó Kabul sola después de quedar separada de su familia en el caos del camino al aeropuerto de Kabul. La familia huía de los talibanes, dijo, temiendo que fueran atacados porque su padre trabajaba para una empresa estadounidense.

Ahora está a miles de millas de distancia, en Alemania, bajo un cielo gris y entre lágrimas. Dice que no puede contactar a su familia, que están desconectados.

"Estoy aquí sola y no tengo a nadie", dijo Maryam el lunes, "realmente no sé qué pasará con mi familia", expresó.

Maryam y otros afganos que viajaron hasta aquí se encuentran en el purgatorio, atrapados entre el infierno de Kabul y sus inciertas nuevas vidas. Se fueron sin casi nada, llevando sólo lo que podían cargar ellos mismos y la ropa puesta.

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Un trágico tiroteo provocó el lunes un nuevo caos en el aeropuerto de Kabul, donde miles de afganos siguen esperando para huir del país ante la toma de poder de los talibanes. Muchos de los que están atrapados en la capital están cada vez más desesperados y envían peticiones de ayuda a personas del extranjero. A pesar de haber prometido una amnistía general, los talibanes han recurrido a la violencia en su intento de consolidar el control del país.

En la base aérea de Ramstein, los recién llegados se aferran a sus teléfonos: una vía de comunicación con sus seres queridos, un portal de vuelta a Afganistán.

A pesar de estar fuera del alcance de los talibanes, Maryam dijo que siente que aún su vida es incierta y que está preocupada por su seguridad al ser una mujer soltera conviviendo con hombres afganos.

Hasta hace poco, el mayor desafío para ella era dejar su casa para ir a la universidad. Al igual que otros afganos que llegaron aquí hacinados en aviones militares estadounidenses, ella tenía planes antes de la llegada del régimen. Había recibido una beca para estudiar política en una universidad de Irán. Pero entonces Estados Unidos empezó a retirarse de Afganistán y su vida se desmoronó.

 

 

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Muchos de los que se encuentran en Ramstein habían apostado por el presidente, Joe Biden, y sus predecesores, y trabajaron con el Ejército, el Gobierno o los programas financiados por el Gobierno de Estados Unidos durante los 20 años posteriores al derrocamiento del anterior régimen talibán.

Los que están en Ramstein pueden haber recibido su billete de salida, pero conocen a mucha más gente que no pudo escapar

Hasta el miércoles por la mañana, 7,500 personas habían sido evacuadas a la base aérea de Ramstein. Esta cifra representa aproximadamente el 10% del total de personas que, según el Gobierno estadounidense, han sido trasladadas por aire desde Afganistán desde el 14 de agosto, pero sólo una parte de las que están desesperadas por escapar.

La base tiene una capacidad de hasta 10,000 personas, dijo el lunes a los periodistas el general de brigada Joshua Olson, comandante de la base. De los evacuados a Ramstein, unos 300 eran estadounidenses y 700 tenían tarjeta de residencia, dijo el lunes un portavoz del Departamento de Estado.

 

 

Estados Unidos se apresura a preparar otras bases para recibir más evacuados. Un alto funcionario del Departamento de Estado dijo el lunes que ocho centros de tránsito estaban abiertos en seis países y que los aliados y socios de Estados Unidos estaban acogiendo a más de 17,000 evacuados. El funcionario dijo que EE.UU. esperaba que la capacidad siguiera aumentando a medida que otros países abran centros de tránsito.

Pero Washington se está quedando sin tiempo

Biden dijo el martes que mantenía su actual fecha límite del 31 de agosto para retirar las tropas de Afganistán, a pesar de las presiones para ampliar el plazo y permitir más evacuaciones. Los talibanes han advertido que el plazo es una "línea roja": si se cruza, habrá consecuencias.

Mientras tanto, los afganos en Ramstein se sientan y esperan noticias de sus familias.

"Estoy aquí físicamente, pero no mentalmente", dijo Mustafa Sekandari, de 25 años. Sekandari contó que trabajaba para el Ministerio de Defensa afgano en Kabul y que es el único miembro de su familia que logró salir del país. "Sólo pienso en lo que les pasará", indicó. 

Sus padres y cuatro hermanos están atrapados en Kabul y, como otros en la base, está aterrorizado de que su familia no logre salir.

En Afganistán, nadie sabe lo que les depara el futuro", dijo.

En Ramstein, en tanto, a los evacuados afganos se los registra en el sistema, se les realiza controles de salud y se les ofrece alimentos. 

 

 

Algunos destellos de alegría se filtran en medio de esta gran tragedia. 

La capitana del Ejército estadounidense Erin Brymer, de 28 años, enfermera titulada en el Centro Médico Regional de Landstuhl, describió el lunes a los periodistas cómo había ayudado a dar a luz a un bebé a bordo de un avión que evacuaba a personas de Afganistán tras aterrizar en la base aérea de Ramstein este fin de semana.

"Ella estaba bastante asustada, lo cual es entendible, y yo no sabía si hablaba algo de inglés", dijo. "Así que sólo trataba de hacer  como contacto visual, como diciéndole, 'Vas a lograrlo, mamá", relató.

Brymer, que es de Montclair (Virginia), dijo que era su primer parto fuera de un hospital y que al llegar al avión encontró a un grupo de mujeres afganas reunidas en torno a la futura madre, sosteniendo chales para resguardar  su intimidad.

"Fue una escena muy hermosa", concluyó.