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En vísperas del Mundial, el presidente de la FIFA acusa de "hipócrita" a Occidente por críticas a Catar

"Nosotros los europeos deberíamos disculparnos por lo que hemos hecho al mundo en los pasados 3,000 años", dijo Gianni Infantino y defendió la decisión del país anfitrión de prohibir la venta de cerveza en los estadios.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró un día antes de la Copa Mundial de Fútbol que "se siente gay", que "se siente mujer", que se siente "un trabajador inmigrante", en un sermón a Europa ante las críticas que ha dirigido a Catar por su historial en materia de derechos humanos y defendió la decisión de última hora del país anfitrión de prohibir la cerveza en los estadios del Mundial.

“Hoy me siento catarí”, dijo Infantino el sábado al comienzo de su primera rueda de prensa del Mundial. “Hoy me siento árabe. Hoy me siento africano. Hoy me siento gay. Hoy me siento discapacitado. Hoy me siento un trabajador inmigrante”, pronunció.

“Nosotros los europeos deberíamos disculparnos por lo que hemos hecho al mundo en los pasados 3,000 años y deberíamos disculparnos por los próximos 3,000 años antes de ponernos a dar lecciones de moral a la gente”, criticó frente a cientos de reporteros internacionales. Y agregó que Catar y su capital, Doha, albergarán “el mejor mundial de la historia”.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el sábado 19 de noviembre de 2022 en Doha, Catar.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el sábado 19 de noviembre de 2022 en Doha, Catar.Abbie Parr / AP

Más tarde, Infantino respondió a un periodista que se dio cuenta de que había dejado a las mujeres fuera de su inusual declaración. Y él respondió: “me siento como una mujer”.

Infantino dijo que las críticas le hicieron recordar la discriminación que sufrió como niño de padres italianos que se mudaron para trabajar en Suiza: “sé lo que es sufrir bullying por ser diferente en la escuela, por ser pelirrojo”.

Añadió que los países europeos cerraron sus fronteras a los inmigrantes que vinieron a buscar trabajo allí, mientras que Catar sí ofreció oportunidades a trabajadores de India, Bangladesh y otras naciones del sureste de Asia mediante canales legales.

“Nosotros, en Europa, cerramos nuestras fronteras y no permitimos que prácticamente ningún trabajador de esos países, que ganan obviamente muy poco, trabaje legalmente en nuestros países”, afirmó. "Si Europa se preocupara realmente por el destino de estas personas, de estos jóvenes, también podría hacer lo que hizo Catar", continuó.

“¿Quién ayuda a los trabajadores inmigrantes? El Mundial lo hace, la FIFA la hace”, indicó, "pero denles algo de trabajo. Denles algo de futuro. Denles algo de esperanza. Pero esta lección de moral, de forma unilateral, es sólo hipocresía".

Catar se ha enfrentado a duras críticas desde 2010, cuando fue elegido por la FIFA para albergar el mayor torneo de fútbol del mundo.

Los obreros inmigrantes que construyeron los estadios del Mundial tuvieron que trabajar largas jornadas de trabajo en condiciones muy duras, padeciendo discriminación, robo de salarios y otros abusos por parte de empleadores que esquivaron rendir cuentas, según concluyó Equidem, una organización defensora de los derechos con sede en Londres, en un informe de 75 páginas que se divulgó este mes.

Bajo fuertes cuestionamientos del extranjero, Catar aprobó reformas de su código laboral en años recientes que ha recibido elogios de Equidem y otras organizaciones. Pero los activistas aseguran que los abusos siguen y que los trabajadores disponen de pocas herramientas para reclamar por sus derechos.

“Lo que se ha hecho en los últimos meses ha sido realmente increíble”, dijo el jerarca de la FIFA sobre las críticas que Catar ha recibido en la prensa occidental.

Catar está gobernado por un emir hereditario que tiene voz absoluta en todas las decisiones gubernamentales y sigue una forma ultraconservadora del Islam conocida como wahabismo. En los últimos años, se ha transformado tras el auge del gas natural en la década de 1990, pero se ha visto presionado desde dentro para mantenerse fiel a su herencia islámica y a sus raíces beduinas.

El emirato ha dicho anteriormente que todos los fanáticos son bienvenidos, incluidas las personas LGBTQ+, pero que los visitantes deben respetar la cultura de la nación, en la que las muestras públicas de afecto por parte de cualquier persona están mal vistas.

Con información de AP y Efe.