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Cientos de políticos, periodistas y activistas son espiados en sus celulares con el software israelí Pegasus

"La cifra de periodistas identificados como objetivos ilustra con claridad que Pegasus se utiliza como herramienta para intimidar a los medios de comunicación", afirma Amnistía Internacional. Entre las personas afectadas hay reporteros mexicanos.

Por Frank Bajak - The Associated Press

Periodistas, activistas de derechos humanos y políticos están siendo espiados mediante el programa informático Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, según una investigación publicada este lunes por un consorcio mundial de medios de comunicación a partir de una filtración masiva de datos.

Con una lista de más de 50,000 números de teléfono celulares obtenida por la organización periodística sin ánimo de lucro Forbidden Stories y el grupo de derechos humanos Amnistía Internacional (AI), se ha podido identificar a más de un millar de personas en 50 países supuestamente víctimas del espionaje.

Entre ellas hay 189 periodistas, más de 600 políticos y funcionarios gubernamentales, 65 ejecutivos de empresas, 85 activistas de derechos humanos y varios jefes de Estado, según reporta el diario The Washington Post, que forma parte del consorcio de investigación. 

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Entre las víctimas hay reporteros mexicanos como Cecilio Pineda Birto, quien fue asesinado en 2017 unas semanas después de que su número apareciera en la lista filtrada. NSO Group ha negado que los datos recolectados del teléfono de Pineda contribuyeran a su muerte, incluso en el caso de que su celular hubiera sido objeto de ataques, de acuerdo con Amnistía Internacional.

Otros periodistas espiados trabajan para medios como The Associated Press, Reuters, CNN, The Wall Street Journal, Le Monde y The Financial Times.

Amnistía Internacional también informó de que sus investigadores forenses habían determinado que el programa espía Pegasus fue instalado en el teléfono celular de Hatice Cengiz, la prometida del periodista Jamal Khashoggi, tan solo cuatro días después de que este fuera asesinado en el consulado saudí de Estambul en 2018. 

 

 

NSO Group negó en un correo electrónico a la agencia de noticias The Associated Press que tenga "una lista de objetivos potenciales, pasados o existentes." En otra declaración, afirmó que el informe de Forbidden Stories está "lleno de suposiciones erróneas y teorías no corroboradas".

"La cifra de periodistas identificados como objetivos ilustra con claridad que Pegasus se utiliza como herramienta para intimidar a los medios de comunicación", afirmó la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard. "Se hace con el objetivo de controlar el discurso público, oponerse al escrutinio y silenciar cualquier voz disidente", agregó.

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La empresa reitera que sólo vende su programa a "agencias gubernamentales examinadas" contra terroristas y criminales peligrosos, y que no tiene acceso a los datos de sus clientes. 

Los expertos califican estas afirmaciones de deshonestas y aportan pruebas de que NSO gestiona directamente el espionaje de alta tecnología, además de que el repetido abuso del programa espía pone de manifiesto la casi total falta de regulación de la industria de la vigilancia global privada.

La identidad de la fuente que filtró los datos no fue identificada, ni tampoco se explicó cómo fue autentificada. Aunque la presencia de un número de teléfono en los datos no significa que se haya intentado hackear un dispositivo, el consorcio dijo que creía que los datos indican posibles objetivos de los clientes gubernamentales de NSO. 

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The Washington Post reconoció 37 teléfonos hackeados en la lista. The Guardian, también miembro del consorcio, informó de que Amnistía Internacional ha encontrado rastros de Pegasus en los celulares de 15 periodistas que dejaron que sus teléfonos fueran examinados tras descubrir que su número figuraba en los datos filtrados.

El software espía de NSO Group ha estado implicado en la vigilancia selectiva principalmente en Oriente Medio y México. También figuran en las listas teléfonos de países como Francia, Hungría, India, Azerbaiyán, Kazajistán y Pakistán. Según los reportes, Arabia Saudí se encuentra entre los clientes de NSO. 

Los hallazgos del consorcio se basan en un extenso trabajo realizado por investigadores de ciberseguridad, principalmente del Citizen Lab de la Universidad de Toronto. 

 

 

Los objetivos de este espionaje

Entre los objetivos de NSO identificados por los investigadores desde 2016 se encuentran docenas de periodistas y ejecutivos de Al-Jazeera; el jefe de la oficina de Beirut de The New York Times, Ben Hubbard; el periodista y activista marroquí Omar Radi; y la reportera mexicana Carmen Aristegui.

El antiguo jefe de The New York Times en Ciudad de México, Azam Ahmed, también aparecía en la lista.  Entre la veintena de objetivos mexicanos documentados hay defensores de un impuesto sobre los refrescos, políticos opositores, activistas de derechos humanos que investigan desapariciones y la viuda de un periodista asesinado. 

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En Oriente Medio, las víctimas han sido en su mayoría periodistas y disidentes, supuestamente atacados por los Gobiernos de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Estas denuncias refuerzan las acusaciones de que no sólo los regímenes autocráticos, sino también los gobiernos democráticos como India y México, han utilizado el programa espía de NSO Group con fines políticos. 

Pegasus se infiltra en los teléfonos para obtener datos personales y de localización y controlar los micrófonos y las cámaras del celular. En el caso de los periodistas, permite a los hackers espiar las comunicaciones con fuentes.

El programa está diseñado para evitar ser detectado y poder operar de forma secreta. 

 

 

En 2019, la red social WhatsApp y su empresa matriz, Facebook, demandaron a NSO Group ante un tribunal federal en San Francisco, por explotar un fallo en el popular servicio de mensajería encriptada para atacar -solo con llamadas perdidas- a unos 1,400 usuarios. NSO Group negó las acusaciones.

La empresa israelí fue demandada el año anterior en Israel y Chipre, países desde los que exporta productos. Entre los demandantes había periodistas de Al-Jazeera, así como otros reporteros y activistas qataríes, mexicanos y saudíes que afirman que su software espía se utilizó para piratearlos.

NSO Group no revela el nombre de sus clientes y afirma que vende su tecnología a Gobiernos aprobados por Israel para ayudarles a perseguir a terroristas y a desarticular las redes de pedofilia, tráfico sexual y drogas. Además, reitera que su software ha ayudado a salvar miles de vidas y niega que su tecnología esté involucrada en el asesinato de Khashoggi.