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Una verdad sencilla tras un problema complejo: por qué está roto el sistema migratorio y cómo puede solucionarse

Se debate sobre una profunda reforma migratoria, el futuro de los dreamers y la crisis humanitaria en la frontera, pero se ignora lo obvio: estas leyes deben revisarse y cambiarse.
/ Source: Telemundo

Por Suzanne Gamboa – NBC NEWS

Los problemas migratorios -un bucle interminable entre diferentes administraciones- son en gran parte autoinfligidos, porque el Congreso ha fallado repetidamente en reconocer una cosa simple: la inmigración ocurre.

En consecuencia, las leyes de inmigración deben ajustarse, reformarse y revisarse continuamente, dicen los expertos.

"La gente siempre querrá venir a Estados Unidos, y Estados Unidos siempre necesitará gente", dijo el exsecretario de Comercio Carlos Gutiérrez, uno de los principales asesores de inmigración del expresidente republicano George W. Bush.

Hasta que haya un sistema que permita una inmigración legal capaz de satisfacer las necesidades de la economía, habrá inmigración ilegal, dijo Gutiérrez.

"Eso forma parte de cómo está configurada nuestra economía. Es parte de la demografía", dijo Gutiérrez, "nuestra tasa de natalidad no es lo suficientemente alta como para poder cubrir las necesidades de nuestra economía".

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La pandemia del coronavirus reforzó la importancia de la mano de obra inmigrante para la economía estadounidense, incluida la de los indocumentados.

Abrió los ojos de muchos a la precariedad del suministro de alimentos del país, que depende de trabajadores agrícolas inmigrantes e indocumentados y de trabajadores de plantas de carne, así como a las funciones de otros migrantes como trabajadores esenciales, como auxiliares de atención médica a domicilio, enfermeras y paramédicos.

Todas esas personas y muchos otros inmigrantes, incluidos los jóvenes -a menudo llamados dreamers en base a las propuestas nunca aprobadas en el Congreso denominadas DREAM Act- desempeñarán un papel clave para ayudar a la economía a recuperarse de su caída por la pandemia.

Pero la inmigración requiere una calibración periódica, y la economía y los patrones cambiantes se pierden en la política.

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"La gente se va a trasladar -como ocurre en todo el mundo- allí donde crea que puede encontrar lugares para alimentar mejor a sus hijos. Ese es el resultado final, y esa es la historia de la migración a Estados Unidos", dijo Luis Fraga, director del Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame.

Otra generación en el limbo legal

El Gobierno de Joe Biden está lidiando con la forma de procesar y alojar a los niños y adolescentes que cruzan la frontera. Muchos menores han citado una razón simple para venir: reunirse con un padre que ya está aquí, parte de una migración anterior.

Mientras tanto, millones de dreamers han pasado la mayor parte de su vida en Estados Unidos, habiendo inmigrado de niños, pero sin estatus legal. La mayoría de los trabajadores agrícolas inmigrantes, que constituyen una parte importante y esencial de la mano de obra, no tienen la protección de los permisos de trabajo o residencia permanente.

La Cámara de Representantes aprobó dos proyectos de ley para dar a los dreamers y a los trabajadores del campo un camino hacia la legalización, pero los republicanos del Senado han dicho prácticamente que la propuesta no tiene cabida a su llegada: quieren un proyecto de ley de inmigración de gran alcance que también aborde la aplicación de la ley en la frontera.

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El estancamiento de la inmigración ha durado tanto como para que múltiples generaciones de jóvenes migrantes hayan alcanzado la mayoría de edad en el país y hayan pasado a una vida adulta en el limbo, limitando su movilidad económica, junto con la de sus comunidades.

El expresidente Barack Obama creó en 2013 la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, o DACA, una solución provisional tras años de negativa del Congreso a legalizar a los inmigrantes que habían estado aquí desde que eran niños pero carecían de estatus legal.

Los inmigrantes con protección DACA todavía se enfrentan a una posible expulsión del país, como amenazó la Administración de Donald Trump, pero tienen intervalos de dos años de suspensión de la deportación y permisos para trabajar. Muchos estados conceden otros beneficios, como licencias de conducir y tasas de matrícula universitaria estatal en sus estados de origen.

La primera medida para legalizar a los jóvenes inmigrantes se presentó en 2001 con el nombre de DREAM Act. La aprobación de la legislación o algo parecido ocurrió tantas veces que generó el apelativo de dreamers, al igual que los que se han beneficiado del programa DACA de Obama utilizan dacamentados para referirse al estatus cuasi legal en el que se encuentran.

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El proyecto de ley aprobado por la Cámara de Representantes, que se enfrenta a la oposición del Senado, se ocuparía de algunos de los cuatro millones de jóvenes, en su mayoría, de los 11 millones de indocumentados que hay en el país, impulsando significativamente sus perspectivas económicas y cerrando al mismo tiempo un capítulo del largo impasse migratorio.

La mayoría de la población indocumentada es latina, y la población es joven, lo que significa que es una parte importante de la fuerza de trabajo estadounidense actual y futura.

¿Revivir una herramienta de inmigración del pasado?

Aunque los proyectos de ley actuales son un paso importante, deben considerarse como parte de un proceso continuo, según los expertos.

La Ley de Reforma y Control de la Inmigración de 1986 hizo posible que tres millones de personas se convirtieran en residentes legales. Pero, en contra de lo que se pensaba entonces, no acabó con el problema de la inmigración ilegal, un ejemplo de los peligros de confiar en el enfoque de una sola vez.

Las leyes de inmigración deben ser "constantemente revisadas", "ágiles" y sensibles a los nuevos acontecimientos, dijo Fraga.

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En la ley de inmigración ya existe un instrumento de legalización regular, conocido como fecha de registro. En 1929, la ley fijó la primera fecha en el 3 de junio de 1921, y los inmigrantes que pudieran demostrar que habían estado continuamente en Estados Unidos desde entonces podían solicitar la residencia permanente.

La fecha se fue actualizando a lo largo de las décadas, y la última vez que se ajustó fue para que cualquiera que estuviera en el país antes del 1 de enero de 1972 pudiera solicitar la residencia permanente.

En un informe de 2010, el Instituto de Política Migratoria bipartidista (MPI, por sus siglas en inglés) recomendó revivir la fecha del registro.

El análisis del instituto de los datos de 2018 encontró que el 60% de la población indocumentada ha estado en el país por lo menos diez años.

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"Si se establece una fecha de registro para 15 años en el pasado, esa fecha simplemente se desplaza [hacia adelante], o digamos 20", dijo la cofundadora de MPI, Doris Meissner, quien fue comisionada del ahora desmantelado Servicio de Inmigración y Naturalización durante el Gobierno de Bill Clinton.

"Una vez que la gente está en el país durante ese período de tiempo, deberíamos adoptar un enfoque de estatuto de limitaciones", dijo.

El MPI propuso que el Congreso establezca una nueva fecha y que la revise y considere si debe reajustarse cada cinco años.

Pero Meissner dijo que, dado el entorno actual y la política en el Congreso, tiene poca fe en que los legisladores adopten una fecha de registro.

En última instancia, la fecha de registro es una "solución" para las "leyes de inmigración sumamente inadecuadas" del país, dijo Meissner.

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"Lo que realmente se quiere es tener un sistema gestionado y que el público confíe en que el Gobierno se ocupa de la tienda", dijo, "pero el Gobierno no está cuidando la tienda ahora mismo porque no tiene las herramientas".

Los demócratas han redactado una amplia legislación sobre inmigración basada en las propuestas del presidente, que incluye medidas para legalizar a los 11 millones de indocumentados.

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Meissner dijo que el proyecto de ley busca incorporar programas de legalización para hacer frente a futuros flujos de inmigración, algo que la ley de amnistía de 1986 no logró.

La legislación de la década de 1990 trató de abordar los futuros flujos de inmigración, pero se adoptó justo antes de un cambio en el mercado laboral, cuando el país dejó de producir trabajadores más jóvenes, dijo Meissner.

Los patrones de inmigración cambian. Las leyes también deberían hacerlo.

En los años 1990, la mayoría de los inmigrantes que cruzaban la frontera eran hombres solteros que venían a Estados Unidos en busca de trabajo -cumpliendo esa necesidad-, dijo Verónica Vargas Stidvent, exsecretaria adjunta de Trabajo y exasistente especial de Bush.

Pero en esta década, la economía mexicana ha cambiado, y la inmigración se ha desplazado de nuevo hacia las familias y los menores no acompañados, en su mayoría procedentes de Centroamérica.

Fraga se preguntó: "¿Se predijo alguna vez que habría tantos menores no acompañados procedentes de países de Centroamérica?".

Sin embargo, las políticas de inmigración se basan en el patrón de los inmigrantes de los años 1990, dijo Vargas Stidvent.

Meissner dijo que la mayoría de las personas que llegan a la frontera ahora no calificarán para el asilo, pero que lo intentan de todos modos porque es su única vía legal para entrar en Estados Unidos.

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"Si nuestro sistema funcionara como se supone que debe funcionar, la petición de familiares sería posible no para todos ellos, pero sí para un buen número", dijo, "y habría más oportunidades de venir para obtener visados de trabajo".

El "ciclo electoral de dos años" no será suficiente

Vargas Stidvent dijo que el país está gobernando en un "ciclo electoral de dos años, mientras que el problema es mucho más grande que eso, y requiere un enfoque a largo plazo que no se presta bien a las frases".

"Hay que tener un grupo bipartidista que esté dispuesto a recibir golpes políticos a corto plazo y llegar a una solución a largo plazo, y eso es lo que falta", dijo.

"La inmigración va a seguir ocurriendo y, francamente, desde el punto de vista económico, uno quiere que siga ocurriendo", dijo, "quieres tener una afluencia de trabajadores más jóvenes".