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Un software secreto rastrea las redes sociales y pone en peligro la ciudadanía de miles de inmigrantes naturalizados

El Departamento de Seguridad Nacional rastrea toda la información disponible sobre los solicitantes de visados incluso cuando ya tienen la ciudadanía, para detectar fraudes y enviar esa información a ICE. Así es como se sabe que funciona.

Miles de estadounidenses naturalizados podrían perder su ciudadanía y ser deportados si ATLAS, un software que emplea el Departamento de Seguridad Nacional para analizar los archivos de millones de inmigrantes y conectarlos con las bases de datos federales, encuentra algo que considera "deshonesto" o que cumple con sus "criterios" para actuar en su contra, que no ha desvelado.

Según una investigación del medio informativo The Intercept, solo en 2019, ATLAS "realizó 16,5 millones de chequeos y detectó más de 120,000 casos de posible fraude o amenaza para la seguridad nacional y la seguridad pública".

Esos casos son investigados luego por personal del Departamento de Seguridad Nacional, pero expertos consultados por el citado medio indican que este softwate podría generar errores "injustos, arbitrarios y discriminatorios", en palabras de Laura Bingham, abogada de la organización Open Society Justice Initiative.

De acuerdo a su experiencia, el país de origen de los inmigrantes es algo que el software lanza como elemento a tener en cuenta, y por ello "existen amplias razones para considerar a ATLAS como una amenaza para los ciudadanos naturalizados" de determinadas naciones.

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés), que gestiona permisos de trabajo, peticiones de reunificación familiar o concesiones de visados y green cards, por ejemplo, utiliza "los resultados del rastreo automatizado de antecedentes" para determinar si afectan a la elegibilidad de una persona investigada, y los comparte además con otras instituciones como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), explica un documento del Departamento de Seguridad Nacional.

ATLAS sirve así para evaluar las solicitudes de inmigración, vincular información y detectar datos que necesitan ser revisados. Su objetivo es "identificar discrepancias de manera más eficiente" entre la información biográfica de un aplicante, por ejemplo, con sus huellas dactilares y sus antecedentes o récords criminales, según este documento. 

Los fraudes pueden ser detectados antes o al finalizar la aplicación, lo que sugiere que, advierte The Intercept, "un inmigrante podría ser sometido a escrutinio algorítmico indefinidamente", incluso cuando su solicitud ya fue aprobada. 

¿Y si ATLAS se equivoca?

No se conoce cómo funciona ATLAS, qué criterios usa para “marcar” a los inmigrantes o cuántas personas han perdido la ciudadanía por su culpa, pero la citada investigación indica que, hasta 2020, el sistema escudriñaba no solo los archivos del aplicante, sino también sus redes sociales y las personas con las que interactua públicamente en internet.  

Todavía no está claro exactamente cómo funciona ATLAS, qué criterios usa para “marcar” a los inmigrantes o cuántas personas han perdido la ciudadanía por su culpa REUTERS | Kacper Pempe
Todavía no está claro exactamente cómo funciona ATLAS, qué criterios usa para “marcar” a los inmigrantes o cuántas personas han perdido la ciudadanía por su culpa REUTERS | Kacper Pempel / REUTERS

ATLAS maneja toda la información disponible de cada una de las personas que son parte del sistema de inmigración. Revisa no solo aquello que es público o que fue incluido en la solicitud de naturalización, sino también aquellos datos que puedan definirse como “clasificados”. 

Además rastrea relaciones que considere podrían tener un vínculo “con actividades delictivas o terroristas”, es por ello que aunque una ciudadanía sea aprobada, si el software encuentra pistas “sospechosas” en los perfiles sociales o cualquier parte de la red, en comentarios, fotos o videos, por ejemplo, la decisión puede ser revertida y terminar en una deportación.

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En 2020, por la pandemia de COVID-19, las revocaciones de ciudadanía se redujeron debido al cierre de las oficinas de inmigración, reveló un informe obtenido por Open Society Justice Initiative. Para abril de ese mismo año, al menos 2,628 casos estaban en la fase inicial de investigación y otros 1,265 fueron enviados a la oficina de fiscales de USCIS. Sin embargo, miles de aplicaciones siguen estancadas hasta hoy.

Un buscador automatizado que persigue "inconsistencias" en la vida de alguien, basado solo en su rastro en papel, podría provocar un castigo sin tomar en cuenta otros factores como errores de traducción, fallas de los abogados o incluso el mismo sistema de inmigración, denuncian los expertos consultados por la publicación.