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Un estudio equipara el trauma que sufrieron padres e hijos migrantes separados por Trump con la tortura

Una nueva investigación de Physicians for Human Rights indica que las familias separadas por la política de 'tolerancia cero' del Gobierno anterior sufrieron un trauma psicológico prolongado y severo por "un trato cruel, inhumano y degradante".

Por Suzanne Gamboa - NBC News

Niños y padres separados en la frontera por la Administración Trump experimentaron un trauma psicológico severo que en muchos de ellos ha persistido incluso tiempo después de haber sido reunificados, según los hallazgos del primer estudio cualitativo en la materia.

El estudio elaborado por Physicians for Human Rights, publicado en la revista científica arbitrada PLOS ONE concluyó que la separación de 31 padres e hijos cuyos casos fueron analizados a profundidad "constituye un trato cruel, inhumano y degradante" que incluso llega a "equipararse con la tortura", según su definición en la Convención de Naciones Unidas contra la tortura.

"En los casos analizados, es evidente que los funcionarios estadounidenses realizaron intencionalmente acciones que causaron dolor y sufrimiento severo con el fin de castigar e intimidar a los solicitantes de asilo, principalmente centroamericanos, para que no tramitaran sus solicitudes”, señala el estudio.

La política de 'tolerancia cero' del entonces presidente, Donald Trump, que separó a miles de niños de sus padres, se implementó completamente en mayo de 2018. Según la política, el Gobierno le quitaba los niños a sus padres en la frontera, aunque no todos habían cruzado ilegalmente, y procesaba a los adultos. Algunos padres fueron deportados sin sus hijos.

Tras enfrentar una fuerte reacción, Trump firmó una orden ejecutiva revirtiendo la política aproximadamente un mes después.

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Los médicos que entrevistaron y evaluaron a las familias migrantes reportaron que la mayoría de estas cumplían con los criterios de diagnóstico para al menos una condición de salud mental, como el trastorno de estrés postraumático, el trastorno depresivo mayor o el de ansiedad generalizada.

Los niños exhibieron comportamientos descritos como una regresión respecto a su edad, como llorar, no comer, tener pesadillas, dificultades para dormir, apego parental excesivo, aferrarse a los cuidadores, incontinencia urinaria y sentimientos recurrentes de miedo después de reunirse con sus padres.

Niños migrantes separados de sus padres en el campamento de Tornillo, Texas; el 19 de junio de 2018.Joe Raedle / Getty Images

Todos los padres de los que habla el estudio llegaron a la frontera estadounidense tras huir de una violencia significativa en sus países de origen.

En casi todos los casos, los niños también habían sido víctimas de secuestros o habían sido drogados, envenenados, amenazados de muerte o heridos por miembros de pandillas.

“Los padres confiaban en que el viaje a Estados Unidos garantizaría la protección de sus hijos”, indicó el estudio.

Los padres confiaban en que el viaje a Estados Unidos garantizaría la protección de sus hijos”

Physicians for Human Rights

Pero los padres y los niños les dijeron a los investigadores que los funcionarios estadounidenses los trataban de forma punitiva. Aseguraron que los funcionarios de inmigración les quitaron por la fuerza a sus hijos de los brazos y trasladaron a los padres a otras instalaciones mientras estos dormían.

Tres de los 19 padres exhibieron pensamientos suicidas.Los médicos que entrevistaron a padres e hijos no encontraron señales de que los inmigrantes estuvieran exagerando su trauma y problemas de salud mental o estuvieran tratando de engañar a otros, como han afirmado algunas personas que abogan por restringir la inmigración, según la organización no gubernamental.

El estudio se basa en un análisis de declaraciones juradas, de entrevistas y en evaluaciones que hicieron los médicos a niños y padres. Las declaraciones juradas de las entrevistas se utilizan para casos legales, incluidas solicitudes de asilo y demandas por daños causados ​​por la separación familiar.

La decisión de separar a los niños de sus padres se acordó a mano alzada en una reunión de asesores principales de Trump encabezada por el exasesor de inmigración Stephen Miller, según lo reportó nuestra cadena hermana NBC News anteriormente.

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La Casa Blanca explicó el mes pasado que más de 1,000 familias separadas en la frontera aún no se habían reunido.

El presidente, Joe Biden, ha expresado su apoyo a la compensación de las familias separadas, algunas de las cuales buscan una indemnización por daños del Gobierno. La Casa Blanca de Trump canceló un acuerdo para brindar atención de salud mental a las familias separadas, informó NBC News el año pasado.


Una madre migrante y su hija se reúnen tras haber sido separadas en la frontera.Getty Images

Kathryn Hampton, vicedirectora del programa de asilo de Physicians for Human Rights dijo que los hallazgos del estudio deben tomarse en las negociaciones de los acuerdos de reparación de la Administración Biden con las víctimas. Y que también debe considerarse a la hora determinar una cifra en dólares.

Los investigadores recomendaron que el Gobierno incluya apoyo de salud mental para los padres y los niños que fueron separados. También instaron a cambios en la forma en que las autoridades de inmigración los interrogan, incluido permitir que los niños permanezcan con sus padres durante las entrevistas de asilo o permitirles tomar descansos para ver a sus hijos.

El grupo de trabajo de la Administración Biden creó un sitio web para ayudar a las familias con la reunificación. Una demanda ha hecho que algunas familias reunidas sean elegibles para recibir servicios de salud de conducta.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos y el grupo de trabajo también ofrecen exámenes de detección y tratamiento para las condiciones de salud mental causadas por las separaciones, indicó Liza Acevedo, portavoz de la agencia, quien agregó que también se están buscando fondos para que el tratamiento y los servicios que reciban las familias puedan continuarse en el futuro.