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"Quiero emprender una vida normal": un cubano cruza el río Bravo con una sola pierna y retrata el drama del éxodo

“Lo pensé mucho antes de hacer el viaje, pero dije: ‘Voy a arriesgarme’”, cuenta Julio Martínez, un migrante con discapacidad cuya dura travesía por selvas y ríos pone al desnudo la desesperación de los cubanos en un éxodo que preocupa a Washington.

MIAMI, Florida.— La noche se vierte sobre Piedras Negras, México, y el río Bravo parece una carretera líquida por la que desfila una veintena de migrantes cubanos en un día reciente, buscando suelo estadounidense.

Julio Martínez, de 63 años, se abre paso en el agua con ayuda de dos compañeros a los que ha agarrado por los hombros. Martínez, quien solo tiene una pierna, dice que no habría podido surcar el río por su propia cuenta. Detrás suyo, alguien hace el favor de cargar sus bastones y la pierna prostética con la que salió de Cuba el 3 de abril, en un viaje sin regreso.

"Al ver que el agua daba un poquito por encima de la cintura, dos compañeros del grupo me dijeron que los cogiera por el cuello. Poco a poco fuimos rebasando la corriente hasta que llegamos a la orilla”, relata el cubano desde Miami, donde se reunió con su esposa, su madre y sus dos hijas tras una travesía de 21 días.

Apoyado por bastones y con su pierna de repuesto en una mochila, Martínez cruzó carreteras, selvas, ríos, puentes y farallones desde Nicaragua hasta la frontera sur de Estados Unidos.

“La prótesis es incómoda y solo me la pude poner en un pedazo del recorrido en Guatemala, pero tuve que quitármela porque me hizo una pelada”, cuenta. “En las condiciones (de salud) que estoy, lo pensé mucho antes de hacer el viaje. Pero dije: ‘Voy a arriesgarme’”.

Su caso retrata la desesperación de miles de cubanos que siguen abandonando la isla comunista hacia Estados Unidos en números récord, arriesgando la vida en complicadas travesías mientras en Cuba se profundizan el caos económico y las denuncias de represión política.

El cubano Julio Martínez, de 63 años, se reunió a finales de abril con su familia en un aeropuerto de Miami tras una travesía de 21 días por Centroamérica.
El cubano Julio Martínez, de 63 años, se reunió a finales de abril con su familia en un aeropuerto de Miami tras una travesía de 21 días por Centroamérica. Cortesía de la familia Martínez / Courtesy the Martinez family

Desde que Joe Biden tomó posesión, los cubanos han arribado a Estados Unidos en cifras tan altas que rebasaron por amplio margen el número de nacionales que escaparon durante la llamada crisis de los Balseros de 1994 (35,000), y son comparables con el éxodo del Mariel de 1980 (125,000).

Más de 100,000 migrantes cubanos llegaron a Estados Unidos desde el comienzo de la actual Administración, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

Solo en marzo de este año, la entrada irregular de cubanos por la frontera sur superó los 32,000. Y un mes después, en abril, esa cifra ascendió a unos 35,000, de acuerdo con datos aún no publicados que cita The Washington Post.

Nicaragua: un túnel de escape

La estampida nacional cubana ubica a esa nacionalidad como la segunda que más está cruzando la frontera de manera irregular, luego de los migrantes mexicanos.

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Muchos de los cubanos que buscan suelo estadounidense, como Martínez, están aprovechando el túnel de escape en que se ha convertido Nicaragua, que a finales de 2021 se convirtió en uno de los pocos países de la región y del mundo a donde los cubanos pueden viajar sin visa.

“En el avión en el que yo viajé a Managua (capital de Nicaragua), casi todos los cubanos tenían la intención de hacer la misma travesía que yo”, cuenta Martínez. Muchos de ellos, dice, cruzaron el río Bravo junto a él.

No está claro cuántos de los miles de cubanos que han cruzado la frontera sur emprendieron el viaje desde Nicaragua, pues CBP no publica información sobre la travesía de los migrantes.

Algunos miran con escepticismo la exención de visado de Nicaragua —uno de los pocos aliados de Cuba en la región— que se produjo en un momento de máxima tensión social dentro de la isla y luego de las protestas del 11 de julio, las más grandes en 63 años de castrismo, donde miles de cubanos exigieron un cambio de sistema político antes de ser reprimidos y, muchos de ellos, acusados de sedición y encarcelados.

“Esa apertura de Nicaragua a los migrantes cubanos es por lo menos sospechosa", dice a Noticias Telemundo Jorge Duany, experto en temas migratorios y director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida.

"Cuando se hizo el anuncio oficial, el Gobierno nicaragüense alegó que era para mejorar las relaciones comerciales y el turismo. Una funcionaria nicaragüense dijo incluso algo llamativo: que los cubanos que estaban llegando a su país era para ver los volcanes. Eso obviamente no tiene mucho sentido”, opina Duany.

El grueso de los que llegan a Managua, acota, no parecen ser turistas ni comerciantes, sino "gente que está desesperada por salir de Cuba y emprender el viaje hacia Estados Unidos”. 

Casi una decena de cubanos dentro de la isla dijeron a Noticias Telemundo que están haciendo preparativos para viajar a Nicaragua, rumbo a Estados Unidos. Algunos de ellos contaron que, para reunir el dinero de la travesía (unos $10,000) han puesto en venta sus casas y otras pertenencias.

"Además de un dinero que me regalaron, vendí mi moto eléctrica y otras cosas para pagarme el viaje", dijo Henry Piloto, un médico que recientemente llegó a Miami luego de comprar un pasaje La Habana-Managua, para luego atravesar parte de Centroamérica con la ayuda de coyotes, en un recorrido de un mes.

Estados Unidos está visiblemente preocupado por la fuga nacional cubana. A finales de abril, funcionarios estadounidenses y cubanos se sentaron a conversar sobre inmigración en Washington. Conversaciones de esta naturaleza y rango entre ambas partes no sucedían desde 2018, cuando la era Obama.

"Permitir una migración segura, legal y ordenada entre Cuba y Estados Unidos sigue siendo un interés mutuo de Estados Unidos y Cuba", dijo el Departamento de Estado de Estados Unidos en un comunicado tras la reunión. Washington busca "promover un mayor respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales en Cuba", agregó el comunicado.

Uno de los problemas para la Administración Biden es que, según reportes, Cuba se niega hace meses a aceptar vuelos de deportación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.

Noticias Telemundo contactó al Centro de Prensa Internacional de Cuba para conocer la posición de La Habana sobre estos reportes y su veracidad, pero no obtuvo respuesta inmediata.

Diversos medios también han reportado que Estados Unidos llegó a un acuerdo con México para que el país vecino acepte más deportados cubanos y nicaragüenses expulsados bajo la norma sanitaria conocida como Título 42.

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos no respondió a una pregunta de Noticias Telemundo sobre la veracidad del presunto acuerdo.

Punto álgido de descontento

Los cubanos no solo están llegando por tierra, sino que siguen arriesgándose por mar en embarcaciones improvisadas. Cientos de ellos han sido interceptados por la Guardia Costera en los últimos meses y otros han muerto intentando alcanzar las costas de Florida.

En esta imagen de la Guardia Costera de EE.UU. se observa a inmigrantes cubanos en una embarcación que se hunde, el 3 de febrero de 2022, a unas 40 millas de Key Largo, Florida.
En esta imagen de la Guardia Costera de EE.UU. se observa a inmigrantes cubanos en una embarcación que se hunde, el 3 de febrero de 2022, a unas 40 millas de Key Largo, Florida.AP / U.S. Coast Guard via AP

Cuba ha alegado históricamente que Estados Unidos alienta a la inmigración irregular, citando la Ley de Ajuste Cubano de 1966 que permite a los cubanos obtener la residencia permanente un año después de llegar a suelo estadounidense.

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El descontento social dentro de la isla ha tenido su punto más álgido en décadas durante la pandemia de COVID-19, cuando la fuente de ingresos más importante de la isla caribeña, el turismo, se paralizó casi completamente, complicando más todavía el acceso a medicinas y alimentos básicos. Las denuncias de represión política contra las voces disidentes también han jugado un papel.

"Yo vine por reunirme con mi familia, aparte de los problemas que tiene nuestro país, que son económicos y demás", cuenta Julio Martínez, el migrante cubano con discapacidad. Sus planes en Estados Unidos, dice, son "los de cualquier persona".

“Si pudiera trabajar, trabajo. Lograr poderme hacer una prótesis de más calidad", dice. "Y poder emprender, como cualquier ciudadano, una vida normal”.

La reportera Maylin Legañoa contribuyó con esta nota.