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“Tenemos secuestrado a su familiar”: le pidieron $5,000, pero su hermano perdido en la frontera nunca apareció

Los criminales que simulan secuestros de migrantes extorsionan a las familias que buscan a sus seres queridos perdidos en la frontera. Crean falsas pruebas de vida con imágenes extraídas de Facebook y exigen miles de dólares.

VAN HORN, Texas. — “Señor, quite su número de teléfono de aquí. Le pedirán dinero a cambio de información”. “Es peligroso poner el número. En las redes hay estafadores que no sienten el dolor del que sufre”. “La gente mala se lucra con el dolor ajeno”.

Son pequeñas advertencias en Facebook, diluidas entre miles de comentarios y cientos de fotos en grupos en línea que buscan a migrantes desaparecidos en la frontera

Algunos grupos criminales han convertido en la diana de sus estafas a las familias que buscan a seres queridos que desaparecieron en la frontera mientras migraban a Estados Unidos.

Tras apoderarse de datos y fotos en sus redes sociales, los estafadores acechan por WhatsApp y por teléfono a las familias. Les comunican supuestos secuestros de los familiares perdidos, recrean pruebas de vida falsas y piden miles de dólares por rescates que nunca ocurrirán.

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Noticias Telemundo Investiga habló, en cámara y fuera de cámara, con varias víctimas. Describen estafas que se alimentan de la esperanza de encontrar al migrante perdido, pero que también logran ser creíbles por la terrible realidad cerca de la frontera: los secuestros de migrantes ocurren a diario en la parte mexicana y las desapariciones han crecido en proporciones nunca vistas del lado estadounidense.

“Tenemos a su familiar”

A Rocío Palate, una inmigrante ecuatoriana de 47 años, le dio un vuelco el corazón cuando recibió el primer mensaje de WhatsApp.

“Nosotros tenemos a su familiar”, le escribieron. Ella dudó, desconfió, sospechó, pero también le arrastró el fuerte deseo de que su hermano José Luis estuviera vivo, esperando su ayuda desde la distancia.

Rocío Palate no se libera de sentir culpa sobre la desaparición de su hermano: "No pude hacer en ese momento nada porque no sabía cómo hacerlo".Damià Bonmatí

De José Luis Palate, un albañil de 41 años, no tenían noticias desde hacía dos meses.

Su hermana Rocío lo esperaba ansiosa en Nueva Jersey. A través del celular lo fue ayudando en cada paso del camino. Desde que se despidió de sus hijos en Ecuador cargando una maletita negra, hasta que le dijo que iban a saltar el muro, cerca de El Paso, Texas, el 28 de mayo de 2021.

Con temperaturas que rozaban los 100 grados Fahrenheit, se complicó todo tras el cruce. José Luis le envió una foto en la que se veían las puntas de sus zapatos y ante él desierto, sólo desierto. Estaba perdido.

El inmigrante desaparecido antes de salir de Ecuador.Cedida a Noticias Telemundo

Trataron de hablar, saber en qué lugar se encontraba, pero le quedaba poca batería en el celular. “Sentí su voz desesperada, agonizante”, explica su hermana. Durante el pico de calor de esa jornada, lo llamó varias veces, pero nunca respondía. La hermana pensó que ya estaba en custodia de la Patrulla Fronteriza y por eso no descolgaba. Hasta que contestó a las 9:48 de la noche:

— Ayúdame, ñaña. Diles que me vengan a recoger. Me he quedado dormido. Ayúdame’. Son las últimas palabras que él me dijo. Ya se le acababa la batería y allá colgó – recuerda Rocío.

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A la una de la madrugada timbró una vez más. Ya no dio más señal. El coyote que debía irlo a recoger tampoco respondió a las llamadas de Rocío.

En este desierto cerca de Van Horn, Texas, las autoridades locales han presenciado un auge de rescates, desapariciones y muertes de migrantes.Damià Bonmatí

Desesperada, Rocío llamó en los días siguientes al 911, a autoridades locales, consulares, y a grupos fronterizos de rescate. Explica que la embajada ecuatoriana le dijo que no se podía hacer nada, que necesitaban pasar 72 horas antes de denunciar la desaparición. 

Dos meses después, devastados por la falta de noticias de José Luis, la familia subió un post en un grupo de Facebook pidiendo ayuda por la desaparición.

Hay varias páginas en Facebook en las que se mezclan mensajes desesperados, ávidos de pistas, con algunos anuncios felices de “se encontró con vida” que dan esperanza al resto. Cada mensaje va acompañado por imágenes, muchas de ellas selfies sonrientes y fotos familiares felices de los sujetos antes de que su rastro se perdiera en el camino hacia el Norte.

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Y fue, tras esa publicación ante decenas de miles de usuarios potenciales, que empezaron a contactar a esta inmigrante ecuatoriana.

Rocío camina, junto a una familiar, por el barrio en el que esperaban a José Luis cuando migró desde Ecuador hacia la frontera sur de Estados Unidos.Milton Verdugo

“Te entrego a tu hermano”

Eran números de teléfono mexicanos. Se fueron combinando los mensajes escritos, los audios de voz y las llamadas. Pero todo era fugaz, todo iba desapareciendo del chat al segundo después de que Rocío los viera. Eso le hizo dudar.

“Si quieres tener a tu familiar a tu lado, deposita 5,000 dólares ahorita y te entrego a tu hermano en tal punto cerca de San Antonio”, explica que le dijeron.

Ella pidió pruebas de vida. Le empezaron a enviar fotos de su hermano. Una de ellas, como en la imagen que tenemos de las películas de secuestros, con él sosteniendo un rótulo con la fecha de ese día escrita. Otra en la que parecía triste. También un video en el que se veía a un hombre echado, con media cara tapada. Todo aparecía y desaparecía de manera instantánea.

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A la familia le dio tiempo a tomar capturas de pantalla. En frío, dudaron de nuevo. Las fotos parecían falsas, como pegadas, y el hombre del video podía ser cualquier hombre de nariz afilada. Ella pedía hablar con su hermano, pero nunca lo lograba.

Sin embargo, los supuestos secuestradores llamaron a Rocío y mencionaron detalles íntimos de su hermano.

Los interlocutores pusieron un ultimátum a Rocío: si no pagaba 5,000 dólares, decían que iban a matar a su hermano.

“Me dijeron el nombre de su hija y de su hijo. Yo digo: ¿y ellos cómo saben? Los dos niños. Entonces ahí fue cuando más yo supe que ellos sí tenían a mi hermano”, relata Palate en una entrevista con Noticias Telemundo Investiga.

Los interlocutores pusieron un ultimátum a Rocío: si no pagaba, iban a matar a su hermano. Y esa noche de domingo, 10 minutos antes de que cerrara la tienda de envío de dinero, Rocío fue a hacer un pago de 5,000 dólares.

“Pensé que ellos le tenían y en ese momento no me importó nada. Lo único que quería es que suelten a mi hermano y me lo devuelvan. Porque la vida de él valía más que eso y no me importó, porque el dinero, uno trabajando lo hace, pero la vida no”, dice ahora entre llantos.

Corriendo, siguió todas las instrucciones: pagó el dinero fraccionado en cinco discretos pagos de 1,000 dólares. Cada envío a una cuenta mexicana, cada cuenta a nombre de una persona diferente, todas mujeres. Y había dos condiciones más: tenía que romper todos los comprobantes de pago en pedazos y enviarles un video mientras los destruía.


Una supuesta prueba de vida de José Luis Palate que los estafadores enviaron a su hermana, Roció.Milton Verdugo / Noticias Telemundo

Y hasta ahí. Nada más. Nadie les confirmó el pago. Ningún teléfono volvió a dar señal. Y nunca supieron nada de José Luis.

Rocío se dio cuenta de la estafa. Allí vio claramente todos esos pliegos mal cosidos que la esperanza no le había dejado ver hasta entonces.

“Todo el mundo podía ver sus fotos”

¿Por qué no se dio cuenta de que tenían su número de teléfono por Facebook? ¿O que nunca le hablaron de su hermano sino de su familiar? ¿Y que borraban todos los mensajes y todas las fotos inmediatamente? ¿Y cuando pedía hablar con su hermano siempre antes se cortaba la llamada? ¿Y los fotomontajes de las pruebas de vida?


Las supuestas pruebas de vida usaban el perfil de José Luis Palate en varias fotos de su Facebook.Cedidas

“Me di cuenta de dónde ellos lo sacaron. Buscaron el nombre de él y, como él tenía el Facebook abierto, todo el mundo podía ver sus fotos”, explica ahora mirando atrás.

Habían recortado el rostro de fotos de su perfil público en Facebook y habían obtenido los nombres de sus hijos de las etiquetas de las fotos.

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Semanas después, nuevos estafadores probaron otra vez con ella, también diciendo que tenían a su hermana, pero esa vez ya no cayó en la misma piedra.

El método se repite

Sin datos oficiales para saber la envergadura de la estafa, la práctica parece afectar a múltiples familias que han denunciado públicamente la desaparición de sus seres queridos en el camino migrante.

“Por las comunicaciones que hemos estado haciendo en Facebook por la desaparición, nos han llegado muchísimos, muchísimos mensajes, pero todo son fotos editadas. Incluso recibimos una llamada y nos estafaron”, explicó la hermana de un migrante desaparecido que no quiso publicar su nombre por temor a las represalias por parte de los estafadores.

Nos han llegado muchísimos, muchísimos mensajes, pero todo son fotos editadas".

familiar de un migrante desaparecido a la que estafaron

Su familiar cruzó la frontera con un grupo de migrantes liderados por un coyote, pero lo dejaron atrás en el monte, cerca de Uvalde, Texas, porque se lesionó y no podía seguir el ritmo del grupo. Nunca más supieron de él.

El modus operandi se repite: anuncio en redes, contacto por privado, dudosos fotomontajes como pruebas de vida, y supuestos rescates de miles de dólares.

El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), que tiene un brazo dedicado a investigar la criminalidad vinculada al contrabando de personas, dijo a Noticias Telemundo Investiga que no tiene constancia de estas estafas. Sólo han conocido casos reales de secuestros, dijo por teléfono una portavoz en el sur de Texas.

Pero algunos condados de la frontera texana sí saben de estas extorsiones.

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En el condado de Culberson, en el oeste de Texas, su sheriff se declara superado por el incremento sin precedentes de desaparecidos y fallecidos en su jurisdicción, una zona remota, arisca, y de temperaturas extremas, que se considera una de las áreas más riesgosas para cruzar clandestinamente la frontera.

Durante un patrullaje con Noticias Telemundo Investiga, el sheriff, Oscar Carrillo, recibió una llamada de una familia que había denunciado la desaparición de un ser querido. Tenían novedades.


El sheriff Óscar Carrillo mientras busca a un migrante desaparecido, gracias a mapas y datos proveídos por la familia.Damiá Bonmatí

Al otro lado del teléfono, se oía la voz preocupada de una mujer mexicana: “Nos están pidiendo 5,000 dólares por entregarlo. Pero la foto, la verdad, no nos convence. Ya la mandamos a examinar y es un fotomontaje”, dijo esta familiar, a quien le saltó la alarma.

El sheriff no se sorprendió al escucharla, pero se estremeció igual por tan retorcida estafa: “Es posible, es lo que hacen los carteles, extorsionan, sacan dinero a las familias”, dijo tras colgar la llamada con la familiar. Manejamos durante millas y millas ante unos imponentes cerros que la mayoría de migrantes deben superar para llegar a la primera carretera donde los traficantes lo pretenden recoger.

Los criminales, nos dijo, se aprovechan de que los reportes de desapariciones en la frontera están en niveles nunca vistos. 


La Patrulla Fronteriza reportó un aumento de migrantes fallecidos en el año fiscal 2021.

Las búsquedas y rescates de migrantes en la frontera pasaron de 4,920 en el año fiscal 2019, antes de la pandemia, a 12,833 en el año fiscal 2021, según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

Y también las muertes: las autoridades encontraron 557 cuerpos en el año fiscal 2021, casi el doble que en 2019, antes de la pandemia. El drama ha sido especialmente agudo en el oeste de Texas, donde se encuentra este sheriff.

La última foto que José Luis envió a su hermana Rocío.Cedida a Noticias Telemundo Investiga.

En el área de El Paso, donde se perdió José Luis, el hermano de Rocío, esos rescates escalaron una cifra difícil de creer, un 5,500%.

A la hermana, lo que más le quita el sueño no es haber pagado 5,000 dólares a unos estafadores, lo que más la carcome es que no le dijo a su hermano que llamara al servicio de emergencias 911.

Días después de la desaparición, una policía local le dijo a Rocío que su hermano debería haber llamado al 911 cuando se perdió, en vez de confiar que la hermana en Nueva Jersey, a miles de millas, lograría que los traficantes lo fueran a recoger.

“Pienso en mi hermano todo el tiempo”, dice Rocío. “Pienso que cuando él me pidió ayuda yo no pude hacer nada. Pienso que yo tengo la culpa porque no pude hacer en ese momento nada, porque no sabía cómo hacerlo. Sólo le pido a Dios que él esté vivo, pero a veces pienso lo peor. Es que no hay otra explicación: porque, si no, ¿dónde está?”.

Puede contactar a los autores de este reportaje aquí: damia.bonmati@nbcuni.com