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Qué significa para los migrantes que Estados Unidos haya suspendido acuerdos sobre asilo con países de Centroamérica

La decisión de la Administración Biden de poner fin a los acuerdos con Guatemala, Honduras y El Salvador se enmarca en una serie de medidas dirigidas a desmantelar políticas migratorias introducidas por Trump.

El Gobierno del presidente, Joe Biden, anunció este sábado que ha puesto fin a acuerdos con tres países de Centroamérica —Guatemala, Honduras y El Salvador— firmados por la administración del exmandatario Donald Trump para poder deportar allí a migrantes que buscaron asilo en Estados Unidos. 

Uno de estos tratos, firmado con Guatemala, llevaba suspendido casi un año por la emergencia sanitaria por el coronavirus. Los acuerdos con El Salvador y Honduras, en cambio, nunca se implementaron, según explicó el Departamento de Estado. 

Estos pactos, conocidos como 'de tercer país seguro', requerían que los solicitantes de asilo que habían pasado por esos países antes de llegar a la frontera de Estados Unidos buscaran protección allí primero. Así, se pretendía reducir el volumen de ingresos al país por la frontera. 

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Esta medida se suma a varias otras que Biden y su Gobierno han anunciado en materia migratoria en los primeros días en el cargo y que están dirigidas a revertir políticas anti-inmigrantes de su antecesor

“Estados Unidos ha suspendido e iniciado el proceso para terminar los Acuerdos de Cooperación de Asilo con los Gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras como los primeros pasos concretos en el camino hacia una mayor asociación y colaboración en la región trazada por el presidente Biden”, dijo el secretario de Estado Anthony Blinken.

Migrantes deportados desde Estados Unidos a Guatemala en el verano de 2019. AP / AP

Qué supone la medida para los migrantes en la frontera 

Desde que se implementó el acuerdo con Guatemala fueron deportados allí unos 945 migrantes, según un reporte del Senado citado por el diario The Washington Post. Muchos de ellos no eran ciudadanos de ese país, sino de los vecinos El Salvador y Honduras, pues los tratos firmados con Estados Unidos lo permitían. 

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De acuerdo con ese informe, nadie obtuvo asilo hasta enero de este año, y la gran mayoría siquiera intentó solicitarlo. El Post destaca como Guatemala sea un país muy poco preparado para gestionar solicitudes de protección internacional y ofrecerla, ya que tiene, así como sus vecinos, otros problemas como pobreza y violencia. 

Si bien hasta ahora el número de personas que han sufrido este revés del destino de acabar deportadas en un lugar con los mismos problemas del que habían dejado huyendo es reducido respecto al de lass decenas de miles que han solicitado asilo a Estados Unidos, de pronto la suspensión de los acuerdos de tercer país seguro deberían suponer que nadie más corra el riesgo de vivir la misma experiencia bajor esos supuestos

El Gobierno quiso dejar claro que el fin de esos pactos, sin embargo, “no significa que la frontera de Estados Unidos esté abierta", según dijo Blinken. Pero manifestó la intención que cambiar manera de abarcar las migraciones procedentes de Centroamérica —en gran aumento en los últimos meses después del parón por la pandemia— respecto a cómo lo hacía la Administración Trump.

La idea es ayudar a los países de procedencia de los migrantes —golpeados, además que por la crisis sanitaria global del COVID-19 y por problemas estructurales de violencia y pobreza, también por los recientes desastres naturales provocados por el paso de los huracanes Eta y Iota— a desarrollar oportunidades de una mejor vida para sus ciudadanos y así evitar que sean obligados a emigrar. 

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, reveló tras la primera llamada por teléfono con el nuevo mandatario estadounidense que Biden se comprometió a destinar 4.000 millones de dólares para impulsar el desarrollo de Honduras, El Salvador y Guatemala y frenar así la migración forzada.

Mientras tanto, inmigrantes cruzan la frontera y quedan liberados

Estados Unidos también tenía un acuerdo con México desde principios de la pandemia para que este país aceptara a migrantes expulsados por el vecino del norte en cuanto cruzaran la frontera con la justificación alegada del riesgo sanitario que supondría acogerlos en su propio sistema de recepción de extranjeros. 

Pero una reciente ley mexicana ha provocado un cambio sustancial de la situación en la frontera, ya que establece que el país ya no va a aceptar a familias o menores no acompañados devueltos por Estados Unidos

Y debido a que varios centros de detención de migrantes estadounidenses ya no tienen capacidad para recibir a más personas, el Gobierno ha empezado a dejar en libertad en Texas a cientos de los migrantes que recién cruzaron la frontera, a la espera de que se procesen sus solicitudes de asilo. 

Aún no está claro si esta medida es estrictamente temporal o seguirá en el tiempo. Muchos migrantes que han llegado a la frontera recientemente se sienten esperanzados de que la nueva Administración les brindará un trato menos duro que lo que hacía Trump. Y hay activistas que ven favorablemente las primeras medidas migratorias de Biden. 

Pero Blinken advirtió: "Si bien estamos comprometidos a ampliar las vías legales para la protección y las oportunidades aquí y en la región, Estados Unidos es un país con fronteras y leyes que deben cumplirse".

Con información de AP, EFE y The Washington Post.