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Más de 100,000 migrantes interceptados en la frontera en febrero. La creciente llegada de menores agrava la crisis humanitaria

La Patrulla Fronteriza ha interceptado a casi 3,000 niños de menos de 12 años desde octubre, pero insiste en su mensaje de que "la frontera no está abierta".

El Gobierno que preside Joe Biden puso cifras este miércoles al aumento de cruces en la frontera con México: en febrero fueron interceptados más de 100,000 inmigrantes. 

"Continuamos viendo un incremento mensual de la inmigración ilegal en nuestra frontera sur", afirmó este miércoles Troy Miller, responsable en funciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés).

Esas 100,441 detenciones son un 28% más que en el mes anterior y marcan una tendencia al alza en este año fiscal 2021, que empezó en octubre, y en el que ya se duplican las cifras totales del año anterior (atípico en cualquier caso por la pandemia de coronavirus). 

Pero el mayor reto para el Gobierno federal parece ser la llegada de menores solos. Solo en febrero, la Patrulla Fronteriza detuvo a 9,457 menores que no iban acompañados por ningún adulto y, en lo que va de año fiscal, esa cifra llega casi a los 30,000.

La frontera sigue prácticamente cerrada para los inmigrantes adultos que llegan sin niños, que son devueltos de inmediato en virtud a una orden aún en vigor emitida por el expresidente Donald Trump para cerrar la frontera por la pandemia. Sin embargo, a los menores y familias sí se les admiten sus solicitudes de asilo, en un cambio de políticas ejecutado por Biden tras su llegada a la Casa Blanca. 

La CBP detalló que más de 3,000 niños que llegaron solos en este año fiscal tienen menos de 12 años. Legalmente, el procesamiento de menores es diferente al del resto de migrantes, y deben pasar a la red de albergues del Departamento de Salud y Servicios Humanos en menos de 72 horas.

Pero, pese a las preguntas de la prensa, el comisionado de CBP no detalló cuántos menores solos se encuentran de media en las instalaciones fronterizas, ni cuánto tiempo pasan en ellas.

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Un reporte periodístico de NBC News apuntó que una parte de esos menores pasan más tiempo del debido en los centros de procesamiento de Patrulla Fronteriza, que no están diseñados para acoger a niños solos. Allí, esperan en bancos o cobijas en el suelo.

El incremento también se debe en parte a la mayor llegada de grupos familiares, normalmente un adulto con un menor. Han llegado un 164% más en este año fiscal.

Sin embargo, los funcionarios evitaron dar la cifra de cuántas familias están siendo liberadas para seguir sus casos de asilo fuera de la detención. Esa política que la Administración Biden ha retomado com fuerza es también la que más críticas levanta entre sus oponentes.

En contra de la retórica de líderes republicanos y de algunos agentes fronterizos, el Gobierno de Biden quiso huir de la falsa idea de fronteras abiertas.

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“La frontera no está abierta”, dijo Miller, “no crean a los traficantes de seres humanos que ponen a las poblaciones migrantes”.  La CBP asegura que, en febrero, hubo más de 72,000 expulsiones casi inmediatas merced a la citada orden de Trump por la pandemia.

La Administración demócrata insiste en muchas de sus comunicaciones que la mayoría de migrantes son retornados casi al instante a México, algo permitido en pandemia bajo el Título 42 que considera esas entradas como un riesgo a la salud pública. En febrero las expulsiones también fueron una mayoría.

Una niña juega en un campamento para solicitantes de asilo, en Matamoros, México.AP

Sin anunciar el viaje ni permitir el acceso a medios, el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, viajó a la frontera el sábado 6 para reunirse con agentes en el terreno y visitar varias instalaciones donde hay migrantes recién cruzados en custodia. Pasó por un centro de procesamiento de familias migrantes en Donna, Texas, y un albergue para menores no acompañados en Carrizo Springs, Texas, según fuentes congresionales.

Aunque Mayorkas dijo la semana pasada que la situación no es de crisis en la frontera, esa visita de altos funcionarios del Gobierno de Biden se interpretó por las autoridades locales como una prueba de que la llegada de migrantes está poniendo a prueba al Gobierno federal.

De hecho, desde este lunes, la CBP empezó a volar familias migrantes desde el Valle del Río Grande, epicentro del auge de llegadas, hasta El Paso, Texas, y otros sectores fronterizos para “procesar a los individuos de la manera más segura y expedita posible”, respondió a Noticias Telemundo el portavoz Roger Maier.

Además, varias ciudades de Texas han alzado la voz por lo que consideran una “crisis” de recursos en la zona. Allí, los alcaldes y las ONGs están poniendo de su parte para recibir a las familias migrantes liberadas por la Administración Biden y también para hacerles las pruebas de COVID-19. La CBP dijo a Noticias Telemundo que no tiene capacidad para testear a los migrantes y solo deriva a las autoridades locales aquellos que presentan síntomas.

El gobernador texano, Greg Abbott, uno de los máximos litigadores contra las administraciones demócratas, viajó a la frontera esta martes. Sobrevoló en helicóptero la zona y habló ante los medios rodeado de decenas de patrullas estatales.

“Hay una crisis en la frontera de Texas ahora mismo”, dijo Abbot. Culpó a las supuestas “políticas de fronteras abiertas” de Biden y, especificamente, apuntó a la reentrada de migrantes bajo el programa ‘Remain in Mexico’ y también al procesamiento de familias migrantes para liberarlas.

Abbott tuvo de su parte al sindicato de Patrulla Fronteriza, a través del cual una parte de los agentes fronterizos dan su parecer de la situación.

“Hay mucho movimiento. Si no hacen algo para pararlo, va a salirse de control”, dijo Chris Cabrera, su portavoz, a Noticias Telemundo.