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El Pentágono rechaza la petición del Distrito de Columbia de desplegar la Guardia Nacional por la llegada de migrantes en autobús

Un funcionario del Gobierno dijo que FEMA liberó fondos suficientes para gestionar el flujo de inmigrantes. La alcaldesa de Washington D.C. habla de "crisis humanitaria creciente".

Por Lolita C. Baldor - The Associated Press

El Pentágono rechazó el viernes la petición del Distrito de Columbia para que la Guardia Nacional ayude en la gestión de la "crisis humanitaria creciente", en palabras de la alcaldesa, provocada por la llegada de miles de inmigrantes que están siendo trasladados en autobús a la capital desde Texas y Arizona.

El secretario de Defensa, Lloyd Austin, se negó a proporcionar personal de la Guardia y el uso de la Armería del Distrito de Columbia para prestar apoyo en el arribo a la ciudad, según funcionarios del Gobierno.

La alcaldesa Muriel Bowser anunció el viernes que podría enviar una solicitud "más específica", y afirmó que es la primera vez que se deniega la petición de ayuda de la Guardia Nacional al Distrito de Columbia.

Un funcionario que habló bajo condición de anonimato aseguró que el programa de alimentos y refugio de la Agencia Federal para Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) ha facilitado fondos para gestionar la afluencia masiva de migrantes a la ciudad, unos recursos que, según explicó, son suficientes en este momento.

Bowser pidió formalmente a la Casa Blanca el mes pasado el despliegue diario de 150 miembros de la Guardia Nacional, así como "un lugar federal adecuado" que pueda convertirse en centro de alojamiento y procesamiento masivo. En este sentido, propuso la Armería del Distrito de Columbia como un candidato apropiado.

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El gobernador de Texas, Greg Abbott, y el de Arizona, Doug Ducey, ambos republicanos, anunciaron en primavera sus planes para enviar a la capital autobuses cargados de migrantes, en respuesta a la decisión del presidente Joe Biden de poner fin al Título 42, una medida impuesta por el exmandatario Donald Trump al inicio de la pandemia del coronavirus que restringía la entradas de migrantes al negarles la posibilidad de solicitar asilo por cuestiones sanitarias. La norma sigue en vigor por orden judicial.

Desde abril hasta mediados de julio habían sido enviados unos 5,200 inmigrantes en autobús de Texas al Distrito de Columbia. Desde mayo hasta el 3 de agosto, más de 1,300 habían sido mandados desde Arizona. Ambos gobernadores califican esta práctica como un viaje gratuito y voluntario -pagado por los contribuyentes estatales-, que acerca a los inmigrantes a sus familiares o redes de apoyo.

Pero Bowser criticó el mes pasado el traslado de migrantes, asegurando que los solicitantes de asilo están siendo "engañados" porque muchos se encuentran lejos de sus destinos finales y son abandonados en Union Station, cerca del Capitolio. A menudo llegan sin recursos y sin saber qué hacer a continuación.

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La alcaldesa contó el viernes a periodistas que el Pentágono parece estar preocupado "por la naturaleza abierta de nuestra petición" y vaticinó que una solicitud más específica ayudaría.

"Queremos seguir trabajando con el Departamento de Defensa para que entiendan nuestras necesidades operativas y para asegurarnos de que las consideraciones políticas no formen parte de su decisión", manifestó. En su opinión, "la crisis" no hará más que empeorar. "Necesitamos la Guardia Nacional. Si fuéramos un estado, ya lo habría hecho", subrayó.

Una coalición de organizaciones benéficas locales colabora para ofrecer alimentos y alojamientos a los migrantes, con la ayuda de una subvención de un millón de dólares de FEMA. Pero los responsables de estas asociaciones han advertido que tanto sus recursos como su personal estaban a punto de agotarse.

"Esta dependencia de las ONG no está funcionando y es insostenible: están desbordadas y carecen de fondos", recalcó Bowser. En repetidas ocasiones ha afirmado que el flujo de llegadas está poniendo a prueba la capacidad de su Gobierno para atender a sus propios residentes sin hogar y ahora requiere una respuesta federal.

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Bowser criticó duramente a Abbott y Ducey, acusándoles de fomentar "un cruel juego político" y de haber "decidido utilizar a personas desesperadas para ganar puntos políticos".

Abbott justificó que "la negativa de Biden a reconocer la crisis causada por sus políticas de frontera abierta" obligó a Texas a "tomar medidas sin precedentes para mantener la seguridad de nuestras comunidades". Según él, los migrantes están siendo dejados en la Terminal de Autobuses de la Autoridad Portuaria.

"Además de Washington, D.C., la ciudad de Nueva York es el destino ideal para estos migrantes, que pueden recibir la abundancia de servicios de la ciudad y la vivienda que el alcalde Eric Adams ha presumido dentro de la ciudad santuario", reiteró Abbott.

En respuesta, Fabien Levy, portavoz de Adams, tuiteó que "el uso continuado de seres humanos como peones políticos por parte de Abbott es repugnante. NYC seguirá acogiendo a los solicitantes de asilo con los brazos abiertos, como siempre hemos hecho, pero seguimos necesitando el apoyo de D.C.".

Como alcaldesa del Distrito de Columbia, Bowser no tiene autoridad para ordenar personalmente el despliegue de la Guardia Nacional, una cuestión que ha adquirido una gran carga emocional en los últimos años como símbolo del arraigado estatus del distrito como menos que un estado.

Su limitada autoridad le impidió contribuir más en la gestión del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de partidarios de Trump. Cuando quedó claro que la Policía del Capitolio estaba superada por la multitud, Bowser no pudo desplegar inmediatamente la guardia del distrito. En su lugar, se perdió un tiempo crucial mientras se estudiaba la solicitud dentro del Pentágono, y los manifestantes arrasaron con el edificio.