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El mortal tramo del Tapón del Darién entre Colombia y Panamá no frena la migración

Las autoridades han recuperado 50 cadáveres en esta zona selvática que se considera prácticamente impenetrable. Sin embargo, el flujo migratorio hacia el norte no cesa.

Por Erika Angulo y Gabe Gutiérrez - NBC News

NECOCLÍ, Colombia — Cada día hacen cola antes del amanecer, con los pasaportes en la mano. Miles de migrantes y sus hijos permanecen de pie durante horas en esta ciudad costera del oeste de Colombia, esperando un asiento en un barco que les lleve un paso más cerca de Estados Unidos, en una etapa increíblemente peligrosa del viaje.

Los migrantes pagan el equivalente a 40 dólares para viajar en barco desde Necoclí hasta Acani, cerca de la frontera de Colombia con Panamá. Luego viene la parte más peligrosa de la travesía hacia Norteamérica: el Tapón del Darién, un tramo de selva de 62 millas (100 kilómetros) sin caminos y sin ley, dirigido por contrabandistas y ladrones.

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Las autoridades panameñas han recuperado 50 cadáveres este año, pero creen que el número de muertos es mucho mayor.

Alrededor del 90% de los 82,000 inmigrantes que se calcula que han llegado a esta ciudad, antes dormida, desde enero de este año han nacido en Haití, según la agencia de protección civil de Colombia. Viven hacinados en habitaciones de hotel o en tiendas de campaña a lo largo de la playa, sin baños cercanos.  

Utnica, de 5 años, observa cómo su madre lava la ropa en un cubo con agua de mar con jabón. Se sientan junto a su tienda de campaña bajo el caluroso sol. Tienen familia en Orlando, Florida. “Quiero empezar una nueva vida y encontrar un trabajo”, cuenta Desir, su madre.

El mes pasado, Estados Unidos deportó a miles de migrantes haitianos que llegaron a Del Río, Texas, aplicando el Título 42, una restricción fronteriza aprobada por el Gobierno del expresidente Donald Trump para evitar la propagación del COVID-19 y que sigue vigente bajo el mandato de Joe Biden.

Un migrante duerme cerca de la playa en Necoclí, Colombia, al amanecer del jueves 29 de julio de 2021.Ivan Valencia / AP

Aun así, los traficantes están alimentando la percepción entre los migrantes de que podrían quedarse en Estados Unidos si hacen el viaje.

Cada día llegan a Necoclí más de 1,000 inmigrantes, pero Panamá sólo acepta 500 al día, lo que crea un enorme cuello de botella. En Estados Unidos, las autoridades de Seguridad Nacional prevén que podría haber una oleada de migrantes que intenten cruzar la frontera estadounidense en octubre.

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Muchos de los migrantes haitianos vivían en Chile y Brasil desde el terremoto de 2010 que dejó a 1.5 millones de personas sin hogar en Haití. Encontraron trabajo en esos países, hasta que la pandemia de coronavirus hizo mella en las economías latinoamericanas y las autoridades empezaron a reprimir a los inmigrantes indocumentados, muchos de ellos refugiados haitianos.

Fritz Nor está junto al mar con su hijo de 6 meses, King, nacido en Brasil. Está previsto que parta dentro de dos semanas con su mujer y su bebé. Nor es consciente de que cruzar el Tapón del Darién es peligroso.

Pero eso no le disuade. “Esto no es vida para una familia”, dijo Nor, que era trabajador de la construcción en Brasil. “Quiero ser un hombre libre. Quiero documentos para poder trabajar”.

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El Gobierno de Chile exige a todos los migrantes que entraron en el país antes de marzo de 2020 que entreguen una serie de documentos de sus países de origen, incluyendo la comprobación de sus antecedentes penales para legalizar su situación. 

Migrantes haitianos en su camino hacia Panamá por el Tapón del Darién en Acandi, Colombia, el 28 de septiembre de 2021.Mauricio Dueñas Castañeda / EFE

La mayoría de los haitianos dicen que tendrían que viajar a su país para obtener esos documentos en persona, porque no están disponibles en línea en el anticuado sistema de registro del país.

Los haitianos que logran cruzar la frontera con Estados Unidos corren el riesgo de ser expulsados de vuelta a Haití. El Gobierno de Biden ha expulsado a más haitianos que durante toda la presidencia de Trump, según una investigación de la Haitian Bridge Alliance (HBA), una organización sin ánimo de lucro del sur de California que aboga por los migrantes haitianos.

El 29 de septiembre, la policía metropolitana de Chile, con la ayuda de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), desarticuló una red de tráfico de migrantes que los ayudaba a llegar a México y Estados Unidos.

El jefe de la brigada de tráfico de personas de la policía metropolitana, Giordano Lanzarini, comunicó que en lo que va de año el grupo había trasladado a más de 1,000 haitianos, entre ellos muchos niños que viajaban solos.

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“No tenemos una cifra precisa de cuántos han ingresado a Chile, pero sabemos que entraron alrededor de 50 o 60 personas por día”, explicó Lanzarini sobre los contrabandistas durante una conferencia de prensa. Utilizando el servicio de mensajería WhatsApp, los nueve sospechosos arrestados supuestamente atraían a los migrantes para que viajaran al norte por carretera.

Con miles de personas ya en Necoclí, y sólo cientos de ellas autorizadas a salir cada día, la ciudad se ha convertido en un punto de estrangulamiento crucial en el flujo de quienes buscan refugio en el norte.