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"De brazos cruzados y sin saber español". Denuncian inexperiencia de trabajadores en un refugio para menores migrantes en Texas

La empresa encargada de cuidar a miles de niños migrantes no tenía experiencia en el cuidado de niños y sus empleados no sabían español y en un muchos casos no atendían o cuestionaban la salud de los menores, según denunciaron dos trabajadores federales.

Por Julia Ainsley - NBC News

WASHINGTON — Los niños alojados en uno de los albergues más grandes para menores migrantes no acompañados de la Administración Biden fueron vigilados por contratistas que no sabían español ni tenían experiencia en el cuidado infantil. Generalmente permanecían de brazos cruzados al borde de carpas abarrotadas, según dos trabajadores federales que han presentado una denuncia por irregularidades ante el Congreso.

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El contratista del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por su sigla en inglés) Servpro, está especializado en la limpieza de desastres causados ​​por inundaciones, incendios y tormentas. No hay ningún registro que pruebe que tuvieron algún contrato relacionado con el bienestar infantil antes de que se hicieran cargo del cuidado de casi 5,000 niños que estaban alojados en las instalaciones de Fort Bliss, Texas, en mayo.

A finales de junio, Fort Bliss albergaba a menos de 800 niños, según el secretario de Salud y Servicios Humanos, Xavier Becerra. El centro ha sido objeto de repetidas denuncias de atención inadecuada a los niños.

Una portavoz de Servpro Industries explicó que el contrato fue celebrado por el titular de una franquicia sin el conocimiento de la empresa y que, por lo tanto, Servpro no tenía ningún comentario sobre estas acusaciones. Servpro dispone de más de 1,700 franquiciados.

"Cuando nos dimos cuenta de este problema, informamos inmediatamente al operador de la franquicia que estas no son ofertas de servicios de Servpro aprobadas", alegó Kim Brooks, portavoz de Servpro. "El operador de la franquicia nos ha informado que ya no brinda estos servicios a través de Servpro", añadió.

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Servpro Industries no proporcionó el nombre de la franquicia cuando se contactó, y los denunciantes no sabían qué franquicia tenía el contrato, solo que los trabajadores del contratista usaban uniformes de Servpro con el lema "Como si nunca hubiera sucedido".

Fort Bliss alberga viviendas temporales para migrantes en Texas, en una imagen de junio de 2018.Joe Raedle/Getty Images file

Dos trabajadores federales de Fort Bliss, Laurie Elkin y Justin Mulaire, presentaron la denuncia este miércoles para compartir públicamente sus experiencias en las instalaciones bajo el liderazgo de Servpro desde mayo hasta principios de junio.

Elkin y Mulaire son abogados de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo federal en Chicago que estaban empleados temporalmente en Fort Bliss cuando la Administración Biden pidió voluntarios en todo el Gobierno federal para ayudar a lidiar con la afluencia de niños no acompañados que cruzan la frontera sur.

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"El personal del contratista les dijo a Elkin y Mulaire que no habían recibido capacitación antes de comenzar a trabajar y que tenían poca orientación sobre cuál era su función", señalan Elkin y Mulaire en su denuncia, que se envió el miércoles a los comités de la Cámara de Representantes y el Senado, así como el inspector general de Salud y Servicios Humanos.

Los abogados de los denunciantes alegaron que "las condiciones que presenciaron causaron daños físicos, mentales y emocionales que afectaron a decenas de niños" y que la dirección de Fort Bliss ignoró sus preocupaciones. La denuncia no alega un comportamiento ilegal, sino una mala gestión y una amenaza para la salud y la seguridad públicas.

Los supervisores de Servpro eran responsables de gestionar las grandes carpas, en ese momento llenas con entre 1,000 y 1,500 niños, según Elkin y Mulaire, donde "no tenían interacción con los niños y generalmente se quedaban callados, mirando pasivamente a los menores".

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Muchos de los contratistas de Servpro veían el trabajo más como "un control de multitudes que como de atención a los jóvenes" y que usaban música fuerte y, en una ocasión, un megáfono para despertar a los niños por la mañana.

Mulaire dijo que la proporción de detenidos federales por empleados de Servpro en la carpa de los niños que supervisó era de 1 a 6 cuando se fue en junio.

Se alega que los contratistas de Servpro le dijeron a Elkin y Mulaire que ninguno de los supervisores del centro debía interactuar con los niños a menos que uno de ellos "se les acercara específicamente". Pero Elkin y Mulaire explicaron que los niños con angustia mental o problemas médicos tenían menos probabilidades de buscar ayuda y que, cuando lo hacían, los contratistas cuestionaban por qué necesitaban ayuda.

Elkin y Mulaire dijeron que las jornadas de los niños eran desestructuradas y que pasaban el tiempo "sentados o acostados en sus camas o dando vueltas con relativamente pocas actividades disponibles para ellos".

Algunos de los detenidos federales compraron juegos de mesa y pelotas con dinero de sus propios bolsillos para entretener a los niños, según los denunciantes.

Los activistas de la inmigración han pedido a la Administración Biden que ponga fin al uso de refugios de admisión de emergencia como Fort Bliss y que use solo las instalaciones que operan bajo los requisitos de licencias estatales para niños, especialmente desde que la cantidad de niños migrantes no acompañados bajo la tutela de Salud y Servicios Humanos disminuyó de más de 20,000 a menos de 15,000. Hasta ahora, el HHS, que ha cerrado algunas instalaciones de admisión de emergencia, no ha anunciado planes para clausurar Fort Bliss.

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Elkin y Mulaire dijeron que era imposible supervisar a todos los niños y que estaban particularmente preocupados por los menores que podrían estar en peligro en las literas de abajo que no se podían ver.

Elkin dijo que encontró a tres niñas en las literas inferiores que necesitaban atención médica o de salud mental urgente, pero que encontró resistencia cuando trató de conseguirles ayuda.

Una niña dormía continuamente y, cuando se acercó, le dijo a Elkin que tenía dolor de garganta. Según Elkin, un contratista dijo que el personal médico no podría hacer nada por ella, pero Elkin se llevó a la niña de todos modos.

Elkin dijo que otra tuvo un ataque de pánico después de enterarse de que su hermana estaba en coma y que le dijeron que le paseara afuera para calmarla.

En otro caso descubrió a una menor en una litera inferior que estaba pálida como un fantasma y reveló que estaba teniendo un sangrado vaginal profuso. El denunciante afirmó que su supervisor cuestionó su decisión de llevar a la joven a ver a un médico, pero insistió y finalmente la niña recibió tratamiento médico.

Mulaire y Elkin también alegaron que no se proporcionaba regularmente ropa de cama y ropa limpias.

Debido al aire seco y caliente en Fort Bliss, las tiendas a menudo estaban llenas de arena y polvo, pero incluso los niños que permanecieron allí durante más de dos meses nunca recibieron sábanas limpias, según Mulaire y Elkin.

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"Los niños también informaron no tener suficiente ropa interior y calcetines limpios, lo que a su vez los hizo reacios a hacer ejercicio o bañarse porque sabían que no tenían prendas limpias para cambiarse", según la denuncia.

La pareja alegó que tenía pocos lugares a los que acudir para dar la alarma sobre lo que estaban viendo. Durante la orientación a los trabajadores del Servicio de Salud Pública de EE.UU. les dijeron que no presentaran quejas sobre nada de lo que presenciaran durante los primeros 10 días de su empleo y que solo entonces enviaran sus cuestiones a una dirección de correo electrónico de "sugerencias".