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Crece la tensión a medida que inmigrantes recién llegados y los que llevan más en EE.UU. piden permisos de trabajo

"Por una razón humanitaria les están dando oportunidades a los que están llegando, ¿y cuál es la humanidad con nosotros?", dice una mexicana de 45 años que llegó a Estados Unidos hace 25 años.

Por Gisela Salomon y Sophia Tareen - The Associated Press

En Nueva York, inmigrantes que se encuentran en un albergue de la ciudad se quejan de que los familiares que llegaron al país antes que ellos se niegan a ofrecerles una cama. En Chicago, un proveedor de servicios de salud mental a personas que se encuentran en el país de manera ilegal se centra en los recién llegados que duermen en una comisaría de policía al otro lado de la calle. En el sur de Florida, algunos inmigrantes se quejan de que las personas que llegaron después obtienen permisos de trabajo y a ellos les es imposible.

En todo el país, alcaldes, gobernadores y otras personalidades han defendido enérgicamente a los inmigrantes recién llegados que buscan refugio y permisos de trabajo. Sus esfuerzos y las leyes vigentes han puesto de manifiesto las tensiones dentro de la comunidad de inmigrantes que llevan años, incluso décadas, en el país y no gozan de los mismos beneficios, sobre todo de permisos de trabajo. Algunos recién llegados sienten que los inmigrantes establecidos les han tratado con frialdad.

Miles de inmigrantes se manifestaron este mes en Washington para pedir que el presidente, Joe Biden, extienda la autorización de trabajo también a los residentes que llevan tiempo en el país. duración. Los carteles decían: "¡Permisos de trabajo para todos!" y "Llevo 34 años esperando por un permiso".

Inmigrantes que han estado en Estados Unidos durante años se manifiestan a favor de permisos de trabajo en Washington, DC, el 14 de noviembre de 2023.
Inmigrantes que han estado en Estados Unidos durante años se manifiestan a favor de permisos de trabajo en Washington, DC, el 14 de noviembre de 2023. Associated Press

A pesar de una breve pausa cuando entraron en vigor las nuevas restricciones al asilo en mayo, las detenciones por cruzar ilegalmente la frontera desde México superaron los 2 millones por segundo año consecutivo en el año presupuestario del Gobierno que finalizó el pasado 30 de septiembre. Además, cientos de miles de inmigrantes han sido admitidos legalmente en el país en el último año en virtud de nuevas políticas destinadas a desalentar los cruces ilegales.

"La creciente oleada de llegadas hace más difícil nuestra defensa de la inmigración. Su llegada ha creado algunas tensiones, algunos cuestionamientos", afirmó Jesús "Chuy" García, representante demócrata por Chicago, cuyo distrito, mayoritariamente latino, incluye una gran población inmigrante. La gente lleva décadas "esperando una oportunidad de obtener una tarjeta verde para legalizarse y tener una vía hacia la ciudadanía".

Los solicitantes de asilo deben esperar seis meses para obtener la autorización de trabajo. La tramitación no tarda más de un mes y medio para el 80% de los solicitantes, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

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Los que cruzan la frontera mediante las nuevas vías legales de la administración Biden no tienen que esperar ningún tiempo. Bajo el estatus legal temporal conocido como parole, 270,000 personas de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela han llegado hasta octubre tras hacer una solicitud en internet con un patrocinador financiero. Otras 324,000 obtuvieron citas para entrar en un cruce terrestre con México utilizando la aplicación móvil llamada CBP One.

La Administración declaró en septiembre que trabajaría para reducir a 30 días el tiempo de espera para la obtención de permisos de trabajo para quienes utilizaran las nuevas vías. A finales de septiembre, había enviado 1.4 millones de correos electrónicos y mensajes de texto recordando quién cumplía los requisitos para trabajar.

José Guerrero, quien trabajó en la construcción tras llegar de México hace 27 años, reconoce que muchos recién llegados se sintieron obligados a huir de sus países. Afirmó que quiere recibir el mismo trato.

"Todos estos inmigrantes vienen y les dan todo tan fácilmente, y a nosotros, que hemos estado trabajando durante años y pagando impuestos, no nos dan nada", afirmó Guerrero, que ahora trabaja como jardinero en Homestead, Florida, a unas 39 millas (63 kilómetros) al sur de Miami. "A esta gente les dan todo".

La Casa Blanca está pidiendo al Congreso 1,400 millones de dólares para alimentos, refugio y otros servicios para los recién llegados. Los alcaldes de Nueva York, Denver, Chicago, Los Ángeles y Houston escribieron a Biden el mes pasado para solicitar 5,000 millones de dólares, y afirmaron que la llegada de inmigrantes ha agotado los presupuestos y obligado a recor servicios esenciales.

Los alcaldes también apoyan un estatus temporal –y permisos de trabajo– para las personas que llevan más tiempo en Estados Unidos, pero se han centrado en los recién llegados.

Inmigrantes claman por permisos de trabajo en Washington, DC, el 14 de noviembre de 2023.
Inmigrantes claman por permisos de trabajo en Washington, DC, el 14 de noviembre de 2023. Associated Press

"Todos los recién llegados que llegan a nuestras ciudades buscan la oportunidad de trabajar, y todos los días recibimos llamadas de empresarios que tienen puestos de trabajo sin cubrir y quieren contratarlos", escribieron los alcaldes. "Podemos acoger e integrar con éxito a estos recién llegados y ayudarles a perseguir el Sueño Americano si tienen la oportunidad de trabajar".

Muchos de los recién llegados se encuentran indiscutiblemente en una situación desesperada, incluidos algunos que esperaban reunirse con familiares y amigos pero se encuentran con que sus llamadas son bloqueadas y sus mensajes no son respondidos.

Ángel Hernández, un venezolano que atravesó a pie la tristemente célebre selva del Tapón del Darién, en Panamá, donde vio cadáveres, se llevó una gran decepción cuando llegó a Nueva York. Este trabajador de la construcción dijo que él, su tía, su tío y sus dos hijos abandonaron Colombia después de más de tres años porque el trabajo se había agotado.

Hernández, de 20 años, planeaba establecerse con el hermano de su tío, quien se estableció en Estados Unidos un año antes y vive en una casa con un trabajo estable. Su búsqueda de empleo ha sido infructuosa.

"Cada uno vela por sus intereses", declaró a las puertas del hotel Roosevelt, un inmueble en el centro de Manhattan que estuvo cerrado hasta que la ciudad lo abrió a los inmigrantes en mayo.

La llegada de inmigrantes ha puesto en aprietos financieros a muchos grupos que brindan servicios a los recién llegados.

Durante décadas, el Centro de Tratamiento Latino ha proporcionado ayuda contra el abuso de drogas a muchos inmigrantes que viven en Chicago sin un estatus legal. La institución ha empezado a ayudar a recién llegados que dormían en una comisaría de policía frente a sus oficinas, y para ello instaló una ducha en su local para que los inmigrantes pudieran usarla unos días a la semana, además de ofrecerles asesoramiento.

"Es una situación única para la que no estábamos preparados", afirmó Adriana Trino, directora ejecutiva del grupo. "Ha sido una situación totalmente distinta, las necesidades son muy diferentes".

Muchas organizaciones niegan las fricciones y dicen que han podido enfrentar el reto financiero.

"Intentamos mantener un equilibrio para hacer las dos cosas: [ayudar a la] gente que lleva aquí años y los que están llegando. Hasta ahora hemos podido atender a todos", aseguró Diego Torres, de la Coalición Latinoamericana, que brinda ayuda a inmigrantes en Charlotte, Carolina del Norte.

La Asociación Latinoamericana, en Atlanta, dice haber gastado 50,000 dólares este año en alojamiento temporal y otras ayudas para los recién llegados. Santiago Márquez, director ejecutivo de la organización, no ha percibido ningún resentimiento.

"Nuestros principales clientes, la mayoría inmigrantes, comprenden la difícil situación", aseguró. "Han pasado por esto. Lo entienden".

Aun así, es fácil encontrar inmigrantes con profundas raíces en Estados Unidos que se quejan de la desigualdad en el trato.

Una mexicana de 45 años que llegó a Estados Unidos hace 25 años y tiene tres hijos nacidos en el país dijo que era injusto que los recién llegados reciben permisos de trabajo antes que ella. La mujer gana 150 dólares a la semana recogiendo batatas [sweet potatoes] en Homestead.

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"Por una razón humanitaria les están dando oportunidades a los que están llegando, ¿y cuál es la humanidad con nosotros?", dijo la mujer, que pidió ser identificada sólo por su apellido, Hernández, porque teme ser deportada.

La manifestación en Washington, DC reflejó el esfuerzo de los defensores de los derechos de los inmigrantes por conseguir permisos de trabajo para todos, independientemente de cuándo hayan llegado.

"Es un sistema que ha puesto al límite a nuestra ciudad y, en este momento, trae conflictos entre vecinos", comentó Lawrence Benito, responsable de la Coalición de Illinois por los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados, en una manifestación celebrada en Chicago el mes pasado.