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Coyotes del Caribe: la desaparición de cinco migrantes revela el auge y la pesadilla de llegar por mar a Estados Unidos

El teléfono celular de la joven de 22 años quedó en silencio de repente, y nada se sabe tampoco de sus compañeros de travesía: ¿se los tragó el océano, fueron secuestrados o están en una prisión de inmigración que comparan con un campo de concentración?
/ Source: Telemundo

En la tarde del 6 de marzo, Gabriel Sacta estaba sentado en el sofá de su casa, en Nueva York, chateando por Whatsapp con su novia, Lia Elizabeth Pulla, de 22 años. Estaban nerviosos, ansiosos por verse. La joven acababa de llegar a Freeport, en Bahamas, para emprender un peligroso viaje: cruzar en lancha hacia Florida de forma clandestina.

El último mensaje de la joven, ya casi en la noche, fue: "Llegó alguien, te tengo que dejar. Te llamo más tarde". Pero pasaron los minutos sin saber de ella, así que a las 6:43 pm el hombre le escribió: "Amor, ¿estás bien?". A las 7:22 pm el mensaje quedó marcado como leído, pero nadie respondió. [Todas las horas mencionadas en este reportaje corresponden a la Costa Este]

Mayra Campoverde, la tía de la joven, también estaba intranquila esperando un mensaje de su sobrina. Ella le había prometido confirmarle la hora de salida hacia Florida, el último tramo de su largo viaje desde Ecuador. Pero pasaron las horas y el celular de la joven seguía mudo.

Durante los últimos dos meses, le había ido enviando por Whatsapp a su novio y a su tía las ubicaciones precisas de las casas de seguridad adonde los coyotes la llevaban.

[Así es la agonía de la familia de una ecuatoriana desaparecida]

Su sueño, como el de los otros cuatro ecuatorianos que viajaron con ella desde Guayaquil era llegar a Nueva York, donde esperaban sus familiares.“Quería comenzar desde cero, alejarse de la inseguridad y la falta de oportunidades que hay en Ecuador”, asegura su novio. 

Los cinco migrantes ecuatorianos salieron de Guayaquil el 7 de enero de 2021 con la ilusión de llegar a los EE.UU. para comenzar una nueva vida. Familia Calle

[El novio de ecuatoriana desaparecida revela las conversaciones que sostuvo]

Es el mismo deseo que expresaron los otros cuatro inmigrantes: Cristian Paul Calle, de 38 años; su hermano Juan Carlos Calle, de 41, y la esposa de éste, Carolina Calle; y María Eliza Vera, de 45 años, una amiga de la familia. Todos son oriundos de la provincia ecuatoriana de Cañar. 

Lo último que se supo de ellos es que ese sábado 6 de marzo llegaron a las 8 am a Freeport en una lancha desde la isla de Bimini tras un viaje de tres horas. Los resguardaron en una casa de color rosa con 14 migrantes haitianos, en un barrio donde los patios traseros están conectados con canales que desembocan en el océano Atlántico.

Tres coyotes en la ruta del Caribe

Los cinco ecuatorianos decidieron emprender su viaje a los Estados Unidos por la ruta del Caribe. Algunos conocidos habían tenido éxito en 2020 llegando a Florida a través de las Bahamas, de modo que les compartieron los datos de la agencia de viajes que les ayudó a organizar una travesía en tres tramos:

1. De Guayaquil a Panamá: El 7 de enero de 2021 salieron de Guayaquil rumbo a Panamá con un representante de la agencia de viajes Travel Sur al que llamaban Jimmy. Fue él quien les vendió el servicio de coyotes disfrazado de paquete turístico.  

"Les prometieron llegar hasta Estados Unidos, por eso el costo del viaje era un poco alto: pagaron 16,000 dólares en total por persona. Un viaje de turismo nunca llega a ese valor", asegura Manuel Calle, hermano de dos de los desaparecidos.

Antes de salir de Panamá, tuvieron que pagar 10,000 dólares cada uno. El resto lo irían desembolsando en cada etapa del trayecto. Con este dinero quedarían cubiertos los boletos aéreos y hoteles que usarían en el camino, explicó Manuel Calle. 

El ciudadano de Nigeria Paul Sunday Ibikunle, fue uno de los coyotes que participó en la travesía de los cinco ecuatorianos desaparecidos.Familia Calle

2. De Panamá a Bahamas: Una vez en Panamá, Jimmy presentó a los cinco ecuatorianos a un contacto suyo, un ciudadano nigeriano llamado Paul Ibikunle. Él era en el enlace de Jimmy para facilitar la entrada de los migrantes a las Bahamas y conseguir los cinco asientos en la lancha que los llevaría de las Bahamas hacia Florida. Paul Ibikunle les cobró 3,000 dólares a cada uno. 

En Panamá esperaron unos días mientras se practicaban pruebas de COVID-19 y tramitaban la visa de salud que exigía el Gobierno de Bahamas a los visitantes extranjeros. Finalmente, llegaron a Nassau el 17 de enero y se hospedaron en el hotel El Greco. 

3. De Bahamas a Florida: Ya en Nassau, Jimmy los entregó a un coyote local al que llamaban Tristan y regresó a Ecuador. Pagaron a Tristan 1,500 dólares cada uno para asegurar su viaje a la isla de Bimini, situada apenas a 50 millas de la costa de Florida. Les dijeron que desde allí harían el cruce a Estados Unidos. 

El 25 de enero partieron hacia Bimini en una lancha desde Nassau. El trayecto duró nueve horas. En esta isla estuvieron alojados durante seis semanas en casas de seguridad. Según cuentan el novio y la tía de Lia Elizabeth Pulla, el coyote siempre encontraba excusas para aplazar la travesía final: unas veces era el mal tiempo; otras las patrullas de la Guardia Costera.

Al final, Tristan les confesó que el viaje no se había hecho porque no le era rentable con solo cinco personas.  

Los migrantes ecuatorianos viajaron hasta Nassau, Bahamas, con Jime Wilberto Barco Macías, al que conocieron como Jimmy (centro). Fue él quién les organizó el viaje desde Guayaquil. Familia Calle

En Bimini pagaron además los últimos 1,500 dólares de su travesía, pero esta vez no fue a través de un giro en efectivo sino con un depósito bancario a una cuenta del Wells Fargo a nombre de Nelson Mitchell, con residencia en Lauderhill, Florida.

Noticias Telemundo Investiga no pudo ubicar a Mitchell.

El viernes 5 de marzo, Tristan, el coyote bahameño, les anunció que al día siguiente los trasladaría a la ciudad de Freeport para viajar desde allí a Florida con un grupo de haitianos. 

Después de un viaje de dos horas en lancha, llegaron el 6 de marzo a las 8 de la mañana a Freeport. Tristan les prometió que esa noche partirían hacia Boynton Beach, Florida, en manos de un experimentado capitán, y con otro 14 haitianos que estaban en la casa de seguridad.

Debían navegar solo 90 millas, y estaba previsto que pisaran tierra estadounidense hacia las 11 de la noche, pero los ecuatorianos no volvieron a responder a los mensajes de celular. 

Cuando pasaron las horas sin que Lia Elizabeth Pulla respondiera a los mensajes en Whatsapp, su novio escribió a Tristan preguntándole por el grupo. El coyote le aseguró que él se los dejó a cargo del capitán de la lancha y que había estado llamando al capitán pero éste no respondía.

¿Naufragio, secuestro o prisión?

En tarde del 7 de marzo, Tristan llamó a finalmente a Gabriel Sacta y le dijo que había ido en avioneta para rastrear el área (50 millas a la redonda desde el supuesto punto de salida de la lancha) y que no detectó vestigios de ningún naufragio. Dos días después, Tristan apagó su teléfono y nunca más respondió a las llamadas de los familiares de los cinco ecuatorianos.

La tía de la joven contactó con la Guardia Costera, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y la Policía de Bahamas, donde denunció formalmente la desaparición de su sobrina. Nadie le pudo dar razón de su paradero.

Tras la denuncia de Mayra, la Policía Real de Bahamas publicó este aviso de desaparición de su sobrina Lia Elizabeth Pulla. Familia Campoverde

En su mente contempló tres escenarios: naufragaron, fueron secuestrados, o están en prisión en Bahamas. El sueño de ver a su sobrina con ella en Nueva York comenzaba a enturbiarse. 

En el último año, la inestabilidad política en Ecuador (con 17 millones de habitantes), sumada a la crisis económica generada por la pandemia del COVID-19, dejó a medio millón de ciudadanos desempleados y el nivel de pobreza alcanzó a un tercio de la población, según datos del Instituto Nacional de Estadística.

"La contracción económica y el descontento social con las medidas de austeridad del Gobierno han llevado a más personas a salir del país", asegura Jessica Bolter, representante de Migration Policy Institute, un instituto de investigación basado en Washington DC que monitorea las causas y los efectos de la migración a nivel global.

El número de migrantes ecuatorianos detenidos cuando intentaban llegar a Estados Unidos pasó de 1,513 en 2017 a 13,198 en 2019, un incremento del 772%.

En los últimos cuatro años, la Guardia Costera ha registrado un aumento del 50% de los migrantes indocumentados intentando llegar al país irregularmente por rutas marítimas. En 2017 interceptaron embarcaciones con un total de 4,760 migrantes, y en 2020 fueron 7,583.

La mayoría de estas rutas parten del Caribe hacia las costas de Florida.

El 3 de marzo la Guardia Costera de los EE.UU., detuvo en el área de West Palm Beach, Florida, a una embarcación con 25 migrantes provenientes de las Bahamas, tres días antes de la desaparición de los ecuatorianos. Guardia Costera de los EE.UU. / U.S. Coast Guard District 7

Sus familias están endeudadas para pagar a los coyotes

Desde el 6 de marzo en que desaparecieron, sus familiares en Nueva York comenzaron a tocar puertas y a averiguar con Jimmy, el representante de Travel Sur, sobre su paradero. Pero nadie les daba pistas. Solo consiguieron ser estafados, denuncian.

Paul Ibikunle, el coyote nigeriano que había facilitado el viaje desde Panamá a las Bahamas, les pidió a los familiares de Nueva York, a través de mensajes de audio por Whatsapp, otros 1,500 dólares para que sus contactos en Bahamas los encontraran. Según les decía, estaban en una prisión y debían sobornar a las autoridades de Bahamas para liberarlos.  

"Juntamos el dinero que nos pidieron, se lo enviamos, pasó como una semana, nosotros exigíamos noticias, pruebas de vida como un audio, una foto, una llamada, pero nunca nos dieron nada", asegura Manuel Calle, hermano de dos de los desaparecidos.

Manuel Calle, es el hermano de dos de los ecuatorianos desaparecidos. Familia Calle

Para poder reunir los 16,000 dólares que les costó el viaje, los cinco ecuatorianos tuvieron que pedir préstamos bancarios, hipotecar propiedades y reunir dinero a través de parientes y amigos. Desde su desaparición, son sus familias en Ecuador quienes están siendo presionadas para responder por esos pagos.

"Los acreedores, los bancos, están yendo en contra de mi mamá. Son personas de más de 70 años y viven del retiro de mi papá, y no tienen de dónde pagar, pero a los bancos no les interesa eso", asegura Manuel Calle

Este jueves, la Unidad de Investigación de Delitos Transnacionales de Ecuador en colaboración con HSI Quito y HSI Bahamas, unidades de Investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional, arrestaron a cinco personas acusadas de tráfico de personas, entre ellas, Jimmy. Su nombre real es Jime Wilberto Barco Macías, de 61 años. 

Se han registrado cinco domicilios y locales, entre ellos agencias de viajes, y se han requisado documentación, seis teléfonos celulares y 3,090 dólares en efectivo, según un comunicado que el capitán Luis Naula de la policía ecuatoriana hizo llegar a Noticias Telemundo Investiga. 

Sin embargo, nada se sabe aún de los cinco desaparecidos.

La Policía de Ecuador realizó varios operativos en los que capturó a los integrantes de la presunta red de trata de personas relacionada a los cinco ecuatorianos desaparecidos. UNIDT-DGIN

Mayra Campoverde, tía de la joven Lia Elizabeth Pulla, y Manuel Calle, hermano de otros dos de los desaparecidos, contactaron a 1800 Migrante, una organización que presta servicios de inmigración a latinos en Nueva York. También hacen trabajo gratuito para ayudar a migrantes ecuatorianos en situaciones de peligro o con problemas legales. 

"Los migrantes viven en una paradoja: no tienen capital para ponerse un negocio, pero buscan el dinero para este viaje irregular. Hipotecan sus casas, venden sus bienes, piden préstamos... apuestan su vida", opina William Murillo, vocero de la organización, que denuncia que el Gobierno de Bahamas no está prestando la colaboración necesaria en este caso.   

“Un campo de concentración operado por Inmigración”

Una de las hipótesis que manejan los familiares de los desaparecidos es que estén detenidos en alguna prisión de Bahamas y que no se les haya otorgado el derecho hacer una llamada. Un equipo de Noticias Telemundo Investiga viajó a las Bahamas para seguir su rastro.

En la oficina principal de la Policía Real de Bahamas consta el registro de la denuncia que hizo Mayra Campoverde sobre la desaparición de su sobrina, pero no hay información sobre ningún arresto, ni a ella ni a sus acompañantes.

El Centro de Detención de inmigración Carmichael en Nassau, Bahamas, ha sido señalado internacionalmente por violar los derechos fundamentales de los presos.Noticias Telemundo

En el Centro de Detención de Inmigración Carmichael y en la Prisión de Su Majestad tampoco ofrecieron ninguna información sobre los cinco desaparecidos. En la sede principal del Servicio de Inmigración de Bahamas también aseguraron no tener rastro alguno de ellos. 

Sin embargo, según Frederick Smith, vocero de Human Rights Bahamas, una organización que durante años ha denunciado a nivel internacional las violaciones de los derechos humanos por parte del Gobierno de Bahamas a los migrantes, el hecho de que no hayan dado información sobre ellos no es garantía de que no estén en la prisión de inmigración Carmichael.

"Ese lugar es un campo de concentración operado por Inmigración y por las Fuerzas Militares de Bahamas", indica, "es casi imposible para los abogados, los familiares y la prensa hacer peticiones para saber quién está detenido allí dentro".

Human Rights Bahamas denuncia condiciones de vida infrahumanas en el centro de detención y abusos graves como violaciones y maltrato. Noticias Telemundo Investiga contactó al Departamento de Inmigración de Bahamas pero no obtuvo respuesta. 

El jóven ecuatoriano Jonathan Andrés, asegura que sufrió discriminación y racismo por parte de las autoridades de las Bahamas, cuando fue detenido por intentar cruzar a los EE.UU en 2020.Noticias Telemundo Investiga

Jonathan Andrés, otro inmigrante ecuatoriano que probó suerte el año pasado por la misma ruta, estuvo recluido cuatro meses en esa prisión. Después de ser arrestado por la Policía Real de Bahamas en Bimini, pasó semanas sin poder comunicarse con sus familiares. 

"Nos dijeron que teníamos la opción de pagar 1,500 dólares para poder salir, o pagar como unos cuatro meses de prisión. Pero no nos daban la opción de llamar por teléfono", asegura Andrés, que fue deportado a Ecuador después de cumplir su condena.

La esperanza que tienen los familiares de los cinco migrantes ecuatorianos es que no se los haya tragado el mar sino el sistema penitenciario de Bahamas, y que en cualquier momento regresen deportados a su país.

Desde Ecuador, los hijos de Juan Carlos Calle y Carolina Calle llaman todos los días a Manuel Calle para preguntarle por sus padres desaparecidos: "Me dicen ‘tío, ¿usted no sabe algo de mis papás?’, y yo qué les puedo decir, tampoco sé nada, solamente les doy esperanzas de que ya los vamos a encontrar".