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"Allá hay muchas extorsiones y violaciones": migrantes cuentan cómo desesperación y terror las empujaron a cruzar la frontera en la noche

Miles de migrantes centroamericanos huyen de situaciones de pobreza y violencia extremas exacerbadas por eventos adversos recientes como la pandemia y los huracanes. Muchos sienten que no tienen otra opción que arriesgarse a cruzar la frontera, aunque sea con sus hijos pequeños, y entregarse a las autoridades estadounidenses, con la esperanza de que no los expulsen de inmediato.
/ Source: Telemundo

Mientras varios niños lloran aterrorizados en medio de la oscuridad, sus madres intentan mostrarse fuertes: "Vamos con todo, a luchar por nuestros hijos", dice una. Pero ellas tampoco logran esconder las lágrimas

Son un grupo de mujeres inmigrantes con sus hijos pequeños y acaban de cruzar la frontera entre México y el sur de Texas, tras un mes de travesía para huir de sus lugares de origen en Centroamérica. Lo han hecho en plena noche, angustiadas y aterrorizadas por los peligros que acaban de enfrentar: entre ellos, "culebras" que creen que se encontraron entre la maleza, en el monte. 

-"¿Qué está pasando en su país?", le pregunta un reportero del medio local La Pistolera, con base en Roma, Texas. 

-"Mucha extorsión, violaciones, delincuencia, temimos por nuestra vida", responde la mujer inmigrante que accede a hablar en nombre del grupo. Su nombre no se ha difundido para proteger su identidad. 

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Tras tocar suelo estadounidense, la Patrulla Fronteriza las registra junto a sus hijos. Después, son trasladadas a un centro de procesamiento, según La Pistolera y nuestra afiliada local Telemundo 40. Allá, sabrán si quedarán en custodia de las autoridades estadounidenses, serán liberadas, o, como ocurre a muchos migrantes recién llegados, las deportarán a México. 

Este caso de cruce fronterizo reciente es uno de los muchos que ocurren a diario en el límite entre Estados Unidos y México, en particular en la zona del Valle del Río Grande, Texas. Se trata de una tendencia al alza que lleva meses y hasta ahora resulta imparable, cuyo manejo supone para la nueva Administración estadounidense del presidente, Joe Biden, un reto político urgente.

Entre los recién llegados, hay miles de niños y adolescentes, muchos de ellos no acompañados por nadie. Este domingo, la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, calificó la situación en la frontera sur de "crisis humanitaria", después de que el Gobierno se resistiera durante días a llamarla así.

Problemas estructurales, nuevas catástrofes y una falsa promesa de coyotes

La violencia estructural, el dominio del crimen organizado y la pobreza son factores movilizadores habituales de los flujos migratorios terrestres desde Centroamérica hacia Estados Unidos. 

Pero, como explicado por los propios migrantes, expertos y medios en el terreno, ahora la situación de vulnerabilidad de muchos habitantes de países como Guatemala y Honduras se ha visto exacerbada por eventos adversos recientes: principalmente, la pandemia de coronavirus y dos devastadores huracanes que el pasado noviembre arrasaron enteras comunidades dejándolas sin nada para sustentarse. 

 

 

Múltiples estudios científicos demuestran que fenómenos naturales catastróficos como estos pueden ocurrir de forma más intensa y frecuente como consecuencia del calentamiento global impulsado por las actividades humanas. Otra de estas manifestaciones que pueden incrementar la dificultad para la supervivencia en ciertas regiones es la falta de agua

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Pelosi explicó que ese es otro de los factores que afectan a Centroamérica y empujan a la gente a emigrar. “En mi viaje más reciente al Triángulo Norte, que sería Honduras, Guatemala y El Salvador, se vio el impacto del cambio climático”, dijo el domingo en una entrevista en la cadena ABC News. "La gente se estaba yendo por la sequía. No podían trabajar la tierra allí y buscaban otras formas de sobrevivir", agregó.

Otro de los factores que explican el actual aumento de la presión migratoria es la falsa esperanza entre los que salen hacia la frontera estadounidense, alimentada por los coyotes, de que cuando lleguen se la encontrarán abierta, una idea que la propia Administración niega. 

Expulsados justo después de cruzar o detenidos a pocos metros de alcanzar la frontera

Si bien la mayoría de los menores no acompañados que cruzan la frontera se quedan en Estados Unidos bajo la gestión del Departamento de Servicios Humanos —que ahora, por orden de Biden, recibiriá durante al menos tres meses el soporte de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) para albergarlos—, hay muchos  migrantes que no tienen esta posibilidad porque son deportados rápidamente. 

Según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), solo en febrero se expulsaron de forma rápida a 70,000 inmigrantes, en aplicación de una medida introducida hace un año por el anterior mandatario, Donald Trump, al poco de empezar la pandemia de coronavirus. 

Estos números hacen que la situación en la parte mexicana de la frontera se está rápidamente deteriorando, reporta el diario The New York Times. Muchos albergues de migrantes ya no se dan abasto. Entre los migrantes deportados, cunden la desesperación y el pánico, agrega este periódico. 

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Son las sensaciones que vive la guatemalteca Jenny Contreras, deportada a los 19 años con su hijo de tres junto a otros ocho adultos y nueve niños. "No lo logré", le dijo entre sollozó por teléfono a su marido, que vive en Estados Unidos. Ella y el resto del grupo fueron atendidos por un responsable del gobierno mexicano en Ciudad Juárez, Chihuahua. 

El Times explica que uno de los fenómenos recientemente observados por los funcionarios mexicanos y las organizaciones de migrantes en la frontera es que las autoridades estadounidenses en varios casos trasladan a los migrantes recién detenidos a otras ciudades del sur del país, de las cuales luego los expulsan

 

 

Además, cientos de menores no acompañados están siendo interceptados por las autoridades mexicanas antes de que lleguen a cruzar la frontera, reporta el diario The Washington Post. 

"Les rogué: 'Por favor, déjenos pasar", contó entre lágrimas una adolescente de El Salvador al explicar que los policías mexicanos la pararon a pocos metros de la frontera. "Pero en cambio nos trajeron aquí", agregó desde un refugio para menores de Reynosa, Tamaulipas. 

Muchos menores no acompañados atrapados en México viajaron con la intención de alcanzar a familiares en Estados Unidos. Ahora se debaten entre la posibilidad de ser deportados a sus lugares de origen y desde allí tratar de organizar el viaje migratorio de vuelta, quedarse en México intentando obtener asilo o buscar una manera de sortear controles y limitaciones fronterizas y cruzar al otro lado. 

Con información de La Pistolera, Telemundo 40, The New York Times, The Washington Post, ABC News