ICE acepta rescindir la regla que obligaba a estudiantes extranjeros a asistir a clases presenciales para evitar la deportación

La regla anunciada la semana pasada obligaba a estudiantes extranjeros que sólo tomaran clases a través de internet el próximo semestre a cambiar de universidad o abandonar el país.
/ Source: Telemundo

WASHINGTON.-- Una jueza federal en Massachusetts anunció este martes que el gobierno de Donald Trump aceptó a rescindir la regla que obligaba a los estudiantes extranjeros a asistir a clases presenciales para no ser deportados.

Aquellos que siguieran estudiando online, como medida de prevención de la pandemia de coronavirus, ya no tendrían sus visas y estarían sujetos a un proceso de deportación, a menos que se trasladaran a instituciones con clases presenciales. 

La política , anunciada el pasado 6 de julio, hubiese afectado a miles de estudiantes extranjeros inscritos en universidades estadounidenses que, en medio de la pandemia del COVID-19, aún no han finalizado planes para las clases de otoño.

La jueza federal, Allison D. Burroughs, anunció la decisión de la Oficina de Servicios de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), durante una audiencia que estaba programada para discutir los pormenores de una suspensión temporal de la regla.

Pero la audiencia, que debía durar 90 minutos, concluyó en apenas dos minutos después que el gobierno federal alcanzase el acuerdo con las universidades. 

Con el cambio de parecer, las condiciones regresan a como estaban el pasado 9 de marzo pasado, cuando ICE emitió un reglamento bajo el cual los estudiantes con visas temporales "pueden continuar avanzando en un plan de estudios completo, como lo exigen las regulaciones federales". 

Desde que anunció la nueva política, la Administración Trump afrontó una demanda en los tribunales y el rechazo general de colegios y universidades, así como de gobiernos estatales y grupos defensores de los inmigrantes. 

El caso llegó a la corte a raíz de una demanda entablada por la Universidad Harvard y el Massachusetts Institute of Technology contra el Departamento de Seguridad Nacional, del que depende ICE.  Los fiscales generales de casi una veintena de estados también demandaron al gobierno. 

Más de 200 universidades entregaron documentos en el tribunal a favor de los demandantes.

Al menos una decena de empresas tecnológicas, incluyendo Google, Facebook y Twitter,  condenaron la regla por el daño que les causaría, y advirtieron ante la corte que ésta contraviene el objetivo del gobierno federal de atraer y retener el talento internacional. Grupos estudiantiles realizaron protestas para exigir su anulación.

La fiscal general de Massachussetts, Maura Healey, participó en una protesta en Boston con estudiantes internacionales el 13 de julio en contra de la regla ahora abandonada por  ICE. (Foto de Pat Greenhouse/The Boston Globe via Getty Images)Boston Globe via Getty Images / Boston Globe via Getty Images

 La Administración Trump ha restringido aún más las leyes migratorias, con el argumento de que debe tomar medidas para frenar la propagación del COVID-19. 

En ese sentido, Andrea Flores, subdirectora de política migratoria de la Unión de Libertades Civiles de EEUU, aseveró que "la explotación de la Administración Trump de la pandemia del COVID-19, para perseguir su agenda anti-inmigrante, no tiene límites" y la regla representaba una veda "cruel y sin sentido" contra los estudiantes internacionales.

"Esta victoria pertenece a los que han dicho ya basta. Agradecemos a los estudiantes e instituciones, incluyendo Harvard y MIT, y a tantos otros que defendieron a los estudiantes y a sus compañeros en los tribunales, en las calles, y a través de cambios de política" en sus recintos, enfatizó Flores. 

Celebran victoria 

En declaraciones a Noticias Telemundo, expertos académicos celebraron que la agencia haya desistido de una idea que, a su juicio, hubiese causado un mal mayor tanto para los estudiantes como para las universidades.

Miriam Feldblum, directora ejecutiva de la Presidents' Alliance on Higher Education and Immigration, dijo que esta decisión es significativa pero fue posible únicamente “por el poder transformativo de nuestra acción colectiva y la indignación muy visible de muchas personas, incluyendo los presidentes y rectores de universidades en todo el país”.

“Esta lucha no acaba aquí. Las amenazas a los inmigrantes y estudiantes internacionales siguen en ciernes. Necesitamos continuar esta lucha por los estudiantes internacionales, por su capacidad de venir a estudiar a EEUU y tener la oportunidad de trabajar, innovar y contribuir a nuestra nación”, puntualizó.

Por su parte, Rebecca Morgan, directora de comunicaciones de la Asociación Nacional de Educadores Internacionales (NAFSA, por su sigla en inglés), señaló que el reglamento de ICE hubiese acarreado enormes pérdidas para los estudiantes y las instituciones.

“Hubiese sido tremendo, porque no sólo eran las contribuciones económicas sino también la diversidad intelectual, las innovaciones científicas, y la acumulación de conocimientos y destrezas que adquieren los estadounidenses al compartir clases con extranjeros”, explicó.

“Muchos recintos universitarios permiten que los alumnos internacionales se queden en sus viviendas aún si el recinto está cerrado y las clases se realizan en línea. Si se perdiera esta flexibilidad durante la pandemia, eso tendría un impacto devastador en los estudiantes y las instituciones”, advirtió Morgan.

Según NAFSA, los estudiantes internacionales matriculados en universidades estadounidenses contribuyeron alrededor de $41,000 millones a la economía en el ciclo académico 2018-2019, y respaldaron unos 458,290 empleos en todo el país.

Se calcula que hay poco más de un millón de estudiantes extranjeros en EEUU con visas temporales "F-1" y M-1", y están inscritos en universidades en toda la geografía estadounidense. 

La lista de estados con el mayor número de estudiantes extranjeros la encabezan California,  Nueva York, Texas, Massachusetts, Illinois, Pennsylvania, y Florida,  en ese orden. 

Una gráfica de NAFSA muestra que, por cada siete estudiantes internacionales, la economía estadounidense crea tres empleos. 

Es que, además de pagar por su matrícula y demás gastos universitarios, estos estudiantes también aportan a la economía local mediante el pago de impuestos a productos y servicios,  el pago de alquiler, y otros gastos.

Vea también:

La regla de ICE contra estudiantes extranjeros agravará la crisis económica y la pandemia, según expertos 

ICE arresta a 250 estudiantes internacionales