“Hay que entregar esa uva. No podemos decir que hay mucho humo”. Esta agricultora de Oregon sigue trabajando durante los incendios

"Me arde la nariz, la garganta, de puro humo que hay pero si no lo hacemos, no nos pagan". Los trabajadores agrícolas de Estados Unidos, muchos de ellos latinos, no han dejado de trabajar. Ni cuando llegó la pandemia de coronavirus, ni cuando los incendios arrasaron California y Oregon.

Nancy Zaragoza sabe bien que cada temporada de incendios en Oregon es peor que la anterior. Hace dos años, el rancho donde trabaja como agricultora perdió un cargamento de uva porque la bodega que iba a comprarla no la quiso contaminada de humo. Este año, bajo un cielo teñido de rojo, ha seguido trabajando en el campo a pesar del picor de ojos y el ardor en su nariz y garganta.

Durante las últimas semanas, trabajadores agrícolas como ella tuvieron que recolectar uvas y pepinos iluminando el campo con las pantallas de sus teléfonos celulares. Era la única manera de distinguir los frutos entre la espesa capa de humo que saturaba el cielo y sus gargantas.

“Es bien triste. Ayer salí y hay calles cerradas, ahora le tocó a nuestro pueblo. Mucha gente se quedó sin hogar, dos veces nos desalojaron, el incendio estaba a unos diez metros de nuestra casa”, describe Zaragoza, de 48 años, desde Grants Pass, el lugar donde vive y trabaja desde hace ocho años para enviar dinero a sus cuatro hijos, que viven en México.

En el episodio de esta semana, en este mes de celebración de la Herencia Hispana, Julio Vaqueiro y María Peña rinden tributo a estos trabajadores del campo. Sin su esfuerzo, no habría comida ni vino sobre nuestras mesas.