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Guillermo Arriaga: “La pandemia agitó las aguas negras, ahí te das cuenta de cuán corrompidos están los sistemas”

El escritor mexicano habla de la pandemia y la violencia que sufre su país: “He conocido muchachitos que luego supe que terminan con el narco y no les veías ningún impulso homicida. Simplemente por enrolarse en esa espiral de dinero y supuesta fama terminan asesinados a los 18 años”.
El escritor mexicano Guillermo Arriaga, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2020.
El escritor mexicano Guillermo Arriaga, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2020.Penguin Random House
/ Source: Telemundo

A Guillermo Arriaga le gusta estar agazapado, escondido en medio de la maleza mientras espera durante horas, o días, a su presa. Puede ser un venado, un cerdo salvaje, un pavo o hasta un lector porque, a este escritor mexicano, lo que realmente le importa es cazar.

“No estoy saliendo por la pandemia pero, pase lo que pase, en diciembre me voy al monte. Si tengo que manejar 24 horas, lo haré”, explica sin rodeos, “cazo con arco, entonces debes tener una relación mucho más estrecha con la naturaleza, debes mimetizarte y tener una paciencia increíble porque te toca arrastrarte por horas siguiendo al animal. Además, el 99.9% de las veces la presa se escapa”.

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Arriaga recibió este año el Premio Alfaguara de Novela por Salvar el fuego, una novela a la que le dedicó cuatro años y cuatro meses “exactos”, dice entre risas. Escribió 500,000 palabras y tuvo que reducir su manuscrito a la mitad: “Lo que pasa es que no tengo plan, la escribí como un todo y no sabía para dónde iba, eso lo fui descubriendo en el camino”, explica.

Arriaga, celebrado por sus juegos de historias paralelas en los guiones de películas como Amores perros, 21 gramos y Babel, forja en esta novela un pacto con los lectores a través de la historia de Marina, una coreógrafa que intenta mantener viva su llama creativa en un matrimonio aburrido y criando a sus hijos.

En ese hastío de una vida próspera que atenta contra sus ambiciones artísticas, Marina conoce a José Cuauhtémoc, un hombre condenado a medio siglo de cárcel por un homicidio. Y se dispara una trama trepidante que habla del amor furtivo y de las relaciones de pareja, pero también de las reglas del “verdadero” arte literario, dibujando un retrato ácido de la desigualdad y la violencia en la sociedad mexicana.

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“Tengo un genuino interés por el ser humano, a mí me interesan todos”, comenta el autor, “pienso que en cualquier ser, por más deplorable que sea su conducta, deben haber algunos atisbos de humanidad; son difíciles de ver pero mi obligación es encontrarlos”.

El escritor mexicano Guillermo Arriaga, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2020.
Guillermo Arriaga ganó el Premio Alfaguara 2020 por su novela 'Salvar el fuego'.Penguin Random House

Pregunta: ¿Cómo contar un romance sin caer en el panfleto o las salidas fáciles?

Respuesta: Creo que hay una complejidad en las relaciones humanas, Balzac decía que el cuerpo provoca cierta luminosidad que es un alfabeto que solo alguien con un alfabeto parecido puede leer. Creo que los protagonistas no son opuestos que se atraen, sino gente que tiene una gran afinidad en temas: a los dos les interesa la cultura, los dos tienen cierta pasión por crear. José refleja el mundo que Marina quisiera tener, solo que él está en la cárcel, pero no es un opuesto. Creo que se trata de cómo en circunstancias completamente adversas estas dos personas afines se relacionan.

P: A diferencia de otras novelas contemporáneas, Salvar el fuego explora el universo criminal de México sin caer en la admiración o la apología.

R: No quisiera nunca hacer apología del delito. Creo que los que vivimos en países latinoamericanos sabemos que esto tiene consecuencias muy graves. La violencia tiene un peso y tomarla a la ligera no creo que sea lo correcto. Sí, hablo del crimen organizado pero no lo presento como un ideal o como gente que está haciendo lo correcto.

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P: Suele decir que el instinto le guía cuando escribe, ¿cuán grande es la influencia del inconsciente en sus obras?

R: Creo que el inconsciente tiene mecanismos mucho más inteligentes que el consciente para poder crear. Ahora, la novela es un animal salvaje. Si se pudiera domesticar ahorita sería Premio Nobel y millonario como J. K. Rowling, ¿no? O como era Gabriel García Márquez, que tiene libros que son reconocidos en los círculos más prestigiosos de la literatura y, al mismo tiempo, vende millones. Aunque haces un intento por orientar hacia dónde van los libros, a la hora de la hora, la novela crece prácticamente por sí misma.

P: ¿En qué consistió el proceso de investigación de este libro?

R: A diferencia de mucha gente que escribe documentándose sobre imaginarios, yo voy mucho a la frontera y he conocido el dolor que provoca el crimen organizado, he conocido los lugares donde ha habido matanzas, he conocido muchachitos que luego supe que terminan con el narco y no les veías ningún impulso homicida. Simplemente por enrolarse en esa espiral de dinero y supuesta fama terminan asesinados a los 18 años. No podría hacer una caricatura de ese mundo, pero creo conocer lo suficiente para saber el dolor que provoca.

P: ¿Se siente un escritor mexicano o más latinoamericano?

R: No sólo me siento un escritor mexicano sino que me siento un escritor de mi barrio que es la Unidad Modelo, o sea, soy la raíz de la raíz. Y creo que mi obra, en todos los sentidos, siempre ha sido muy mexicana. En casi todos mis trabajos aparece el país, quizá con la excepción de 21 gramos que es el único caso donde no se hace una mención explícita a México, porque todo lo demás tiene que ver con México, todo, todo.

P: Varios personajes de esta novela parecen salidos de las calles de la Unidad Modelo.

R: Claro, he conocido mucha gente que dice “ya basta de humillaciones, vamos a ser los más fuertes y los más inteligentes y los más cultos de este lugar, y nunca más nos van a volver a humillar porque en el terreno de las ideas los vamos a vencer. Y si no funcionan las ideas, en el terreno de los madrazos los vamos a poner en su lugar”.

P: ¿Qué es lo que le ha afectado más durante la pandemia del coronavirus?

R: Lo más terrible de la pandemia es que agitó las aguas negras de los sistemas sociales, económicos y políticos. Ahí te das cuenta de cuán corrompidos están los sistemas en el mundo con toda esta concentración de la riqueza profunda que sucedió en los últimos 50 años, y con todas las desigualdades profundas. Poder encerrarse por el coronavirus es un privilegio y parte de esta agua negra que ha borbotado son la infinidad de personas que se han muerto porque tuvieron que salir a trabajar.

P: El Premio Rómulo Gallegos, concedido ahora por el régimen venezolano, ha protagonizado una de las polémicas literarias más intensas de los últimos años. ¿Cuál es su posición al respecto?

R: El problema es que el premio Rómulo Gallegos no lo instauró Maduro, es un galardón con un gran prestigio desde hace muchos años. El hecho de que un Gobierno haya usurpado un premio de este calibre no le quita su tradición. Tengo muchos amigos venezolanos y creo que conozco bastante bien Caracas, y lo cierto es que la gente se está muriendo de hambre allá. El experimento chavista no ha dado resultados y eso está a la vista de todos. Y va a llegar otro Gobierno y seguirá el Rómulo Gallegos.