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¿Gastronomía en Cuba pasa del gobierno a los particulares?

cuba traspasara restaurantes estatales bajo el control de los particulares

Por Orlando Matos

La Habana, 24 de septiembre.- El reciente anuncio, una vez más, de que el sector gastronómico cubano devendrá “no estatal” –eufemismo por privado- pone de relieve que los cambios son lentos y controlados, pero inexorablemente llevan la marca del mercado.

A fines de la semana pasada una funcionaria gubernamental reiteró que de forma “gradual y ordenada” lo que denominó “servicios gastronómicos” de la isla terminarían por ser “gestionados a través de formas no estatales de la economía”, en esencia por cooperativas.

El traspaso involucrará unas nueve mil cafeterías y restaurantes, que según datos oficiales gravan al estado con unos 300 millones de dólares anuales por suministros, una carga que deberán asumir los trabajadores de ese sector en la medida que reciban el batón en sus manos.

Pero la noticia ya no es nueva. Desde que en el 2011 el partido comunista cubano elaboró el programa de reformas económicas,  la medida se ponderaba y al año siguiente el gobierno autorizó de forma experimental la creación de cooperativas en esa área.

El llamado arquitecto de la “actualización del modelo económico” de la isla, el vicepresidente Marino Murillo Jorge, advertía en el 2013 que en no menos de noventa por ciento de la gastronomía “predominaría” la fórmula cooperativista.

El gobierno anima en este sector el trabajo privado – en la actualidad existen unos cuatrocientos restaurantes de este tipo, más de 1,200 unidades están arrendadas por “cuentapropistas” y se emplean en general 57,000 personas- pero prefiere la medianía del cooperativismo.

Bajo esta fórmula, en la que existen poco más de doscientas cooperativas, los trabajadores asumen los riesgos económicos, pero el estado, aunque libera precios y no limita las ganancias, mantiene en su poder la propiedad de los establecimientos.

Un cantinero, cuyo restaurante pasará a ser regentado por sus actuales empleados, comentó bajo anonimato a NBC News que los “beneficios son 50-50” pues hay que “pagarle al Estado la renta, la luz, el agua, los equipos, los suministros” y estás “por tu cuenta” en los ingresos.

El paso al estadio tan valorado, experimentado y finalmente establecido, al parecer tiene certificado de existencia para el venidero año, lo que demuestra que su progreso ha sido signado por un lento tanteo.

Pese al ritmo parece que no habrá retroceso y aunque se anuncia dentro de los límites del socialismo isleño, la frontera con el capital cuando menos se torna un claroscuro.

El vicepresidente Murillo Jorge en un encuentro con la prensa extranjera en julio de 2013 no eludió que “además de la planificación como vía fundamental para conducir la economía, hay que darle espacio a las relaciones de mercado”.

La gastronomía apunta a ser un avance en ese sentido.