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Estos estadounidenses llevan tres años presos en Venezuela. Su esperanza de quedar en libertad pronto se esfumó

Seis empleados de una compañía petrolera venezolana en Texas fueron convocados para una reunión a Caracas pocos días antes de Acción de Gracias en 2017. Les dijeron que regresarían a casa a tiempo para celebrar. Pero una vez allí, los arrestaron.
Los seis ejecutivos condenados en Venezuela, en una foto sin fecha publicada en Twitter por uno de los abogados defensores.
Los seis ejecutivos condenados en Venezuela, en una foto sin fecha publicada en Twitter por uno de los abogados defensores. AP vía NBC News
/ Source: Telemundo

Seis ejecutivos petroleros (cinco estadounidenses y uno con residencia permanente en el mismo país) presos desde hace tres años en Venezuela vieron desmoronarse este jueves sus esperanzas de que los dejaran en libertad, luego de que una jueza los declaró culpables de corrupción condenándolos a pasar más años en prisión. Los sentenciados claman su inocencia

Los seis son empleados de la compañía refinadora CITGO, con sede en Houston, Texas, que es propiedad de la petrolera estatal venezolana PDVSA. Hace tres años, fueron convocados a Venezuela para una reunión de negocios programada pocos días antes del festivo de Acción de Gracias. Les prometieron que volverían a tiempo para celebrar con sus familias, pero una vez allí, los arrestaron.

Sus familias han sostenido que los seis, cuyo caso se ha conocido como el de los seis de CITGO, han estado detenidos en condiciones horribles, lo que también ha provocado en ellos problemas de salud como una alarmante pérdida de peso, en un país ahogado por la confusión y la escasez de alimentos.  

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Desde el pasado julio, dos de ellos, Gustavo Cárdenas y Jorge Toledo, están en arresto domiciliario tras la mediación del exgobernador demócrata de Nuevo México y exembajador estadounidense ante la ONU Bill Richardson, quien viajó a Caracas junto a un equipo de negociadores no gubernamentales, reporta CNN.

Una hija de Tomeu Vadell, otro de los presos, dijo al Financial Times que también su padre transcurrió algún periodo bajo custodia domiciliarias entre celda y celda.

En julio, empezó el juicio en contra de los seis, acusados por Venezuela de ser responsables de un plan masivo de corrupción potencialmente dañino para la petrolera estatal. Los presos han comparecido ante el tribunal varias veces para testificar, esposados y vestidos con típicos trajes naranja de encarcelados, según reporta ese mismo medio. 

Cuatro meses de audiencias a puertas cerradas

Tras cuatro meses de audiencias a puertas cerradas para periodistas y activistas, justo el día de Acción de Gracias de este año llegó el veredicto condenatorio. Las sentencias son de entre 8 y 10 años de cárcel para los cinco acusados con ciudadanía estadounidense (Tomeu Vadell, Gustavo Cárdenas, Jorge Toledo y los hermanos José Luis Zambrano y Alirio Zambrano) y 13 años para el ejecutivo con residencia permanente en Estados Unidos (José Pereira), reporta la agencia de noticias The Associated Press. 

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Las familias de los condenados y los abogados que los representan aseguran que la sentencia en su contra es equivocada e injusta. Alirio Rafael Zambrano, hermano de dos de los presos, mantuvo que son “innegablemente inocentes” y víctimas de “terrorismo judicial”. En opinión de la abogada María Alejandra Poleo, que trabajó en representación de tres de los acusados, el caso tiene “totalmente ausencia de pruebas”. Los letrados defensores aseguraron que apelarán la decisión de la jueza de condenar a sus clientes.  

La Procuraduría General de la República Bolivariana de Venezuela, por su lado, dijo en un comunicado enviado a AP que los investigadores encontraron evidencia seria para corroborar las acusaciones.

“El caso de Citgo se ha desarrollado con normalidad durante todas las etapas que establece el proceso penal venezolano”, se lee en el comunicado. Al anunciar el veredicto y las condenas, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela no hizo comentarios sobre el resultado del juicio.

Citgo dijo en un comunicado enviado a la radio pública NPR que los representantes de la compañía solo han visto informes de los medios sobre la condena de sus colegas. "Seguimos rezando por ellos y sus familias y esperamos una resolución que conduzca a su pronta liberación", aseguró la compañía. 

El secretario de Estado, Mike Pompeo, había dicho el fin de semana pasado que el Gobierno estadounidense seguiría haciendo “todo lo posible” para que los presos quedaran en libertad. 

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Richardson dijo a AP que las conversaciones con el Gobierno venezolano siguen en curso, pese a que su reunión con Maduro fue “un poco agitada”. Dijo creer que ha surgido una oportunidad vinculada con la victoria del presidente electo, Joe Biden, y un deseo de Maduro por mejorar las relaciones con Washington. “Mi esperanza es tener algo positivo para Navidad”, indicó.

El abogado defensor Jesús Loreto dijo que los cinco que tienen las sentencias menores podrían salir en libertad condicional en un par de años. 

Uno de los presos habla por primera vez

Tomeu Vadell habló por primera vez públicamente desde que está detenido poco antes de que se dictara la sentencia en su contra, a través de una carta escrita en la prisión en Caracas donde está preso y facilitada a AP. 

En el texto, escrito a mano, aseguró que tenía el deseo de que su nombre salga limpio y regresar a casa en Estados Unidos para reunirse con su familia. “Durante el juicio, la verdad ha resultado ser inocultable”, señaló, “demostró que soy inocente”.

Imagen de Tomeu Vadell en su casa de Louisiana antes de ser arrestado por las autoridades venezolanas en 2017. Imagen de Tomeu Vadell en su casa de Louisiana antes de ser arrestado por las autoridades venezolanas en 2017.

Vadell señaló en la carta que es especialmente doloroso estar separado durante la temporada del Día de Acción de Gracias de su esposa, tres hijos adultos y un nieto recién nacido al que nunca ha podido ver. 

“Antes de vivir esta tragedia, estas celebraciones eran tiempos muy especiales para mi familia”, escribió Vadell, quien contó que adoptó la costumbre de celebrar esta festividad estadounidense después de mudarse en 1999 de Caracas a Lake Charles, Louisiana, por un empleo en la petrolera venezolana Citgo. “Ahora me traen mucha tristeza”, agregó. 

Sin embargo, asegura que intenta mantenerse optimista. Creo que es más importante que nos ilumine la luz de la esperanza”, escribió, “que la luz de la esperanza acabe con la tristeza de mi familia”.

Con información de AP, CNN, NPR y Financial Times